9/10/08

Premio Andrómeda

Mi relato “El entierro del Presidente Celso Usabiaga” ha sido elegido para ser publicado junto a otros once relatos del PREMIO ANDRÓMEDA DE FICCIÓN ESPECULATIVA 2008 que este año se dedicaba a la Política ficción.

Al concurso se han presentado 174 obras, repartidas por países de las iguiente manera: España (84); Argentina (44); México (12); Colombia (11); Cuba(4); Venezuela (3); Brasil, Chile, Francia, Perú, Uruguay (2); Alemania, Australia, Bolivia, Emiratos Árabes Unidos, Israel e Italia (1).

El ganador del Certamen ha sido Andrés Cardiel con el relato "Muerte súbita en Fármanon".

Kosmopolis

Del 22 al 26 de Octubre, se celebrará en Barcelona la Fiesta Internacional de la Literatura KOSMOPOLIS bajo el motto “palabra oral, palabra escrita, palabra electrónica”, dedicada a analizar los cambios que la modernidad está ejerciendo sobre la forma de hacer literatura. Aunque básicamente centrada en el estudio de cómo la literatura aborda los temas de hoy, revisará asimismo el impacto de los sistemas multimedia y la literatura digital. El domingo 26, por ejemplo, Bruce Sterling disertará sobre Cuando lo impreso muere. Los autores y los medios de producción . También Laura Borrás, impartirá un taller sobre poesía digital.

8/10/08

Rusalka

Era una gran aficionado a la ópera. Sus pocos ahorros eran, siempre, para comprar una buena localidad en el teatro. Para él, aquello era un rito, un entrada en el Walhalla que le liberaba de su vida anodina. Cuando los violines elevaban sus acordes y las arias sublimaban las miserias, él se acordaba de ella – todo, ya tan lejano- y de cuando le acompañaba a las funciones.

La tarde de otoño era fresca pero aún no anunciaba los rigores del invierno. La noche había ya caído sobre la ciudad y las farolas de la alameda que bordeaba el río se encendían perezosas con una tenue y triste luz amarilla. Arriba, una enorme luna llena. Entró en el teatro pronto, como siempre lo hacía. Le gustaba sentir los preparativos, aspirar el aroma de las maderas afinadas, oír el crujido de las butacas que se desperezaban de su letargo y admirar los candelabros que titilaban en lo alto. Unos aplausos y las luces que menguaban indicaron que la sesión se iniciaba. Quedó admirado. En el escenario, bellísima, Anna Netrebko. Afrodita cantando con acordes de diosa. En su voz la Canción de la Luna de Rusalka. La misma luna que, afuera, acunaba la ciudad.


Luna, desde las profundidades del cielo
tu luz ilumina todo,
tu vagas por la superficie de la tierra,
bañas con tu mirada el hogar de los hombres,
tu vagas por la superficie de la tierra,
bañas con tu mirada el hogar de los hombres


Ella no era ella, pero se le parecía tanto. No le cantaba a él pero deseaba que lo hiciera. La plegaria del aria no se dirigía a nadie pero él deseaba tanto que fuese a donde quiera que ella estuviese



¡Luna, párate un momento,
dime dónde se encuentra mi amor!
tu vagas por la superficie de la tierra,
bañas con tu mirada el hogar de los hombres,
y dile, luna plateada,
que es mi brazo quien la estrecha,
para que al menos un instante
piense en mí en sus sueños.



Párate , párate- pensó- dile que piense en mí en sus sueños.

Al acabar el concierto miró a lo alto y rogó para que la gran luna hubiera escuchado su aria.

Anna Netrebko recibió un enorme ramo de rosas con una nota sin firmar dándole las gracias.





http://www.youtube.com/watch?v=96iaZreNPCY

7/10/08

Hologramas con memoria

En el post http://biblumliteraria.blogspot.com/2008/07/futuro-lejano-de-la-literatura-digital.html hablábamos de la holosala como la frontera más alejada que puede vislumbrarse hoy en día en literatura digital. Una realidad 3D inmersiva en la que la historia envuelve al lector de manera verosímil. Pues bien, esto que hasta ahora sólo se había visto –vía efectos especiales- en películas puede no estar tan lejos (pero, aún, mucho).

