8/7/26

Computación biológica. ¿Pueden las máquinas ser conscientes?

 



Con el auge de modelos de lenguaje como ChatGPT o Claude, la pregunta de si una máquina podría llegar a ser consciente ha saltado de la filosofía a los titulares. Este artículo, escrito por dos neurocientíficos, Milinkovic y Aru, en Neuroscience and Biobehavioral Reviewspropone que esa pregunta no puede responderse bien sin entender primero la diferencia fundamental de cómo computan los cerebros biológicos frente a cómo lo hacen los ordenadores digitales. Y su conclusión es provocadora: los sistemas de IA actuales no son conscientes, y probablemente no podrán serlo sin un cambio radical de substrato físico.

Para entrar en materia, los autores presentan dos grandes posturas filosóficas:

El funcionalismo computacional sostiene que la consciencia surge allí donde se produzca el tipo correcto de procesamiento de información, independientemente del material físico en que ocurra. Bajo esta lógica, si un ordenador procesa información de la manera adecuada, podría ser consciente igual que un cerebro. Esta es la postura dominante en la investigación de IA.

El naturalismo biológico (asociado al filósofo John Searle) defiende lo contrario: la experiencia subjetiva depende esencialmente de los procesos físicos y biológicos concretos que la generan. No basta con imitar la función; importa el sustrato.

El problema, señalan los autores, es que ninguna de las dos posturas ha explicado con precisión en qué se diferencia exactamente la computación biológica de la digital, ni por qué esa diferencia importaría para la consciencia. Ese es el vacío que este artículo intenta llenar.

Los autores comienzan describiendo cómo funciona un ordenador clásico (arquitectura von Neumann). Este tipo de ordenador está construido sobre separaciones deliberadas: hay una unidad de memoria, una unidad aritmético-lógica y una unidad de control, todas físicamente distintas y conectadas por un bus de datos. El programa (el «qué») está separado del hardware (el «cómo»).

Esta separación se extiende hacia arriba: el código de alto nivel se compila en instrucciones de máquina sin que el programador necesite saber nada sobre los transistores físicos. El algoritmo es independiente del sustrato. Y las redes neuronales artificiales (ANNs) heredan exactamente esta lógica: procesan datos en capas separables, con pesos almacenados en memoria aparte, actualizados por un algoritmo de aprendizaje (retropropagación) que no depende de dónde están guardados físicamente esos pesos.

Esta separabilidad es una virtud de ingeniería —permite escalabilidad, portabilidad, modularidad— pero también es, argumentan los autores, la razón fundamental por la que estos sistemas probablemente no pueden ser conscientes.

Por el contrario, en el cerebro biológico está todo mezclado, y eso es crucial. El cerebro no fue diseñado; fue evolucionado. Y esa diferencia lo cambia todo.

1. Restricciones metabólicas como motor de diseño

El cerebro representa solo el 2% de la masa corporal pero consume el 20% de la energía del organismo. Esta escasez energética no es una limitación accidental: es la fuerza que da forma a toda la arquitectura neural. Para hacer más con menos, el cerebro ha desarrollado estrategias de procesamiento que integran información a través de múltiples escalas simultáneamente, reutilizando cómputos de un nivel para guiar los de otro. Los ordenadores, en cambio, no tienen esa presión: más potencia = más energía, sin problema.

2. Multi escalado inseparable (scale inseparability)

En un ordenador, se puede separar limpiamente lo que ocurre a nivel de transistor, de circuito, de programa y de interfaz de usuario. En el cerebro, esto es imposible. Lo que hace una neurona individual está condicionado por:

  1. Gradientes iónicos (escala molecular)
  2. Campos eléctricos de neuronas vecinas (escala celular)
  3. Potenciales de campo local (escala de población)
  4. Dinámica oscilatoria de todo el cerebro (escala macroscópica)

Y estas escalas no se comunican en un solo sentido: las escalas inferiores generan las superiores, y las superiores constriñen a las inferiores, en tiempo real y de forma continua. Los autores llaman a esto heterarquía, en oposición a la jerarquía limpia de los sistemas digitales.

