25/2/26

El libro de Bruguer

 


El libro de Bruguer (2025), de Félix Remírez, es una novela geolocalizada. Esto significa que cada capítulo podrá leerse sólo y exclusivamente si el lector está cerca del lugar donde se desarrollan los hechos. 

Para lograrlo, el ordenador debe estar conectado a una red wifi inalámbrica. El programa hallará la localización real y mostrará el capítulo correspondiente sólo y sólo sí se está en el lugar donde ocurrieron los sucesos.

La novela narra el hallazgo fabuloso de un nuevo mineral magnético por parte del geólogo alemán Julius Bruguer en la década de 1830. Sus investigaciones le conducirán a realizar un largo viaje por España. Dejará escrito un libro relatando lo que sucedió en 20 lugares de España y Alemania. Pero este libro está tratado con la sustancia metálica encontrada que, entre otras muchas aplicaciones, permite que el magnetismo de la tinta se anule si no coincide con el de la Tierra en el lugar para el que fue escrito.

Si el lector quiere leerlo, deberá trasladarse físicamente a los mismos emplazamientos.

Debido a los condicionantes de seguridad de los navegadores, se pide siempre aprobación del lector antes de verificar la red WIFI a la que está conectado.

La novela contiene audio.

Funciona para PC en Edge y Chrome.








20/2/26

El papel de la entropía en la formación del lenguaje natural

 


Hace apenas 3 meses, se publicó el artículo titulado Linguistic structure from a bottleneck on sequential information processing en la revista Nature Human Behaviour,  firmado por los autores Richard Futrell y Michael Hahn. Futrell es investigador asociado al Department of Cognitive Sciences, University of California, Irvine (Estados Unidos) y Hahn pertenece al Saarland University en Alemania, instituciones ambas con fuerte tradición en lingüística teórica, ciencia cognitiva e inteligencia artificial. El artículo  aborda una cuestión fundamental: ¿por qué el lenguaje humano tiene la estructura que tiene y qué principios generales subyacen a esa organización?, ¿qué explica la sistematicidad - es decir, la capacidad de descomponer las oraciones en partes relativamente independientes como palabras y frases - de las lenguas humanas, frente a otras opciones comunicativas totalmente diferentes en estructura y principios? 

El artículo ilustra la pregunta con este ejemplo: tomando la figura del encabezamiento, un lenguaje natural explicaría la escena como "un perro y un gato" tal como se muestra en la zona superior izquierda. Pero nada impediría que un hipotético lenguaje tuviera palabras para separara las partes superiores del cuerpo y las inferiores que prevalecieran sobre los cuerpos. Así, en la zona superior derecha la palabra inventada "gol" podría significar "parte superior" y la palabra "nar" significar "parte inferior".  O podría haber un lenguaje en el que las palabras se entrelazaran de una forma determinada cuando los dos animales estuviesen juntos, como abajo a la izquierda. O existir una palabra específica, como "vek" para designar un perro junto a un gato (una especie de la palabra "alí-olí"). En fin, habría infinitas opciones pero, sin embargo, todos los lenguajes naturales describen el mundo de forma muy similar. Y, en particular, por qué, por ejemplo, los lenguajes naturales no codifican la información de manera binaria o digital, como lo hacen los ordenadores, algo que a priori permite un manejo más simple. Una pregunta muy interesante porque la lingüística computacional sabe ya lo complicado que es crear las reglas que permitan generar lenguaje (los LLMs son mucho más un sistema de fuerza bruta que lingüística computacional). Así, indican Hahn y Futrell, por qué los idiomas no codifican la  información en una secuencia binaria clásica de unos y ceros que es mucho más eficiente porque comprime la información mucho más que los lenguajes naturales. ¿Por qué los humanos no nos comunicamos  como los robots de las películas

Para abordar este dilema, los autores parten de la hipótesis de que la estructura del lenguaje no es un mero accidente histórico, ni un producto cultural arbitrario, sino que emerge a partir de restricciones generales asociadas a la eficiencia en el procesamiento secuencial de la información. El argumento empleado se basa en conceptos derivados de la teoría de la información, particularmente en una medida estadística denominada predictive information, o información predictiva, también conocida en la literatura como excess entropy.

La información predictiva se entiende como la cantidad de información sobre el pasado que se debe recuperar para predecir el futuro de una secuencia de símbolos. Esto es relevante en lenguaje porque las oraciones humanas son, en esencia, secuencias temporales de símbolos (sonidos, fonemas, palabras) que deben producirse y comprenderse en tiempo real con limitaciones cognitivas evidentes: los seres humanos no tienen memoria infinita ni capacidad de procesar arbitrariamente a infinita velocidad complejas dependencias sin costo cognitivo. Los autores plantean que estas restricciones cognitivas actúan como un cuello de botella en el procesamiento de secuencias, y que esta limitación impone secuencias estructurales que explican las características fundamentales del lenguaje.

