27/7/09

El blog intercalado


En general, los blogs que existen en la red son lineales y de adaptan, en el fondo, a la escritura de toda la vida a pesar de usar lo digital. Es decir, cada capítulo va seguido del anterior cronológicamente. Cada post sigue al siguiente y en portada, en primera posición, en la que primero se visualiza, está lo más actual. Cierto es que los enlaces permiten saltar rápidamente entre texto y texto pero esto no es un avance conceptual, tan sólo técnico. Efectivamente, en un libro convencional también es posible saltar ordenadamente entre pasajes utilizando los índices o los glosarios paginados de términos. Es más lento, cierto, pero es lo mismo conceptualmente.

Sin embargo, un blog digital podría presentar una auténtica característica no lineal (y, de hecho, hay algunos pocos que usan esta posibilidad). Para ello, los posts no deberían ser añadidos siempre al principio si no que podrían ser adjuntados, intercalados, en cualquier posición. Digamos, 234 posts antes del anteriormente añadido o en una posición correspondiente a marzo del pasado año.

Esta técnica tendría, como primer efecto, el que el lector no podría ser ya un ente pasivo que al entrar en el blog se limita a ver qué hay de nuevo en la primera posición de visualización. Estaría obligado a buscar qué hay de nuevo. Incluso, aunque fuera avisado de que hay una entrada nueva, al acceder al blog no la vería porque esta nueva aportación estaría inmersa, intercalada, en algún remoto lugar del corpus.

El segundo efecto es que el blog- entendido como una obra completa y compleja en sí misma- se modificaría dinámicamente en cada momento. No se trataría ya de una obra a la que se añade un capítulo más, sino una obra que se ha modificado en su misma raíz. Un post intercalado en un determinado lugar puede originar un cambio en la secuencia de eventos; los comentarios de un post podrían estar contestados incluso antes de que aparecieran; las explicaciones y clarificaciones necesarias en una entrada podrían haberse dado mucho antes de que la duda llegara al lector. Un lector nuevo que no conociese el blog y que accediera a él por primera vez no imaginaría que los textos se han añadido intercaladamente y – leyéndolo todo seguido- lo vería como una obra completa que sería distinta de la que vería otro lector que entrara semana después. Existiría una dinámica compleja en la que la misma estructura de la obra, del blog, se modifica con el tiempo. No crece añadiendo más ramas sino que cambia el propio tronco de donde las ramas salen. Otros símiles posibles. Sería como ver una serie por capítulos y descubrir que, cuando llevamos treinta, los anteriores han cambiado con nuevas aportaciones. O haber leído Cien años de soledad y descubrir, de pronto, que hay nuevos capítulos que no conocíamos y que, quizá, modifiquen la comprensión del libro como conjunto.

También, un corolario de esta técnica es que el usuario podría perderse con facilidad en la selva de textos. Y, lo que es peor, que se aburriera. En un mundo dominado por la inmediatez, por lo actualísimo, tener que buscar – “tiempo atrás”- qué está ocurriendo sonaría, cuando menos, sorprendente. Sería como si para ver las noticias de hoy tuviéramos que ir a una Hemeroteca y localizar un ejemplar de principios de los sesenta. Un viaje en el tiempo virtual que muchos no estarán dispuestos a realizar.

Para finalizar, decir que es una técnica muy sencilla. Por ejemplo, en Blogger, basta con modificar la fecha de entrada cuando se crea la entrada. A todos los efectos, es una entrada antigua escrita virtualmente meses atrás. Incluso, para los motores de noticias y los sindicadores aparecerá como atrasada en fecha. Pero, para un seguidor, el blog habrá cambiado y no podrá suponer que todo lo leído ha quedado inalterado.




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