Científicos de la Universidad de Arizona han logrado desarrollar hologramas con memoria refrescable. Al contrario que los pequeños hologramas actuales que son fijos una vez creados, este nuevo sistema puede refrescar la imagen. Es inmediato pensar que si este refresco es lo suficientemente rápido, el ojo verá una imagen 3D perfectamente verosímil moviéndose a la velocidad correcta.

Desgraciadamente, los pasos dados son aún incipientes. Se trata de hologramas pequeños, monocolor y con un tiempo de refresco que es aún de minutos. Se espera poder desarrollar en un plazo relativamente breve pantallas holográficas de unas 15” o 19” y que sean en color (mezclando tres hologramas en canales rojo, verde y azul) pero el que el refresco sea de 25 veces por segundo para engañar a nuestra vista aún está lejano. El jefe del proyecto, Nasser Peyghambarian, estima que se precisarán aún otros 10 años para disponer de los primeros sistemas comerciales.

Existen otras aproximaciones técnicas como la de crear hologramas proyectando imágenes estáticas a altísima velocidad sobre espejos (hasta 5000 imágenes por segundo) como puede verse en
http://www.youtube.com/watch?v=FF1vFTQOWN4&eurl=http://tec.nologia.com/2007/08/29/sistema-holografico-3d/ o las pantallas que simulan agua de Microsoft (http://www.youtube.com/watch?v=Zxk_WywMTzc&feature=related).

También son interesantes los experimentos de Tatsumi Kimura del Instituto Nacional de Ciencias Avanzadas Industriales de Japón, con la cooperación de la Universidad de Keio y la empresa Burton, una filial de Kawasaki, aunque las formas que pueden manipular son muy sencillas de puntos en el espacio. El TachiLab (
http://tachilab.org/) investiga ya en realidad artificial de manera muy profunda.

Pero, como siempre defendemos en este blog, la técnica no significará nada en literatura si la historia no merece la pena.

Literatura digital colaborativa por teléfono celular


Aunque es un fenómeno apenas conocido en Occidente, la escritura y difusión de "novelas" por medio de teléfonos móviles data de principios de este siglo. Una forma de distribución y creación que tuvo su origen en Japón que es el país donde se ha desarrollado significativamente. Por aquel entonces- como ahora- muchas personas estaban escribiendo novelas (cualquiera que su calidad literaria fuese) en sus blogs. Jóvenes emprendedores se percataron de que muchos japoneses desperdiciaban gran parte de su tiempo en los traslados en metro desde sus domicilios a sus trabajos. Nació así la web Maho no I-rando ( http://company.maho.jp/ cuya página de entrada se ve en la imagen) que creó un software que permitía ir escribiendo más capítulos de las novelas en el móvil durante esos trayectos para, posteriormente, subirlos al blog propio. Le siguió Goma Books ( http://www.goma-books.com/ ) y algunas otras webs similares. Con el tiempo, este software fue usándose más y más, sobre todo entre jóvenes quinceañeros, que lo utilizaban más como juego o diario personal de adolescente que como herramienta literaria. Con lo que pudo pasarse a la creación colaborativa en que cada usuario aporta un texto que es seguido, bien en su trama principal o en ramas de personajes secundarios, por otras personas de modo que la novela va creciendo indefinida e indeterminadamente.

Son “novelas” de calidad literaria reducida, melodramas de amor al estilo de las telenovelas, en general adolescentes, telegráficas, cargadas de emoticonos, con una estética textual manga, y escritas con una prosa pobre, hecho obligado por el medio usado para la edición cual es el teléfono móvil. Si se quiere, minimalistas. Sin retórica, con un abuso de la primera persona, con un estilo que es más un epistolario personal y sin desarrollo de escenarios. La escasez de sitio (la pantalla es pequeña aún cuando en Japón son más grandes por lo general que las usadas en Europa), la tendencia a escribir con una ortografía abreviada e incorrecta (tipo SMS o telex antiguo) y el abuso de frases hiperbreves dan a estas obras un estilo muy particular. En realidad, incluso en Japón, se considera un subgénero menor que sólo interesa a los muy jóvenes, en la mayoría mujeres, y más como divertimento que como literatura. Ciertamente, estas chicas aficionadas al keitai shosetsu (en japonés, novelas celulares) han desarrollado una destreza dactilar para teclear rápido en el móvil, envidiable.
Hay que señalar que este tipo de escritura a base de frases cortas de mensajes SMS tampoco es nueva. Ya el francés Phil Marso escribió la obra Pa SAge a TaBa (una novela contra el tabaquismo) en base a coleccionar miles de mensajes SMS. Para los interesados, puede visitarse la página http://www.mobilou.info/compasage.htm .