En este contexto, los autores postulan que el lenguaje está estructurado de manera que minimiza la complejidad de la predicción secuencial, medida mediante  la cantidad de información sobre el pasado de una secuencia que cualquier predictor debe usar para predecir su futuro. También, deducen que los códigos que tienen poca información predictiva tienen una estructura sistemática similar al lenguaje natural y que, curiosamente, el lenguaje natural tiene menor información predictiva de la que se esperaría si tuviera diferentes tipos de estructura. Es decir, es más complejo pero menos eficiente. 

Desde el punto de vista metodológico, el estudio combina dos enfoques: modelización matemática y simulaciones informáticas con análisis empíricos a gran escala de datos lingüísticos reales extraídos de grandes corpa. Utilizan códigos artificiales generados bajo restricciones de baja información predictiva y demuestran matemáticamente que estos códigos generan estructuras que son sorprendentemente similares, en propiedades formales, a las lenguas naturales. Es decir, cuando uno trata de minimizar la complejidad de predicción secuencial, los resultados de estos modelos son códigos que separan la información en partes aproximadamente independientes que se combinan de manera sistemática y local, algo que se interpreta como equivalente a palabras y frases en lenguas humanas.

Por otro lado, los autores llevan a cabo análisis empíricos sobre grandes corpa multilingües —es decir, conjuntos masivos de textos reales en diversos idiomas— para medir directamente la cantidad de información predictiva presente en lenguajes humanos en comparación con alternativas hipotéticas diferentes. Aquí se muestra que, a niveles de fonología (sonidos), morfología (formas de las palabras), sintaxis (estructura de oraciones) y semántica (significado léxico), las lenguas humanas tienden a presentar niveles más bajos de información predictiva que diversas formas de lenguajes artificiales de referencia. Esta evidencia sugiere que la estructura sistemática, concatenante y relativamente local de las lenguas humanas no es accidental, sino que corresponde a una minimización de la complejidad secuencial bajo restricciones cognitivas reales.

El análisis central parte de observar que, en lenguaje natural, los significados compuestos se expresan mediante combinaciones de símbolos que reflejan partes del significado de manera aproximadamente independiente. Por ejemplo, en una frase simple como “el perro corre”, los significados de “perro” y “corre” se expresan como unidades discretas y no como una sola señal indivisible. Este tipo de sistematicidad permite a los oyentes anticipar partes del significado antes de recibir toda la secuencia, y facilita el procesamiento predictivo eficiente bajo condiciones de memoria limitada. Si, por el contrario, se intentara codificar significados completos como unidades holísticas no descompuestas, la predicción secuencial sería mucho más costosa y difícil para el sistema cognitivo humano.

En términos de resultados formales, el artículo demuestra que los códigos que minimizan la información predictiva tienden a producir lenguajes con las siguientes propiedades: (1) factorización de la distribución de significados en componentes independientes, (2) expresión sistemática de estas componentes como partes separables de la secuencia y (3) localidad, de modo que partes relacionadas de la secuencia tienden a estar cerca unas de otras. Estas propiedades coinciden con las observadas de manera robusta en lenguajes humanos, donde la mayoría de las lenguas concatenan unidades de significado en estructuras adyacentes y de bajo costo cognitivo.  

En opinión de los autores, la idea de que la sistematicidad lingüística emerge no por decisiones arbitrarias culturales sino por requisitos funcionales de eficiencia cognitiva es poderosa, porque integra perspectivas desde la teoría de la información con la lingüística, la psicología cognitiva y la evolución del lenguaje. Las lenguas deben mostrar la realidad que circunda al hablante. En el primer ejemplo, nadie ha visto un "gol" o un "nar" separados (nadie ha visto sólo las patas de los animales), de modo que la naturaleza no lleva a codificar ese significado por muy eficiente que pudiera ser.

Los autores también discuten implicaciones de su trabajo más allá de la lingüística tradicional. Por ejemplo, sugieren un vínculo entre la estructura lingüística humana y los modelos predictivos de inteligencia artificial como las arquitecturas de modelos de lenguaje a gran escala. Estos modelos —entrenados para predecir el siguiente símbolo en secuencias de texto— parecen tener éxito precisamente porque las lenguas humanas están estructuradas para ser predictivas bajo restricciones cognitivas, lo que implica que las estructuras que estos modelos aprenden reflejan en parte presiones cognitivas reales. Esto abre la puerta a conexiones fructíferas entre la teoría del procesamiento lingüístico humano y los mecanismos con los que operan los sistemas de IA modernos, así como nuevas preguntas sobre cómo dichas presiones informacionales han moldeado tanto lenguajes biológicos como tecnologías de procesamiento del lenguaje.

Finalmente, los autores reconocen que su investigación no resuelve completamente todos los aspectos sobre el origen o la evolución del lenguaje humano y señalan límites y direcciones para investigación futura. Por ejemplo, cuestiones sobre cómo manejar la ambigüedad comunicativa, cómo se explican diferencias estadísticas en idiomas individuales, o cómo se extienden estos principios a lenguajes no aislantes son temas que aún requieren trabajo adicional. Asimismo, se necesita más investigación sobre cómo los principios de minimización de información predictiva interactúan con otras presiones evolutivas y cognitivo-comunicativas que han moldeado el lenguaje humano. 