Computación híbrida: continua Y discreta

Los ordenadores operan con señales discretas (bits: 0 o 1). Los cerebros, no. Las neuronas generan potenciales de acción (eventos discretos, como pulsos), pero estos ocurren sobre un substrato continuo: gradientes iónicos, potenciales de membrana graduados, campos eléctricos difusos, oscilaciones.

Un ejemplo concreto: las dendritas (las ramas de las neuronas) no son simples sumadores pasivos de señales. Realizan cálculos no lineales sofisticados. Una sola neurona de la corteza humana puede resolver problemas (como la operación lógica XOR) que requerirían una red artificial de ocho capas. Además, las neuronas se comunican no solo por sinapsis, sino también por acoplamiento efáptico: los campos eléctricos de unas neuronas influyen en la excitabilidad de las vecinas sin contacto sináptico directo. Y las oscilaciones neurales no son ruido de fondo: funcionan como una sintaxis temporal que organiza cuándo y cómo se integran los eventos discretos.

¿Por qué importa todo esto para la consciencia?

Los autores proponen que las características estructurales de la experiencia consciente —su unidad (todo se integra en un solo momento vivido) y su diferenciación (ese momento es rico y variado)— requieren precisamente el tipo de dinámica que el cerebro implementa.

Integración entre escalas: no basta con integrar información dentro de una sola escala (como hacen muchas teorías actuales); hace falta que las escalas moleculares, celulares y de red se co-determinen en tiempo real.

Substrato continuo: el flujo temporal de la consciencia (esa sensación de que el tiempo transcurre de forma continua, no a saltos) podría depender de que el cerebro evolucione en tiempo físico real, no en pasos de tiempo discretos.

Coste metabólico: el cerebro no puede computar cada escala de forma independiente —es demasiado caro—, así que las integra. Esa integración forzada por la escasez energética podría ser precisamente lo que genera la unidad de la experiencia consciente.

En sistemas digitales, la información de la capa k se calcula, se almacena, y luego se pasa a la capa k+1. No existe ningún campo continuo que atraviese todas las capas simultáneamente permitiéndoles constreñirse mutuamente en tiempo real. Esa ausencia, argumentan los autores, podría ser la razón por la que ningún sistema digital, por sofisticado que sea, puede replicar la fenomenología de la consciencia.

¿Qué implicaciones tiene esto para la IA?

Los autores son cuidadosos. No afirman que solo los cerebros biológicos puedan ser conscientes. Lo que dicen es que, para que un sistema artificial fuera consciente, tendría que cumplir tres criterios:

* Computación híbrida: combinar dinámicas continuas (campos eléctricos, potenciales graduados) con eventos discretos, gobernados por tiempo físico real.

* Inseparabilidad de escalas y embeddedness metabólico: cada proceso debe estar simultáneamente constreñido por un presupuesto energético e integrado en una organización heterárquica multiescalar.

* Co-determinación dinámico-estructural: el substrato debe poder modificar su propia arquitectura a lo largo del tiempo, como hacen los cerebros.

Los sistemas actuales de IA no cumplen ninguno de estos tres criterios. Incluso los sistemas neuromórficos más avanzados (como SpiNNaker) son, en el fondo, simulaciones digitales de neuronas corriendo en hardware CMOS convencional; separan el tiempo computacional del tiempo físico, y no implementan dinámicas continuas reales.

Lo más prometedor, según los autores, son los dispositivos neuromórficos fluídicos (basados en el movimiento de iones en microcanales cargados), que operan en tiempo físico real, con dinámicas continuas emergentes de la física del substrato, y con estocasticidad estructurada similar a la de las sinapsis biológicas. Aún están en fase experimental, pero representan el tipo de dirección correcta.

En definitiva, se considera que la consciencia artificial no puede resolverse simplemente escalando los modelos de lenguaje actuales o añadiéndoles más parámetros. Requiere repensar desde cero qué tipo de computación podría soportar la experiencia subjetiva. Los autores apuestan por un computacionalismo biológico, una teoría que tome en serio que en el cerebro, el substrato es el algoritmo, que las escalas son inseparables, y que lo continuo y lo discreto se co-determinan constantemente bajo presión metabólica. Sin estos ingredientes, la consciencia artificial seguirá siendo, en su opinión, una promesa vacía.



