18/3/08

Me siento fuerte en tu recuerdo




Hoy te visité, cambié tus flores y acaricié la placa en la que está escrito tu nombre. Lo hice más de lo habitual, dándome mi tiempo, como si pudieras transmitirme la fuerza que me falta y que ahora necesito, como si al posar mi mano sobre las letras pudiese establecerse un flujo de entendimiento y de energía capaz de romper las fronteras imposibles. ¿Has oído cómo te dije que seguía queriéndote? ¿Lo has escuchado, amor mío? Era una bonita mañana, azul, con una brisa aún agradable, llena de luz dorada, un amanecer que me hubiera gustado disfrutar de tu brazo. No había nadie y sin embargo yo no estaba solo. Te siento tan cerca siempre, tan cerca.

No pude permanecer mucho rato junto a ti pero fue suficiente. Escuché dentro de mí, tu voz, tu aliento, tu forma de decirme que estás por ahí, alrededor mío, dispuesta a ayudarme siempre que lo precise, como siempre lo estuviste, tan incondicional era tu amor. Me siento tan fuerte abrazado a tu recuerdo que las cuitas del mundo son meras anécdotas.

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