Sin embargo, y a pesar de la calidad literaria más que discutible, este tipo de libros (se calcula que hay más de un millón de textos en curso en las webs dedicadas a ello) han supuesto un éxito comercial importante. De los diez best seller del año 2008 en Japón, cinco tuvieron su origen en este tipo de novelas digitales que, dada su popularidad, acabaron imprimiéndose en papel. Así, por ejemplo, se han vendido más de veinte millones de copias de Koizora Setsunai Koi Monogatari (Cielo de amor), una historia romántica escrita por una anónima joven japonesa que escribe con el alias de la protagonista de su obra, Mika. Un párrafo de esta novela es, por ejemplo:

- Oh, Jesús, tengo tanta hambre! No puedo esperar más. Mika abrió su fiambrera (bento-box en el original, una especie de fiambrera muy usada en Japón para llevar el almuerzo al trabajo) que estaba como siempre en su pupitre. Odio la escuela. Lo único bueno que tiene la escuela es comer con Aya y Yuka. Son mis nuevos amigos en clase.

Y así durante cientos de páginas.

Valor literario escaso. Negocio, mucho. Aburrimiento en el metro, aún más.

6/10/08

Tenerte cada mañana



Cada mañana recuerdo la piel caliente de tu ternura.
Te extraño en todo.
Añoro todo lo tuyo.
Añoro el despertar viéndote, ahora que ya no puedo verte,
aunque siga viéndote cada día...

…tan nítidos son aún los recuerdos.


Cada mañana tengo miedo de que un día tu imagen se me haya borrado,
que no recuerde tu voz y tus ojos entreabiertos de madrugada,
que las sábanas se hayan enfriado para siempre.

Y, entonces, juramento que eso jamás ocurrirá.
Porque ni busco ni quiero consuelo. No, no lo quiero.

Por el contrario,
me esfuerzo en traerte nuevamente a la memoria con cada sol
y redibujar en el aire vacío tu rostro con mi dedo,
como si la muerte jamás hubiera venido a buscarte.



Cara a cara con la vida, la mente y el universo

Cara a cara con la vida, la mente y el universo (ediciones Destino, 2004, para Círculo de Lectores) de Eduardo Punset es una aproximación divulgativa – pero no por ello menos profunda- a las grandes preguntas científicas a través de entrevistas amenas con una serie de primeras espadas en el mundo de la ciencia y la técnica. Un ensayo en que son convidados sabios como Stephen Jay Gould o Steven Pinker, pasando por Sabater Pi, Deepak Chopra, Sheldon Glashow, Edward O. Wilson, Antonio Damasio o Lynn Margulis.

Punset aborda las grandes cosas (el universo, el progreso technológico), las diminutas (la teoría cuántica, los virus), los conceptos fundamentales de la vida ( el cerebro, la genética) y las bases de nuestra humanidad (el amor, la belleza, la agresividad). Y todo ello con el fondo siempre presente de preguntarse qué es la realidad en realidad (valga la redundancia), cuánto conocemos de ella y cómo podemos estudiarla. Al acabar la lectura, siempre amena, tenemos una idea clara de los grandes retos del intelecto. Un barniz ligero, si se quiere, pero completo.

Un viejo que leía historias de amor

Un viejo que leía historias de amor ( Tusquests, 2001) de Luis Sepúlveda es una obra tierna pero crítica con el mundo a la vez. Un texto que, en cierto modo, puede encuadrarse dentro de la crítica ecológica tan en boga aunque probablemente su autor no lo haya buscado.

Narra la historia de un hombre, perdido en la selva ecuatoriana, cuya única escapatoria de un mundo que no le gusta es la de leer novelas de amor, dulces, sensibleras, quizá cursis, pero siempre mejor que la bárbara realidad.

Escrito con un lenguaje pulcro, medido, parco a veces. Un texto sencillo, melancólico, incluso juvenil, pero comprometido con la esperanza de otro tipo de mundo. Como la aldea en donde la acción se desarrolla, que se llama - ¿por qué será?- “El Idilio”. Puede achacársele, eso sí, un cierto maniqueísmo ya que ni todo lo que proviene de la civilización es malo ni todo lo que es primitivo es bueno.