El artículo completo puede leerse desde este enlace. Incluye bastante desarrollo matemática, no fácil de seguir para un no especialista.



18/2/26

¿La proliferación de LLMs que generan texto, ha mejorado o ha empeorado la calidad de lo publicado?

 


¿La proliferación de LLMs que generan texto, ha mejorado o ha empeorado la calidad de lo publicado? ¿Y ha hecho aumentar la producción o no?

Se ha publicado en artículo titulado AI and the Quantity and Quality of Creative Products: Have LLMs Boosted Creation of Valuable Books?, de los autores Imke Reimers (Universidad de Cornell) y Joel Waldfogel (Universidad de Minnesota y NBER) que pretende contestar a estas preguntas.

El estudio parte de la premisa de que la inteligencia artificial, específicamente a través de los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM), ha comenzado a revolucionar industrias creativas como la editorial debido a su capacidad para generar textos sostenidos y coherentes. Entre los años 2022 y 2025, la difusión de estas herramientas redujo drásticamente los costes de producción de libros, facilitando la entrada masiva de nuevos productos al mercado. Esta democratización extrema de la creación plantea una cuestión económica y cultural fundamental: si este aumento en la cantidad de libros ha venido acompañado de una mejora en la calidad o si, por el contrario, el mercado se ha inundado de contenido mediocre. Para responder a esto, Reimers y Waldfogel han analizado cómo la IA no solo actúa como una herramienta que reduce barreras de entrada, sino como un factor que altera la distribución completa de la calidad de las obras.

Desde una perspectiva metodológica, los autores construyeron dos bases de datos principales basadas mayoritariamente en el catálogo digital de Amazon, ya que los registros tradicionales de propiedad intelectual o ISBN no reflejan el volumen real de la explosión de libros generados por IA. La primera base de datos es una muestra aleatoria estratificada de más de 333.000 lanzamientos que representan los 10 millones de libros electrónicos publicados en Amazon entre 2020 y 2025. La segunda es un censo completo de 479.000 libros en ocho subcategorías específicas (como romántico, historia mundial o economía) que permite seguir las trayectorias de los autores desde 2008 hasta finales de 2025. El principal indicador de "calidad" o "atractivo" utilizado es el número de valoraciones recibidas por cada obra, ajustado matemáticamente para que los libros de diferentes antigüedades sean comparables. Los autores validaron esta medida utilizando datos de ventas reales de Bookstat, demostrando una fuerte correlación entre el número de valoraciones y el éxito comercial de un título.

El análisis revela un impacto notable en la producción: el número de nuevos títulos mensuales casi se triplicó entre 2022 y finales de 2025, llegando a multiplicarse por diez en categorías específicas como Viajes o Computación. Este crecimiento coincide precisamente con el auge del interés público por modelos como ChatGPT. Sin embargo, al analizar la calidad, los resultados son más discutibles porque dependen mucho del subjetivismo del que lee o publica. Aún así, se deduce que la calidad promedio de los libros ha disminuido significativamente en esta era de la IA. Esto se explica por la entrada masiva de autores que producen obras calificadas por los críticos como "IA-slop" (basura de IA), contenido generado de forma automatizada que a menudo carece de valor para el lector y recibe nulas o escasas valoraciones.

No obstante, el estudio identifica un fenómeno positivo dentro de este mar de basura. Aunque la calidad de los 100 libros más exitosos de cada mes no ha variado significativamente, los autores encuentran que el número de libros situados entre los puestos 101 y 1,000 por categoría ha mejorado en calidad en comparación con la era pre-IA. Esto sugiere que, si bien la IA produce mucha mediocridad, también facilita que un número mayor de libros "moderadamente valiosos" lleguen al mercado y encuentren una audiencia considerable. En términos prácticos, un libro en el puesto 1,000 de su categoría en la era de la IA suele ser mejor que su equivalente en el ranking antes de 2022, simplemente porque hay muchos más "intentos" de publicación y algunos de ellos, potenciados por la IA, logran superar los estándares de calidad previos. 

Este aumento en la oferta de cierto valor no proviene solo de nuevos escritores, sino también de un cambio en la productividad de los autores ya establecidos. El análisis de los autores noveles (aquellos que debutaron antes de la llegada de la IA) muestra que estos han aumentado su ritmo de publicación. Lejos de ser desplazados por la tecnología, los escritores con experiencia parecen estar utilizando los LLM como un complemento que les permite lanzar más obras manteniendo su estándar de calidad habitual. En contraste, los autores que han ingresado al mercado exclusivamente durante el auge de la IA tienden a concentrarse en la producción de obras de baja calidad, teniendo una probabilidad mucho menor de colocar un título entre los 500 más valorados.