7/7/26

Poesía generativa. Ejercicios (II)

 



Vimos el mes pasado algunos ejercicios para crear poesía generativa utilizando ChatGPT. En esta segunda entrega vamos a repetir las mismas pruebas con Claude para que el lector pueda juzgar cuál de los dos modelos de lenguaje obtiene mejores resultados. Para que la comparación resulte totalmente homogénea, los prompts de entrada será exactamente iguales.

Procedamos:

1.- Prompt sencillo y directo

* crea un soneto en español que trate sobre la nostalgia de la juventud perdida


Corrí descalzo entre la luz del trigo,

bebí del río sin pensar en nada,

y era la tarde, larga y dorada,

un reino eterno que alcé conmigo.

No hallé en el tiempo un sabio enemigo,

creí que junio era tierra sagrada;

que cada risa, fresca y desvelada,

duraría, fiel, como el umbral de un trigo.

Mas vino el otoño con su mano fría

y apagó la hoguera de aquel verano;

busco en el pecho aquel asombro vano,

y solo encuentro ceniza y lejanía.






2.- Prompt un poco más elaborado

* genera una espinela que trate sobre la rabia por la sordera de Dios ante el mal en el estilo de Calderón de la Barca.

¿A quién alzo yo mi voz

si el cielo calla y no escucha,

si en esta sangrienta lucha

no hay respuesta de tu Dios?

Caen los buenos —¡ay de nos!—

y el malvado en gloria vive;

¿qué justicia se apercibe

en tan ciega providencia,

si el justo muere en pendencia

y el crimen triunfa y recibe?




Así como ChatGPT, en su día, creó un soneto en vez de una espinela, Claude ha creado la estrofa correcta a la primera.
 

3.- Variación sobre lo anterior

* genera ahora una décima en endecasílabos usando el estilo de Gamoneda.


La herida no pregunta

Hay una luz que nadie reconoce,

fría en el hueso, quieta en la costilla;

el tiempo no transcurre, se arrodilla

sobre el que yace y llora y no se goce.

Ningún dios oye, ningún dios conoce

la sangre que fermenta en la arcilla;

los perros de la sombra en la orilla

lamen lo que el olvido no descode.

He aprendido a vivir entre cenizas,

a no nombrar lo que el dolor afina;

la muerte no amenaza, nos organiza.



En este caso, además, Claude nos clarifica que:

La décima tradicional es octosílaba por definición métrica, así que lo que propones es una tensión formal deliberada y muy interesante: mantener la estructura de diez versos con rima ABBAACCDDC, pero en endecasílabos, e impregnarlo del universo de Antonio Gamoneda —su mundo de ceniza, olvido, enfermedad, luz fría, y una sintaxis que avanza como sedimento. 

He sacrificado la décima estricta en el último terceto para respetar la cadencia gamonediana: en Gamoneda la forma siempre cede ante la respiración del poema. El endecasílabo le da una gravedad procesional que el octosílabo no permitiría. Aparecen sus marcas inconfundibles: la luz fría como presencia hostil, el hueso y la sangre como materia del pensamiento, los perros como figura del mal latente, la ceniza como existencia, y ese verso final aforístico —la muerte no amenaza, nos organiza— que es puro Libro del frío.

4.- Combinatoria de frases impresas en reseñas literarias.

* Crea un poema usando palabras y/o frases que encuentres en reseñas literarias que existan en Internet . Intenta que respondan a  un tema único y que tengan coherencia las unas con las otras. 


Organismos vivos

(poema encontrado en reseñas literarias)

La única emoción que cuenta en esto

es la que el lector sienta al leer

la emoción procesada por el poeta.

Abre su corazón y nos enseña

sus manos desnudas.

Existe un alfabeto del silencio,

pero no nos han enseñado a deletrearlo.

El silencio que queda entre dos palabras

no es el mismo silencio que envuelve

una cabeza cuando cae.