4/10/08

Caballos de arcilla

El olor a arcilla horneada le acompañaba continuamente. Chang Li llagaba al taller cuando las estrellas aún volaban por el firmamento, unas horas antes de que los primeros turistas llegaran a las tumbas. Encendía el horno pacientemente mientras ordenaba el barro que necesitaría durante la jornada, limpiaba los moldes y reblandecía los pinceles en agua tibia. Para cuando llegaba Tchao Feng, la estufa ya ardía con fuerza. Ambos apelmazaban la arcilla en los moldes. Chang las partes derechas de los caballos y Tchao las izquierdas. Con unos estiletes iban cortando pedazos de material con los que rellenaban los huecos de los moldes. Más tarde, juntas y pintadas, se asemejarían a cerámicas de la dinastía Tang y aquellos americanos y europeos sudorosos pagarían unos pocos yuanes por ellos tras largo y premeditado regateo. La esposa de Chang, Mai Xiaoyan, coloreaba en verdes, sienas, marrones y azules cian las figuritas y las colocaba otra vez en el horno para que se secaran y adquirieran la pátina de vejez que los compradores apreciaban.

Pasaban en el obrador de doce a trece horas diarias. Por cada escultura, el señor Guao les pagaba uno o dos yuanes, dependiendo del tamaño. Sabían que luego los vendían diez veces más caros pero ellos no podían encargarse de hacerlo porque sólo hablaban chino y no podían desatender la fabricación. Chang era ya mayor y se conformaba con su suerte. Solía repetir a Xiaoyan que era preciso acomodarse al destino de cada uno y que ellos disponían de un hogar, comían cada día y vestían ropa de abrigo cuando las nieves del invierno cubrían los valles y los visitantes ya no se acercaban hasta allá. Todo lo cual le parecía más que suficiente. La vida no les había agraciado con un hijo. O, mejor dicho, las tribulaciones del país les habían privado de un vástago. Arrastrados por la revolución cultural, fueron desplazados varias veces y, simplemente, los años pasaron demasiado rápido y demasiado tristemente.

Tchao era diez años más joven y tenía sueños por salir de allá, por marchar a Pekín en donde todo parecía ser mejor. Cada día, cuando se retiraba a su vivienda, paraba en la taberna que vendía refrescos a la entrada del museo y podía ver en el pequeño receptor de televisión los automóviles, las ropas, las casas y los lujos de la capital. Él quería ser uno de aquellos pero no quería ir solo. Porque la única razón para permanecer en el taller del alfarero era Xiaoyan a la que había amado en secreto desde que la conoció. Odiaba el barro, el calor que le asfixiaba en verano, aborrecía el olor térreo que no se quitaba con agua o jabón y muchas veces hubiera destrozado caballitos y jinetes, guerreros y aves de colores. Pero lo aguantaba todo porque cada día podía verla alrededor, caminando con esos pasos que seguían siendo gráciles a pesar del paso de los años. Ella no era consciente de cómo la observaba. La miraba con disimulo, cuando parecía soñar mientras sus manos delicadas entintaban las figuras, absorta en un mundo que Tchao nunca había podido compartir.

Aquella mañana de verano era especialmente calurosa. El polvo de los caminos se había removido con el tráfico continuo de los autobuses y flotaba por doquier penetrando en el sótano donde trabajaban. Era la mejor época del año y Guao exigía más y más caballitos verdes y siena. Chang Li, a su vez, estaba nervioso por la presión de la labor no terminada y se irritaba con cualquier pequeña cosa. Sólo Xiaoyan permanecía hermosa, callada, perfilando trazos finos y adornos espirales con sus pinceles. Sudaba y se había desabrochado el blusón buscando que el poco aire mitigara el calor de su piel. Estaba bella, muy bella. Sensual. Tchao la deseaba aquella mañana. Quería que fuese suya, llevarla a Pekín y sentir cada noche aquellos senos y aquellos labios. Quería refugiarse en la negrura de su pelo y abrazarla en el lecho.

Por algún motivo estúpido, Chang Li la regañó. Nunca recordaría, después, de qué se trató. Sólo supo que aquel viejo la molestaba. Su sangre se avivó, su razón enmudeció y su corazón se desbocó. Tomó el estilete y, sin mediar palabra, se lo clavó a Li lo más dentro que pudo. Mai Xiaoyan gritó de pánico y, por un instante, ambos se quedaron inmóviles, mirándose; él conocedor de su suerte y de que la había perdido para siempre; ella consternada por saber en su alma los motivos de Tchao. Luego, huyó corriendo del obrador.