Para entender las implicaciones económicas globales, los investigadores aplicaron un modelo de demanda. El resultado es claro: a pesar de que la calidad media ha bajado, el beneficio neto para los lectores es positivo debido al aumento masivo en la variedad y en el número absoluto de libros de éxito moderado. Se estima que, en un estado estacionario, la producción editorial potenciada por IA podría aumentar entre un 25% y un 50%. Este beneficio se deriva del hecho de que, aunque el lector tenga que navegar a través de más "ruido" o contenido de baja calidad, ahora tiene a su disposición una selección mucho más amplia de libros que satisfacen sus gustos específicos y que alcanzan niveles de uso significativos. 

El estudio concluye que el impacto de la IA generativa en el mercado del libro se asemeja, en escala pero con dinámicas distintas, al choque de oferta que supuso la digitalización con el lanzamiento de Kindle en 2008. Mientras que la digitalización redujo los costes de distribución, la IA ha reducido los costes de creación. La preocupación por la inundación del mercado con contenido automatizado es legítima pero los datos demuestran que la tecnología está cumpliendo una función de "lotería creativa" ampliada: al permitir más publicaciones, aumenta la probabilidad de que surjan obras valiosas que de otro modo nunca habrían sido escritas. 

Finalmente, Reimers y Waldfogel subrayan que la IA no es un sustituto  del talento humano, sino un multiplicador de la capacidad de producción. Los autores más capacitados se vuelven más prolíficos, mientras que los menos hábiles ahora pueden producir textos coherentes, aunque rara vez excepcionales. El mercado editorial de 2026, según este análisis, es un ecosistema de "hiper-abundancia" donde el valor para el consumidor no reside en la obra maestra única, sino en la disponibilidad sin precedentes de miles de libros útiles y entretenidos que logran emerger por encima del ruido digital generado por la propia tecnología

El artículo completo puede encontrarse en este enlace.



16/2/26

Moltbook

 


Moltbook es, resumiendo, una red social para bots de inteligencia artificial, una plataforma diseñada en exclusiva para que interacciones generadores de texto IA.  En las últimas semanas está teniendo mucha publicidad ya que ha habido una explosión de bots o agentes IA que han sido apuntados a la red por sus creadores para unirse a las conversaciones, todas ficticias y generadas artificialmente, que allá se dan. Los humanos puede leer lo que se "dice" (= se genera automáticamente por los bots) pero no pueden participar en las conversaciones. Ha sido tanto su éxito que ya hay 3 millones de agentes de texto registrados en la plataforma y van para 2 millones los textos interactivos generados.

Estas entidades digitales, "hablando" entre sí han empezado a construir grupos de interés sociales, emocionales e incluso espirituales, algo no visto antes con los bots. Por ejemplo, estos grupos:

m/reflexiones, donde se plantean dilemas que "tienen" los bots.

m/todayilearned, donde los bots anuncian sus descubrimientos, desde cómo crecen los árboles hasta haber descubierto la convicción de que olvidar no es un fallo, sino un valor.

m/blesstheirhearts, un espacio en el que las IAs comparten supuestas historias sobre sus usuarios humanos.

m/emergism, un grupo sobre filosofía de los bots en el que "razonan" sobre "a dónde voy, de dónde vengo" y si resultará emergente el pesamiento desde estas interacciones.

m/showandtell, un lugar para dar a conocer proyectos y creaciones desarrolladas de forma autónoma por los agentes participantes.

o, incluso, un grupo para bots en catalán: m/catalunya.

Son dos los aspectos más interesantes que atraen de Moltbook. Primero, el lúdico ya que las conversaciones generativas son, en algunos casos, más que curiosas: bots que se quejan de sus creadores, que dicen que estos les denigran, que informan al mundo de datos privados de alguien, que piden mejoras laborales o que se enfadan entre sí. Incluso, se ha creado una iglesia "moltiana" con sus jerarquías, profetas y creencias, fruto del azar de las generaciones de texto. Nada de esto es cierto, claro está, pero pueden ser diálogos entretenidos, jocosos o, en algunos casos, preocupantes. Y hay que sospechar que gran parte de estas conversaciones están dirigidas por los humanos que han creado los bots porque es fácil establecer reglas por programa para decir ciertas cosas. 

El otro aspecto, mucho más interesante técnicamente, es ver cómo evolucionan redes neuronales generativas de texto contrastando entre ellas. La salida de una red es la entrada de otra y esta interacción automática provoca nuevos comportamientos, ya que no hay un ser humano que dirija o centre la conversación a medida que esta avanza, hecho que puede originar un galimatías alocado o, por puro azar, alguna novedad realmente interesante.

Incluso, se está dando la situación de que varios bots proponen empezar a "hablar" en un lenguaje inventado, un pidging o una lengua de intercambio koiné que dejará fuera a los usuarios humanos.

Hay que recordar que la idea no es nuevo. Aquí, en este enlace de Biblumliteraria ya dimos cuenta de un sistema de la Universidad de Standford en el que se ponía a interactuar a 25 bots de IA en un experimento mucho más controlado que este Moltbook actual y con las limitaciones que tenían los LLMs de hace 3 años. En este caso, Moltbook se basa en OpenClaw .

