11/7/08

Terraria

En el año 2005, el canario Francisco León ganó el I Premio Internacional de Poesía Márius Sampere con el libro La máscara bajo las nubes que, posteriormente, fue publicado con el título de Terraria.

Es una obra que explora una tierra nueva, un terrario inhóspito de suelos y alucinaciones vitales, un viaje que exalta lo terrible y que, al llegar a nuestro destino en las últimas páginas, nos deja la presencia viscosa del final absoluto, de la muerte.

Para describirnos esos paisajes áridos en que la muerte reina, Flores usa la prosa en verso o la poesía en prosa, que tanto da. Una vía expresiva no exenta de serias reservas para catalogarla de poesía auténtica que, en esta ocasión, convence al lector de que puede llegar a serlo. Porque los textos de Flores son plásticos, con una fuerte musicalidad inmersa en ellos, rítmicos, sugerentes de mundos a través de un uso exacerbado – alocado, incluso, en ocasiones- de la metáfora y, en definitiva, constituyen una muestra de todos aquellos valores que conforman un poema si exceptuamos la rima.

Terraria consta de cuatro partes. La primera, con una buena dosis autobiográfica. La segunda, una reflexión moral. La tercera, una disertación, casi un ensayo poético, sobre el pintor belga Pierre Alechinsky, personaje amante de Canarias. La cuarta, el epílogo. Todas ellas plenas de imágenes plásticas, que requieren más una aprehensión sentimental, intuitiva, del texto para sentir que una comprensión cabal del mismo. Quizá, por momentos, la prosa-poesía de Flores es demasiado macabra, demasiado crudos, demasiado pesados para el alma. Un hurgar en la herida de la muerte que no conduce a nada.

En cualquier caso, un trabajo que no deja indiferente.

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