La escasez de oferta benefició a Guao que aquellos días subió los precios.

Tristessa

Tristessa (http://www.quattro.com.br/tristessa/) , del brasileño Marco Antonio Pajola (1994) es uno de los primeros hipertextos que se crearon en Sudamérica. En este caso, el texto es importante, es significativo, es la base de la obra y, por tanto, puede considerarse literatura (con más o menos acierto literario y usando las ventajas de lo digital, pero no es una obra de efectos digitales sólo como otras). Es un relato con cierta estructura teatral, donde el lector puede interactuar con diversos niveles metaliterarios y temporales. Hechos que acaecen, suelos, fantasías, reflexiones, poemas, sonidos, músicas y anagramas se van mezclando de manera un tanto abstracto. Un elemento que el autor utiliza para saltar a lo largo de los hipertextos es el recurso al e-mail. Los personajes los envían y los reciben.

La trama es complicada y es fácil perderse o perder el interés por la historia. El protagonista es el Pasajero que vive en el año 2004 pero contando hechos pasados del año 1999 y con saltos a 1996. En función de la ruta que el lector tome no siempre es sencillo ubicarse dónde uno se halla. Existe un link a un “navegador” que puede reorientarnos pero, para entonces, hemos podido aburrirnos. Aún así, es interesante de explorar.

1/10/08

Multistoria digital

Multistoria digital es un término ideado por mí para definir una forma de narración que es auténtica literatura digital. El nombre se inspira en el concepto astronómico de Multiverso en dónde se especula con la posibilidad de que existan varios universos paralelos que se desarrollan y evolucionan al unísono pudiendo sólo estar en uno de ellos en un instante dado. Lo que, en ese instante, ocurre en los otros nos es totalmente desconocido. Asimismo, tiene equivalencia con el principio físico de incertidumbre de Heisenberg. En este principio – ley de la física cuántica- el estado de un sistema particular se determina sólo en el momento en que el observador se fija en él, cuando interactúa con él. Antes, el sistema es indeterminado. Tanto puede ser blanco como negro, estar parado como en movimiento, estar muerto o vivo. Toma su forma cuando el observador actúa sobre el sistema y sólo en ese momento. No existe (o, mejor dicho, multi-existe) antes de que el lector se fije en él.

La multistoria digital es un concepto similar. Y es una auténtica manifestación de literatura digital porque sólo puede concretarse por medios digitales (en papel sería prácticamente imposible). En una multistoria digital están contenidas numerosas historias paralelas (como los multiversos o la multitud de estados superpuestos de la física cuántica) que no salen a la luz (“no existen”) hasta que el observador- el lector- actúa sobre ellas. Y , cuando lo hace, las otras desaparecen. No existen. No son accesibles. La novela, la multistoria, queda definida sólo en función de la acción del observador. No existe antes y no existe de igual manera nunca porque es una consecuencia del ejercicio lector.

No se trata de un hipertexto (aunque pueda usarlo como elemento adicional) porque el lector no puede saltar de un enlace a otro libremente. Puede tener cierta libertad de movimiento como un astronauta pudiera viajar por un universo pero no puede saltar entre varios universos. Tampoco es una novela multimedia porque, aunque puedan usarse dichos elementos adicionales, no son lo sustantivo de una multistoria. Lo importante, lo vital de una multistoria es que contiene historias paralelas que sólo llegan a concretarse cuando el lector actúa sobre ellas y que, en función de esas decisiones, otros estados quedan inutilizados y el observador nunca podrá llegar a ellos aunque use enlaces. En papel, el lector siempre podría saltarse las reglas y leer lo que no debería leer. En una obra digital, el auténtico ser de la multistoria se hace realidad porque todas esas historias paralelas quedan muertas y constreñidas en el código sin que se hagan accesibles al lector.

“Una contemporánea tragedia de Caldesa” (
http://biblumliteraria.blogspot.com/2008/09/una-contempornea-tragedia-de-caldesa.html ) es un intento de concretar una multistoria digital. En esta obra están contenidas cuatro historias paralelas segmentadas temporalmente en muchas más subhistorias. Cuando el lector decide qué ver (cuando elige un universo) los otros desaparecen, los que ya han ocurrido (“el pasado”) desaparece y nunca más es accesible. Y, si no toma decisiones con rapidez y el tiempo pasa, el propio universo desaparece.