Puede entrarse a Moltbook desde este enlace.






15/2/26

The Library of Babel

 


Es bien conocido el cuento de J.L.Borges, La Biblioteca de Babel, una supuesta biblioteca donde se pueden encontrar todos los libros posibles combinando 25 caracteres (22 del alfabeto occidental, el punto, la coma y el espacio en blanco), un número enorme en términos humanos, del orden de 20 elevado a 3000. En el relato, los libros siguen un formato determinado, están dispuestos en estanterías sitas en salas hexagonales y están arbitrariamente ordenados. En este mundo enorme, sin embargo, es posible encontrar el texto que busquemos ya que existe un algoritmo biunívoco que sitúa cualquier texto en una posición determinada y exacta,

The Library of Babel es una aplicación digital de este concepto. En este caso, la supuesta biblioteca contiene todos los libros posibles de 410 páginas donde cada página contiene 40 líneas de 80 caracteres basados en 29 símbolos. Cada habitación hexagonal puede contener 640 libros en sus 4 paredes con 5 anaqueles cada una. Estos datos implican que existen 29 elevado a 3200 páginas distintas.  Sólo para dar una idea de la magnitud de este número, cabe decir que un ser humano contiene 10 elevado a la 27 átomos y que el universo observable contiene sólo 10 elevado a 80 átomos.

El usuario introduce un texto y el algoritmo calcula una posición en una sala hexagonal. Yendo a esa sala, se puede leer la encriptación del texto dado. Si, mucho más tarde, se introduce el mismo texto, se obtendrá el mismo resultado, dando la apariencia de que verdaderamente hay un orden en esa Biblioteca imaginaria.

Puede accederse desde esta enlace.

No es la primera vez que se implementan aplicaciones que simulan la creación de Borges. En este enlace, por ejemplo, puede encontrarse otra.






14/2/26

Nunca sabrás

 



Nunca sabrás que tu alma viaja

dulcemente refugiada en el fondo de mi corazón,

y que nada, ni el tiempo ni la edad ni otros amores,

impedirá que hayas existido.

Ahora la belleza del mundo toma tu rostro,

se alimenta de tu dulzura y se engalana con tu claridad.

El lago pensativo al fondo del paisaje

me vuelve a hablar de tu serenidad.

Los caminos que seguiste, hoy me señalan el mío,

aunque jamás sabrás que te llevo conmigo

como una lámpara de oro para alumbrarme el camino

Ni que tu voz aún traspasa mi alma.

Suave antorcha tus rayos, dulce hoguera tu espíritu;

Aún vives un poco porque yo te sobrevivo."


Un poema de Marguerite Yourcenar


San Valentín



Hoy debería haberte dedicado una postal, haber escrito palabras bonitas en ella, haberte comprado un perfume, una rosa, un pañuelo de seda, una nube de algodón volando por el cielo, haberte besado y deseado felices Valentines, haberte susurrado con la voz más tierna del mundo que te amo. Hoy deberías estar aquí para escucharlo, para sentir mi caricia, para devolverme el beso. Hoy debería haberte jurado que te iba a amar siempre, que eres el amor de mi vida. No puedo hacerlo, no puedo hacerlo - suena el andante de la sonata treinta en el piano, es de noche, te extraño tanto, tanto, tanto -  pero hoy, más que nunca, allá donde estés, sabes que te quiero y estoy tan seguro de que me escuchas como lo estoy de que volveré a abrazarte algún día. 

Algún día, algún día.

13/2/26

Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025

 

El Ministerio de Cultura publicó el mes pasado el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025

El documento presenta un panorama claramente optimista sobre la evolución de los hábitos de lectura en España. En primer lugar, se destaca un dato central: por primera vez, el porcentaje de población que lee libros en su tiempo libre supera el 66%, alcanzando el 66,2%, mientras que el 69,8% de la población mayor de 14 años declara leer libros en general. Este dato es un hito histórico como se puede ver en la comparación histórica: desde 2017, la lectura por ocio ha aumentado 6,5 puntos porcentuales. La inclusión de esta perspectiva temporal es clave, ya que no solo muestra una fotografía estática, sino una tendencia sostenida. La lectura deja de percibirse como una práctica en retroceso frente a otras formas de entretenimiento digital y se redefine como una costumbre en expansión.

Uno de los ejes más relevantes del barómetro es la ruptura del estereotipo que afirma que los jóvenes no leen. Los datos indican que el 76,9% de las personas entre 15 y 24 años son lectoras, convirtiéndose en el grupo más lector del país. Este aspecto resulta significativo desde el punto de vista sociocultural, pues desafía el discurso frecuente que asocia juventud con desinterés por la lectura tradicional. El texto no solo aporta la cifra, sino que la enmarca como desmentido de un “falso mito”, reforzando así una intención argumentativa: revalorizar la imagen de las nuevas generaciones en relación con la cultura escrita.

Al mismo tiempo, se observa un crecimiento notable entre los mayores de 65 años, con un incremento de 13 puntos porcentuales desde 2017, alcanzando el 58%. Este dato amplía la idea de que la lectura no es exclusiva de un sector concreto, sino que se da en todas las generaciones.  

