21/6/09

No te olvido. No puedo ni quiero



No te olvido, no. No podría. Estás en mí, te tengo presente aunque no lo parezca. Nunca te irás. No puedo, no quiero olvidarte. Y, muchas veces, te lloro y te estimo. Y, otras veces, Van Morrison y Lluis Llach – te gustaban tanto - me sumergen en la más negra de la tristezas.

Las amapolas llenan el campo y huele a hierbabuena, como cuando nos sentábamos a la ribera del río que te vio jugar de niña, donde me contaste tantas cosas, donde la brisa de verano acunaba tu cabello negro, donde te idolatraba, donde consumamos nuestro amor y nos besamos tantas veces. Sé que me estarás viendo y miro al cielo – dónde, si no, puedes estar- y quisiera saber que me entiendes. A veces, estoy perdido, muy perdido. ¿Por qué te fuiste?

Las amapolas han renacido. Tú no puedes. Tú te has ido. Y yo me quedo atónito sin entender que el mundo siga teniendo primaveras y que yo vuelva a respirar con dicha a pesar de que no te tengo. Es todo tan complejo y estoy tan perdido.

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