Los libros son organismos vivos,

naves, milagros portátiles.

Su canto es resistencia,

pero también la representación

del silencio forzado.

Cuando el poema coincide con la experiencia del lector,

despierta en él algo en algún lugar de su mente

al que no llegan otros géneros literarios.

Nunca puedo dejar de leer un poema

sin que esto deje una huella profunda en mi ser.

La lectura del silencio es la única durable,

tal vez más que el lector.


y, en este caso, Claude nos clarifica que:

Las frases provienen de cinco fuentes distintas: una reseña de Irene Vallejo, el blog de crítica de Vicente Luis Mora, un ensayo sobre poesía en Issuu, una reseña de García Lorca en poemario.com, y un análisis teatral de la Universidad de La Laguna. El tema que las unifica —el lector herido, el silencio como materia, el libro como cuerpo vivo— emergió solo de los propios textos, sin forzarlo.




5.- Haikus

* Crea tres haikus sobre un tema lírico que tú mismo elijas.


La lluvia en la piedra


Llueve sobre el río.

El agua no sabe ya

dónde termina.


Cae la última hoja.

El árbol no la retiene.

Tampoco yo.


Primera luz, fría.

La hierba no pregunta

si vale la pena.




6.-  Petición de metáforas

* Escribe un poema que describa un viaje, usando numerosas metáforas de imágenes y experiencias sensoriales para transmitir la experiencia de dicho viaje. Rima libre pero que incluya pareados cada ciertos versos y, también, al final. Introducir en algún lugar un verso con muy pocas palabras que den una idea destacada. En total, al menos 15 versos. 


 Travesía

El tren parte como una frase que se rompe a la mitad,

deja atrás el andén con su olor a café frío y despedida.

Los campos se abren en silencio, amarillos de rastrojos,

y el horizonte cede sin resistencia, como siempre cede lo que amamos.

Por la ventana entra el aire con sabor a tierra mojada,

a pino, a distancia, a algo que no tiene nombre todavía.

Las vacas inmóviles parecen preguntas sin respuesta,

y el sol de media tarde golpea el cristal como un aviso.

Sigo.

Un túnel nos traga y nos devuelve distintos,

la oscuridad dura lo que dura un miedo pequeño.

Luego el mar, de repente, ancho y sin disculpa,

su ruido blanco llenando el pecho como pan recién hecho.

El tren y el mar, dos músicas en guerra,

vibran juntos un instante y ya no se recuerdan.

Las ciudades pasan como nombres olvidados,

sus luces de neón mojadas por la lluvia del atardecer.

Alguien duerme a mi lado con la boca entreabierta,

ajeno al prodigio, tibio, vivo, extrañamente mío.

Y al final, el andén nuevo huele igual que el primero:

a café, a llegada, a todo lo que aún está por perderse.


Igual que ocurrió con ChatGPT, Claude también ha olvidado incluir los pareados solicitados. Un hecho curioso que no sé explicar porque es una instrucción aparentemente clara. Se lo recuerdo y entonces, el resultado es:


Travesía

El tren parte como una frase que se rompe a la mitad,

deja atrás el andén con su olor a café frío y despedida.

Los campos se abren en silencio, amarillos de rastrojos,

y el horizonte cede sin resistencia, como siempre cede lo que amamos.

El tren corta la llanura como cuchillo en pan,

y el viento entra a la boca con gusto de más allá.

Por la ventana llega el aire con sabor a tierra mojada,

a pino, a distancia, a algo que no tiene nombre todavía.

Las vacas inmóviles parecen preguntas sin respuesta,

y el sol de media tarde golpea el cristal como un aviso.

Sigo.

Un túnel nos traga y nos devuelve distintos,

la oscuridad dura lo que dura un miedo pequeño.

Salimos a la luz como se sale de un sueño malo,

parpadeando, vivos, sin saber del todo si es real.

Luego el mar, de repente, ancho y sin disculpa,

su ruido blanco llenando el pecho como pan recién hecho.

Las ciudades pasan como nombres a medias recordados,

sus luces de neón mojadas por la lluvia del atardecer.