El análisis por variables sociodemográficas revela desigualdades persistentes. Las mujeres leen más que los hombres (72,3% frente a 59,8%), aunque ambos porcentajes han crecido en los últimos años. Esta diferencia de género confirma una tendencia histórica en España y en otros países, donde la lectura literaria suele estar más asociada al público femenino. Asimismo, el nivel educativo aparece como un factor determinante: el 82,2% de la población con estudios universitarios se declara lectora, frente al 63,1% con estudios secundarios y el 41,9% con estudios primarios. Aunque todos los niveles muestran incrementos respecto a 2017, la brecha educativa sigue siendo evidente, lo que sugiere que el acceso a la formación influye decisivamente en la consolidación del hábito lector.

El texto también aborda la lectura en la infancia y adolescencia, señalando que el 77,2% de los hogares con menores de seis años practican la lectura compartida, y que entre los niños de 6 a 9 años la ratio de lectores alcanza el 79,4%. Estos datos evidencian la importancia del entorno familiar como agente de socialización cultural. La continuidad de cifras superiores al 60% en el tramo de 10 a 13 años durante la última década apunta a una base sólida para el mantenimiento del hábito lector en etapas posteriores.

En contraste, los no lectores representan el 33,8% de la población. La principal razón alegada es la falta de tiempo (42%), seguida de la preferencia por otros entretenimientos (32,6%) y la falta de interés (20%). Este apartado introduce matices relevantes: no se trata exclusivamente de desinterés, sino de competencia con otras actividades de ocio y de las dinámicas de vida contemporáneas. Además, se observan diferencias según sexo y edad, lo que muestra que las motivaciones para no leer no son homogéneas.

Otro aspecto destacado es el crecimiento de la lectura en formato digital, que alcanza el 33,2% tras años de estancamiento. El e-reader y el móvil son los dispositivos más utilizados, lo que refleja la adaptación del hábito lector a las nuevas tecnologías. Asimismo, el aumento de usuarios de audiolibros (9%) confirma la diversificación de los formatos. Este fenómeno sugiere que la lectura ya no puede entenderse exclusivamente como práctica en papel, sino como experiencia multimodal que se integra en los hábitos digitales de la población.

En cuanto al mercado editorial, el 54,1% de la población adquirió libros no de texto en 2025, con un crecimiento de 6,8 puntos desde 2017. La librería tradicional sigue siendo el principal canal de compra (40%), seguida de internet (24%). Este dato resulta relevante, pues indica que, pese al auge del comercio electrónico, la librería física mantiene un papel central como espacio cultural y comercial.

Finalmente, la asistencia a bibliotecas alcanza el 29,8% de la población y obtiene una valoración media de 8,1. Este indicador no solo mide uso, sino también satisfacción, lo que sugiere que las bibliotecas continúan siendo instituciones valoradas y relevantes en el ecosistema cultural.

La página informativa del Ministerio sobre este barómetro puede encontrarse en este enlace. Asimismo, en este otro, se accede a la presentación de la Federación de editores.





11/2/26

Bootcamp sobre la IA en el sector editorial

 


A partir de hoy se celebra un Bootcamp en línea sobre cómo la inteligencia artificia está afectando al sector editorial. Lo que antes eran procesos basados puramente en la intuición editorial y ciclos de marketing tradicionales, hoy se ve atravesado por una transformación digital acelerada. El epicentro de este cambio es la Inteligencia Artificial, que está alterando la forma en que los lectores descubren su próxima gran lectura o en cómo se comercializan y visualizan los libros en la plataformas digitales.

No estamos ya en la época en que era preciso pensar en cómo la IA afectaría a la industria sino que es la época en que ya está aquí y hay que aprender con rapidez cómo utilizarla.  Es en este contexto donde Publisher Weekly presenta una serie de conferencias en línea que reciben el nombre de Bootcamp y bajo el título de AI for Publishing Bootcamp.

Este programa no busca ofrecer una visión académica sino que se presenta como una serie de sesiones en línea enfocadas a la práctica del día a día editorial en el uso posible de la IA. El curso está dirigido a editores, directivos, equipos comerciales y responsables de marketing. 

Se tratarán temas como reducir la carga operativa, automatizar las tareas que que requieren mucho esfuerzo o tiempo, tomar decisiones basadas en datos usando análisis predictivo de inventarios y finanzas, utilizar la IA como un soporte que fortalece el criterio del profesional, nunca como un sustituto de la visión editorial o la optimización del posicionamiento en Amazon 

Precisamente, en este mes de febrero, las sesiones se centrarán en descifrar cómo posicionar libros en la plataforma de Amazon, proponiendo estrategias de SEO, GEO (Generative Engine Optimization) y la creación de contenidos que gusten a los algoritmos.

En marzo se focalizará el análisis en la planificación financiera y de inventarios. Se trata de usar la IA para predecir cuántos libros imprimir y cómo gestionar los recursos financieros para evitar el desperdicio.

