31/8/14

Eligiendo la fuente para leer en pantalla




La claridad y facilidad de lectura de un texto depende de varios factores siendo el tipo de fuente uno de los más importantes. El tipo y tamaño de letra que mejor se adaptan a cada soporte no son siempre los mismos. No es lo mismo leer en papel que en pantalla. Cuando preparamos un texto para publicarlo (o auto publicarlo) para ser leído en formato digital, siempre es dudoso qué fuente elegir para que la legibilidad sea máxima, algo nada baladí cuando encima tenemos diversos formatos (Mobi, ePub, PDF) que no siempre se comportan de igual manera. Asimismo, el espaciado entre letras resulta también importante.
 
Fuentes tipográficas
 
Se entiende por fuente tipográfica un grupo completo de caracteres, números y signos, que comparten características comunes que diferencian y personalizan al grupo. Por ejemplo, en la siguiente imagen se ve un grupo de fuentes de las miles que existen:
 

Las fuentes tipográficas pueden tener un subconjunto de variaciones que forman una familia tipográfica. Estas variaciones pueden ser matices en cuanto a grosor, anchura, altura, etc. pero mantienen los rasgos fundamentales invariables. Hay que notar que los rasgos que definen una fuente tienden a magnificarse cuando se leen en pantalla (mucho más todavía si ampliamos la letra) de modo que hay que tener en cuenta que detalles de la letra que en papel pueden resultar elegantes o que ayudan a leer mejor, pueden convertirse en un estorbo al leer digitalmente.
 
Tradicionalmente, las fuentes se dividen en las siguientes categorías: Serif, Sans Serif, Manuscritas y Decorativas:
 

 
Las fuentes Serif se distinguen porque los trazos de las letras se rematan con un adorno.
 
 
Adorno que es más que algo estético porque sirve también para marcar una línea horizontal de seguimiento de lectura ya que los patines inferiores facilitan el que el ojo- sobre papel- siga con más sencillez la línea. En las fuentes Serif las letras con formas redondeadas (o, p, b, d,…) tienden a ser un poco más grandes para que su tamaño quede equilibrado con el resto. Son apropiadas para la lectura de textos con párrafos largos. Como ejemplos de fuentes serif podemos citar: Bodoni MT, Book Antiqua, Bookman Old Style, Courier, Courier New, Garamond, Georgia, Lucida Bright, MS Serif, Times o Times New Roman:
 




 
Las Fuentes Sans Serif, por el contrario, tienen trazos rectos, sin esos adornos finales. Se las conoce también como “de palo seco”. Son apropiadas para letras grandes, para textos cortos o para soportes algo borrosos (como las pantallas). Algunas fuentes "Sans" son las Arial, Chicago, Tahoma, Helvética, Verdana y Univers.
 




 
Las fuentes manuscritas, como su nombre indica, tienden a imitar la caligrafía escrita más barroca. Son fuentes que, al igual que en una escritura manual, presentan una legibilidad menor y que, por ello, se usan menos tanto en textos impresos como en digitales.


Como se ha citado,  cada fuente puede contener una familia de variaciones. Así, para la fuente Calibri:
 
 
 
 Qué fuente se adapta mejor a una pantalla digital?
 
No hay una respuesta definitiva porque el soporte digital puede ser muy variado. No es lo mismo el pequeño monitor de un teléfono que un gran cartel luminoso de un aeropuerto. En este último, una fuente decorativa puede tener mucho sentido. Nos centraremos en los dispositivos más normales para leer libros, es decir tabletas y ordenadores. La característica fundamental que debe ofrecer la fuente elegida es que facilite la lectura, que sea legible y que no canse al lector. Con esta premisa, las fuentes manuscritas quedan descartadas ya desde el inicio excepto que se reserven para títulos o pequeños párrafos que es preciso destacar.
 
Aunque hay factores ajenos a la fuente que también afectan significativamente a la legibilidad (interlineado, color, claridad del soporte, interletraje, espaciados, sangrías, pies y cabeceras de página, etc.) la fuente es el primer factor a considerar.
 
Tradicionalmente, para libros impresos extensos (novelas, periódicos, revistas) se ha elegido una tipografía Serif ya que, como se ha citado, facilita la lectura al ayudar al ojo a seguir una línea horizontal. La impresión en papel tiene una definición más alta que la de una pantalla por lo que estos remates quedan nítidos y definidos, perfectos para verse.  Sin embargo, en una pantalla las cosas cambian notablemente. Al tener menor definición (entiéndase que esta puede ser tan baja cono 70 dpi), presentar flickrr debido al refresco de pantalla y ser una visualización digital (píxeles) y no analógica, estos detalles quedan primero desdibujados y si se amplían (zoom) realmente deformados. Pasamos así de que unos elementos que aportaban legibilidad en papel se convierten en perniciosos a la hora de leer en el soporte digital. Claro está que en el futuro, con pantallas mucho mejores, esto puede cambiar.
 
 
 
 
Hoy por hoy, sin embargo, elegir una fuente Serif supone asumir que, en bastantes dispositivos, el texto tendrá dificultades de lectura. Puede ocurrir que sea leído en una estupenda pantalla  con resolución retina en cuyo caso se leerá estupendamente pero nunca hay que olvidar que ese mismo fichero puede ser descargado en un pequeño Smartphone. Hasta que no se avance en la estandarización de dispositivos, la prudencia debe prevalecer.
Las fuentes más usadas en impresión en papel son Baskerville, Bodoni, Bodoni, Century Old Style, Garamond y Times New Roman. En pantalla, por el contrario, son Arial, Calibri, Helvética, Lucida Sans, Trebuchet  o Verdana. Existe un problema adicional y es que las fuentes elegidas sólo se verán en el dispositivo de lectura si este las incorpora. Es decir, no sirve de nada elegir una fuente perfecta pero inusual porque al llegar el fichero al dispositivo receptor, este no podrá mostrar esa fuente y presentará el texto con una de su biblioteca. Las anteriormente citadas son de uso común y cabe pensar que todos los equipos disponen de ellas.

Este blog, por ejemplo, usa la fuente verdana, que es Sans.

En lo que respecta al tamaño, mientras que en un libro impreso suele estar entre 12 y 13, en la pantalla dependerá del tamaño de esta y de la ampliación elegida por el lector por lo que el concepto pierde su sentido. Importa más el que haya una variación de tamaños para resaltar los títulos o los encabezados o, simplemente, frases importantes. Esto, en la web, se realiza con los tags H1, H2, etc y en un e-book debe hacerse incrementando ligeramente el tamaño base de esas frases.

 

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