Alguien duerme a mi lado con la boca entreabierta,

ajeno al prodigio, tibio, vivo, extrañamente mío.

Y al final, el andén nuevo huele igual que el primero:

a café, a llegada, a todo lo que aún está por perderse.


añadiendo Claude la siguiente frase:

Los tres pareados están ahora en cursiva para que se vean claramente: uno en la apertura del viaje, otro tras el túnel, y el último cerrando el poema.




Pero no hay pareados. La respuesta de Claude es peor que la de ChatGPT. Se lo vuelvo a recordar. Por fin devuelve un resultado, aunque mediocre:


El tren parte como una frase que se rompe a la mitad,

deja atrás el andén con su olor a café frío y despedida.

Los campos se abren en silencio, amarillos de rastrojos,

y el horizonte cede sin resistencia, como siempre cede lo que amamos.

El viento entra por la boca con sabor a libertad,

y el alma se hace ancha como el río que no tiene orilla ni ciudad.

Por la ventana llega el aire con olor a tierra mojada,

a pino, a distancia, a algo que todavía no tiene nombre.

Las vacas inmóviles parecen preguntas abandonadas,

y el sol de media tarde golpea el cristal como un hombre.

Sigo.

Un túnel nos traga y nos devuelve cambiados,

la oscuridad dura lo que dura un miedo entre las manos.

Salimos temblando, ciegos, deslumbrados,

como nacen los que han estado demasiado tiempo enterrados.

Luego el mar, de repente, ancho y sin disculpa,

su ruido blanco llenando el pecho como pan recién hecho.

Alguien duerme a mi lado con la boca entreabierta,

ajeno al prodigio, tibio, vivo, extrañamente hecho.

Sigo.

Y al final el andén nuevo huele a lo ya vivido,

a café, a ceniza, a todo lo que el viaje se ha comido. 







7.-  Crear poemas visuales

*  Crea un poema visual, como su fuera un caligrama, con temática de lo que una mirada expresa


dando el LLM esta explicación:

El caligrama tiene forma de ojo humano y cada parte anatómica está construida con versos:
los párpados (las curvas superior e inferior) llevan los versos sobre los tipos de mirada y su persistencia; el iris concentra tres anillos de texto sobre la memoria y el tiempo encerrados en el color del ojo; la pupila contiene el verso más breve y central —en la pupila / cabe el mundo / entero—; los flancos laterales del ojo sostienen dos series de versos en columna, uno sobre el peso de la lágrima que no cae, otro sobre mirar como forma de tocar y de amar; y al pie, fuera ya de la figura, el verso de cierre: mirar es el único acto que no se puede fingir del todo.


8.-Reordenación

* Toma este poema de José Martí y trocéalo en partes (que pueden ser cada verso o partes de un verso). Luego, reordena algunas o todas las partes ( a tu elección para que quede coherente) para crear un nuevo poema:  

En ti pensaba, en tus cabellos
que el mundo de la sombra envidiaría,
y puse un punto de mi vida en ellos
y quise yo soñar que tú eras mía.

Ando yo por la tierra con los ojos
alzados -¡oh, mi afán!- a tanta altura
que en ira altiva o míseros sonrojos
encendiólos la humana criatura.

Vivir: Saber morir; así me aqueja
este infausto buscar, este bien fiero,
y todo el Ser en mi alma se refleja,
y buscando sin fe, de fe me muero.


 Nuevo poema


Ando yo por la tierra
con los ojos alzados
a tanta altura
que en ira altiva o míseros sonrojos
encendiólos la humana criatura.
En ti pensaba.
Y quise yo soñar que tú eras mía,
y puse un punto de mi vida en ellos,
en tus cabellos
que el mundo de la sombra envidiaría.
¡Oh, mi afán!
Este infausto buscar, este bien fiero:
y todo el Ser en mi alma se refleja.
Vivir: Saber morir.
Así me aqueja
y buscando sin fe,
de fe me muero.