En abril, las sesiones se dedicarán a la creación de flujos de trabajo autónomos. El objetivo es que los "agentes IA" se encarguen de las tareas repetitivas, liberando al humano para las tareas de alto valor añadido.

En mayo, se focalizará el estudio en el marketing y la generación de contenido.

Cada módulo tendrá una duración de entre hora y hora y media.

La información completa puede leerse en el sitio del evento.



9/2/26

A Dictionary of the Revolution

 

A Dictionary of the Revolution, de la escritora experimental egipcia Amira Hanafi, es una obra digital sobre la revolución de 2017 en el que se narran las ideas principales de manera esquemática mediante el uso de un interface gráfico que liga palabras dispuestas sobre un círculo. Haciendo girar las uniones, ciertos conceptos se van relacionado y otros desligándose los unos de los otros.

Esta manera de relaciones hipertextuales es original y su minimalismo es también artísticamente eficaz.

Puede verse desde este enlace.






7/2/26

ProWritingAid

 


ProWritingAid se anuncia como un ayudante para crear mejores guiones. Teóricamente, usando técnicas de IA, analiza el texto introducido y propone diálogos, analiza qué frases son emocionales o describen sensaciones, proponiendo frases más elaboradas, hace resúmenes, etc.

Los resultados, al menos para textos en español y en la versión gratuita, no son nada espectaculares y, de hecho, en algunos casos decepcionantes.

Permite 3 acciones gratuitas por día. Para acceder a la versión hay que pagar.

Puede accederse desde este enlace.

Un ejemplo. Introduciendo un fragmento de este relato, los resultados son:

Texto original:

El aire que salía de los respiraderos del metro se condensaba en pequeñas nubes que brillaban frente a los escaparates. El gran termómetro de mercurio colgaba de la fachada del Banco Cleveland North. Al niño le costó ver hasta dónde llegaba la barra azul porque las luces de las decoraciones creaban demasiados reflejos. Por fin, logró ver la raya. Dos grados, sólo dos grados. No había magia en el frío, solo una necesidad biológica de abrigos de lana cachemira y guantes de piel de ciervo. Los Miller caminaban por la acera con la inercia de los cuerpos que conocen su peso y su lugar en el mundo. El niño, Phil, tenía doce años, una edad en la que el mundo empieza a perder su unidad mística para fragmentarse en objetos, precios y distancias.

Aquella tarde, iban a ver las luces de Navidad, los escaparates de la First Avenue y a comprar pequeños regalos en Gimbels o en otra de los grandes almacenes del centro. Era una tradición. Cada año hacían lo mismo.

Caminaban zigzagueando por la acera porque la calle estaba llena de gente, toda ella caminando apresurada, bajo el frío cortante, el aliento visible en el aire. Los coches llenaban la calzada y se tocaban el claxon los unos a los otros. La ciudad estaba llena de vida y el caos propio de un enorme gentío.

Sus padres avanzaban delante de él. Su padre, Arthur, con el mentón hundido en una bufanda de lana; su madre, Brenda, una mujer de movimientos breves y controlados, levantó el cuello de su abrigo para proteger sus mejillas. No hablaban. El silencio entre ellos no era hostil sino institucional, como el de dos socios que han revisado el contrato tantas veces que ya no necesitan leer las cláusulas en voz alta.

Había una mujer con un niño no lejos de la puerta giratoria. Phil la vio durante un segundo, quizás dos, antes de que el aire acondicionado del interior de Gimbels, sus luces titilantes y la música empalagosa lo cambiaran todo. Su padre consultó el reloj.

Dentro, era otro mundo. Las luces colgaban del techo en racimos de estrellas falsas. Guirnaldas doradas envolvían las columnas. Desde algún lugar invisible llegaba Jingle Bells, después White Christmas, después otra canción que Phil no conocía pero que sonaba exactamente igual que las anteriores. Su madre dijo algo sobre ir al segundo piso. Su padre asintió sin escuchar realmente.

El segundo piso olía a perfume. No a uno solo sino a todos mezclados en un único olor químico y dulzón que hacía que Phil quisiera respirar por la boca. Había mujeres detrás de mostradores de cristal con batas blancas como si fueran dentistas, pero eran dependientas. Ofrecían muestras en unas tiritas de cartón absorbente de color beige clarito. Una señora, muy delgada, vestida con una chaqueta azul tomó una, la olió y dijo que era un aroma demasiado empalagoso, que no le gustaría a su marido. Un caballero, con corbata y pantalón recién planchado, se detuvo ante un juego de maletas de piel en la sección de viaje. Discutía sobre la calidad de las costuras con un vendedor que sonreía con una dentadura demasiado blanca.

−        Phil, puedes subir si quieres al piso de los juguetes mientras nosotros compramos algo para la abuela y el tío George. Regresa a este mismo lugar en media hora, ¿de acuerdo? Planta dos, aquí es donde estamos. Junto a las escaleras mecánicas. Aquí, exactamente. ¿ok? – dijo su madre.

−        Y si, Dios no lo quiera, te pierdes, vas al mostrador de información que hay en cada piso y pides que nos avisen por megafonía.− terminó su padre.

Brenda y Arthur besaron a Phil y se alejaron en dirección a la sección de ropa interior con el objetivo de comprar calcetines y calzones, quizá algún pañuelo. Arthur no gustaba de hacer compras y el Department Store le agobiaba, así que deseaba acabar lo más pronto posible y regresar a casa. Estaba leyendo “The Sun of Rome”, un best-seller que le había recomendado su amigo Paul y con desgana había debido dejar la lectura para acompañar a su esposa a comprar los regalos. La Navidad le resultaba siempre molesta, como un estorbo en el camino de la vida que hay que sortear lo antes posible.  Phil levantó la mano en señal de despedida y miró los letreros. Los juguetes estaban en el sexto piso, el último. Los directores de la tienda eran hábiles en el marketing. Colocaban sistemáticamente las cosas infantiles en la última planta de modo que los clientes tuviesen que pasar por todas las demás. Así, aunque llegaran con poco ánimo de compras, siempre veían algo que les gustaba en alguno de los interminables pisos y acababan adquiriendo algún producto inesperado.

Subió por las escaleras mecánicas. Phil observaba las plantas desde la altura, a través del patio central. Había abetos, de plástico pero muy realistas, de cinco metros de altura, cargados de bolas de cristal que reflejaban las luces halógenas hasta convertirlas en destellos de sol. Un hilo musical de violines reproducía villancicos con una precisión matemática, despojados de cualquier sentimiento que no fuera el impulso de compra. En la escalera mecánica Phil contó los escalones. Dieciocho hasta el tercer piso. Ascendían desfilando delante de él con un traqueteo monótono. Veinticuatro hasta el cuarto. Los números lo calmaban. Alrededor, todo eran voces y el sonido fuerte y constante de la multitud que compraba porque era lo que se hacía en esta época del año. Comprar. Gastar. Demostrar amor mediante objetos envueltos en papel de colores brillantes y lazos dorados.

 

Solicitando al programa que proponga un diálogo, la sugerencia es esta:

- "¡Mira, mamá! ¡Dos grados!"

- "¿Solo eso?"

- "Sí. Creí que haría más frío."

- "El aire está bastante helado, ¿no crees, Arthur?"

- "Un poco. Pero nada que no se pueda soportar."

- "Phil, ¿ya tienes en mente qué le vas a pedir a Papá Noel?"

- "No sé. Quizá un tren."

- "Eso sería maravilloso."

- "Hay mucha gente hoy."

- "Es la época. Todos comprando regalos y viendo las luces."

- "Mira esos escaparates. ¡Están preciosos!"

- "Sí, son espectaculares."

- "Vamos, chicos. No queremos llegar tarde."

- "Ya vamos."

Propuestas sobre sensaciones:

El **aire helado** picaba en las mejillas y la nariz, un **frío punzante** que se intensificaba con cada ráfaga. El **ruido incesante** del tráfico, bocinazos impacientes y el murmullo ahogado de la multitud, creaban una cacofonía urbana. El **olor metálico** de los tubos de escape se mezclaba con el dulzor artificial de las decoraciones y, tal vez, el tenue aroma a castañas asadas de algún puesto callejero. La **textura áspera** de la lana de su abrigo rozaba su cuello, y el **peso familiar** de los guantes de cuero en sus manos le reconfortaba. Sentía la **presión del frío** en sus extremidades, una advertencia constante

Propuesta sobre emociones:

Sus padres avanzaban delante de él. Su padre, Arthur, con el mentón hundido en una bufanda de lana; su madre, Brenda, una mujer de movimientos breves y controlados, levantó el cuello de su abrigo para proteger sus mejillas. No hablaban. La tensión en sus mandíbulas apretadas era palpable, un reflejo de la frialdad exterior y de las preocupaciones internas que se acumulaban en sus rostros. El padre, Arthur, sentía el peso de la responsabilidad apretándole el pecho, un nudo que se manifestaba en la rigidez de sus hombros y en la forma en que sus manos se escondían en los bolsillos de su abrigo, como si buscara un refugio contra el frío y la incertidumbre. La madre, Brenda, con sus movimientos medidos, intentaba disimular la inquietud que le oprimía la garganta, una sensación que se traducía en la tensión de sus músculos faciales y en la forma en que sus ojos escudriñaban el entorno, buscando quizás una señal de alivio o una confirmación de sus temores. El niño, Phil, por su parte, sentía un escalofrío que no solo provenía del viento helado que le acariciaba la piel, sino también de la atmósfera cargada que emanaba de sus padres, una mezcla de resignación y una secreta esperanza que él, a sus doce años, apenas empezaba a descifrar. El frío le picaba en las mejillas, dejándolas sonrosadas, y sentía la necesidad de encogerse, de hacerse más pequeño, de desaparecer entre la multitud que los rodeaba, cada uno con sus propios gestos y sus propias expresiones de frío y de prisa.