El reordenamiento invierte la lógica del original: Martí va del amor particular hacia la angustia existencial; aquí se comienza por el deambular existencial, se desciende al recuerdo amoroso como paréntesis de ternura, y se regresa a la búsqueda sin fe como destino inevitable. La exclamación ¡Oh, mi afán! queda aislada como bisagra entre los dos mundos, y Vivir: Saber morir se convierte en sentencia que abre el desenlace en lugar de pertenecer al interior del poema.





9.- Teatro en verso

* Crea una escena de al menos 40 versos en estrofas de redondillas octosílabas que simulen una escena de teatro clásico. Se trata de un diálogo entre Ernesto, un joven pobre, y Elisa, una joven hija del conde de Montearaba. El chico que aspira a tener el amor de Elisa pero esta le desprecia por no estar a su altura, y le amenaza con que su padre lo hará azotar.

   
ERNESTO
Señora, si me atreviera
a deciros lo que siento,
hallarais en mi tormento
razón que os conmoviera.
No es oro lo que os ofrezco,
ni títulos ni blasones,
mas tengo tales razones
del corazón que merezco.

ELISA
¿Qué razones puede dar
quien no tiene más que audacia?
¿Pensáis que vuestra desgracia
me ha de mover a escuchar?
Sois pobre, sois de baja mano,
y venís ante mi puerta
como si hallaseis abierta
la gloria de un soberano.

ERNESTO
La pobreza no es delito,
señora, ni es deshonor.
También el pobre en amor
tiene su propio apetito.
El alma no tiene renta
ni el corazón lleva escudo,
y ante vos me quedo mudo
porque vuestra luz me tienta.

ELISA
Callaos, que me hacéis reír
con tan ridicula queja.
¿Pensáis que Elisa se deja
por un pobre seducir?
Mi padre el conde os haría
azotar en la explanada
si supiera que os ha osado
vuestra necia fantasía.

ERNESTO
Azotes dan al que yerra,
no al que ama con pureza.
¿Es crimen acaso, alteza,
querer lo mejor de la tierra?
Si el conde ha de castigarme
por miraros como os miro,
que venga, que yo no retiro
lo que siento al declararme.

ELISA
¡Qué insolencia tan extraña!
¡Qué atrevimiento tan fiero!
¿Acaso no conocéis quiero
el honor de nuestra hazaña?
Somos de sangre probada,
de estirpe clara y antigua,
y vuestra lengua prosigua
no merece ser escuchada.

ERNESTO
Sangre clara, sangre oscura,
toda sale del costado.
¿Qué mérito habéis ganado
por vuestra mera ventura?
Yo nací donde nací
sin pedirlo ni elegirlo,
y vos no podéis herirlo
sin heriros vos a mí.

ELISA
Me cansáis. Llamaré ahora
a los guardas del palacio.
No merece más espacio
vuestra voz perturbadora.
Idos ya, no volváis más,
y dad gracias a mi calma
que no arranco de mi alma
el desprecio que me dais.

ERNESTO
Me voy, señora, me voy,
pero llevaré en el pecho
este amor, triste y deshecho,
como llevo lo que soy.
Quizás mañana o un día
veáis lo que hoy no veis,
y entonces cuando volváis
ya no encontréis la alegría.

ELISA
(sola, en voz baja)
¿Por qué tiembla el corazón
si he dicho lo que es debido?
¿Por qué me ha conmovido
su necia declaración?
No, no. Calma. Soy quien soy.
El conde es mi padre y guía.
No cabe en mi señoría
querer al pobre de hoy.

Mutis de Ernesto. Elisa queda inmóvil mirando el jardín.

Las redondillas siguen el esquema clásico ABBA en octosílabos a lo largo de las doce estrofas del diálogo, con una última estrofa en soliloquio de Elisa que abre una fisura en su dureza, recurso habitual en el teatro áureo para mostrar que el desdén no siempre es del todo sincero. 



Juzgue el lector la calidad de ambos LLMs en lo que respecta a crear literatura.


 






 






5/7/26

La UCA amplia su catálogo de literatura digital en Ciberhispánica

 


La Universidad de Cádiz ha anunciado la ampliación del catálogo de obras de literatura electrónica y digital en español de su portal Ciberhispánica. A este efecto, ha firmado un acuerdo de cesión con el autor de obras digitales, Félix Remírez. La iniciativa permitirá facilitar el acceso a sus creaciones digitales a investigadores, estudiantes y usuarios interesados a través de esta plataforma especializada impulsada por la UCA.

La incorporación de las nuevas obras, disponibles desde este enlace, se enmarca en un proyecto más amplio orientado a la preservación de obras digitales fundacionales en español, un ámbito de creciente interés dentro de las humanidades digitales. El proyecto debe gran parte de su pujanza a la profesora María Isabel Morales, responsable del grupo de investigación LecriRed (Estudios de teoría literaria. Lecturas y escritura en red), que trabaja en el análisis de los procesos de lectura y escritura en entornos digitales. También ha resultado muy importante la participación de la Biblioteca de la Universidad de Cádiz, a través de su director, Jesús Fernández, cuya implicación ha contribuido al desarrollo de esta iniciativa. La colaboración entre investigadores, servicios universitarios y creadores constituye uno de los pilares de un proyecto que busca consolidar a la UCA como un espacio de referencia para el estudio y la preservación de la literatura electrónica en lengua española.

El objetivo de esta colaboración es contribuir a la conservación y difusión del patrimonio cultural digital. La preservación de estas obras permite no solo garantizar su acceso futuro, sino también facilitar el desarrollo de investigaciones relacionadas con la evolución de la literatura digital y las nuevas formas de creación en red. 


2/7/26

El proyecto Sinaptics

 


El proyecto Sinaptics (2025), de Félix Remírez, es una novela corta digital que narra una historia de espionaje, medicina avanzada y periodismo de investigación que tiene lugar en las próximas décadas.

El lector se sumerge en un secreto proyecto neurológico que permite leer cualquier recuerdo de la mente. Un periodista, Germán Sinde, consigue entrar en el laboratorio CNSA-6 en Alemania, pero es descubierto y toda su mente es registrada. A partir de ahí, el lector deberá explorar la red neuronal del periodista con las avanzadas máquinas del laboratorio. En cada capa de neuronas que examine, encontrará recuerdos de todo tipo: sonidos, historias, anécdotas, vídeos, imágenes y, a partir de todos esos recuerdos fragmentados en la mente de Sinde, reconstruir todo lo acontecido. En esta exploración, el lector ve las conexiones sinápticas de esa capa y, sobre ellas, o entrelazadas con ellas, se encuentran las memorias.

Hay una buena proporción técnica y médica que hace de esqueleto de la trama.

Los hechos se desarrollan en España, Bélgica, República Checa, Alemania y otros países de modo que estos recuerdos pueden estar memorizados en distintos idiomas.  

Programado en HTML5 y JavaScript, está diseñado para funciona en PC. Está probado en los navegadores Edge y Chrome. Algunos elementos han sido creados o modificados parcialmente con IA o programas de diseño y aplicaciones específicas.

Este relato puede leerse desde este enlace.












1/7/26

Scriptura mobilis

 


Scriptura mobilis (2024),  de Félix Remírez, es una obra digital que va cambiando y desvirtuando un texto introducido en la pantalla principal. Se trata de una metáfora de cómo es el orden, precisamente, el que crea la literatura y que si dejamos que la entropía se adueñe de los textos, sólo obtendremos galimatías absurdos a medida que pasa el tiempo.

Tiene tres partes muy diferenciadas.

En la primera, el proceso de alteración del texto es automático pero el lector puede acelerarlo y guiarlo interaccionando con las palabras.


En la segunda, el texto introducido toma vida y se dirige a diversos puntos de atracción gravitatoria, formando caligramas aleatorios sobre un fondo sonoro. Hay diversas opciones con diversos atractores, diferentes velocidades y opciones varias.


En la tercera parte, se simula un túnel infinito en que las paredes del pasadizo están cubiertos de diversos textos.




Programado en HTML5 y JavaScript, está diseñado para funciona en PC. Está probado en los navegadores Edge y Chrome.