Hace unas semanas, NVIDIA presentó su nuevo Nemotron 3 Super, una familia de modelos de IA abiertos, multimodales y diseñados para permitir desarrollos de terceros.
Durante los últimos dos años, buena parte de la conversación sobre inteligencia artificial ha girado en torno a los chatbots: le escribes una pregunta, el modelo responde, fin de la interacción. Sin embargo las nuevas aplicaciones y las empresas necesitan sistemas multi-agente donde varios modelos o instancias de un mismo modelo que colaboran, se pasan información entre sí, ejecutan herramientas externas, revisan código, consultan documentos y repiten ese ciclo decenas o cientos de veces antes de entregar un resultado final. Ese tipo de flujo —pensemos en un agente que revisa un repositorio de software completo, o en un sistema que hace triaje de alertas de ciberseguridad las 24 horas— no se parece en nada a un chat típico. Genera muchísimo más texto de entrada y salida en cada ciclo. De hecho, según cifras difundidas por Nvidia en el lanzamiento de Nemotron 3, estos sistemas pueden llegar a producir "hasta quince veces el volumen de tokens que genera una conversación estándar".
¿Por qué importa esto? Porque cada token que un modelo procesa o genera cuesta dinero, energía y tiempo. Si el modelo IA que funciona detrás del agente es uno de esos modelos "densos" —donde todos los parámetros se activan en cada cálculo—, multiplicar por quince el volumen de tokens multiplica también el costo de cómputo, la latencia y la dificultad de escalar el sistema en producción. Es lo que en la industria recibe el nombre de "impuesto al pensamiento": cuanto más piensa y opera un agente, más caro sale mantenerlo funcionando.
Ese es exactamente el problema que Nvidia dice haber abordado con Nemotron 3 Super, el modelo principal de su nueva familia Nemotron 3 (que además incluye las variantes Nano y Ultra), pensado específicamente para flujos de trabajo agénticos empresariales.
La solución que propone Nvidia es mezclar tres arquitecturas en un solo modelo.
Nemotron 3 Super tiene 120.000 millones de parámetros en total, pero —y esto es clave— solo activa unos 12.000 millones en cada pasada de cálculo. Ese diseño ya reduce significativamente el costo por token frente a un modelo denso equivalente. Además, combina tres filosofías arquitectónicas distintas que, hasta ahora, casi nunca convivían en un mismo sistema: un esqueleto híbrido Mamba-Transformer, un sistema de expertos llamado Latent Mixture-of-Experts (LatentMoE) y una técnica de generación acelerada llamada Multi-Token Prediction.
¿Qué es Mamba-2 y por qué importa?
Para entender Mamba-2 conviene primero recordar cómo funciona un Transformer clásico, la arquitectura detrás de la mayoría de los modelos de lenguaje actuales (GPT, Claude, Gemini, Llama, etc.). Un Transformer usa un mecanismo llamado "atención", que compara cada token de una secuencia con todos los demás tokens anteriores para decidir en qué debe fijarse. Esto funciona muy bien, pero tiene un costo: a medida que la secuencia crece, la cantidad de comparaciones crece de forma cuadrática. Procesar una secuencia el doble de larga no cuesta el doble, sino mucho más que el doble. Además, el modelo tiene que guardar en memoria una especie de "resumen" de todos los tokens anteriores —lo que se llama la caché de clave-valor o KV cache—, y esa memoria también crece sin parar a medida que la conversación o el documento se alargan. Por eso los modelos basados solo en Transformers empiezan a volverse lentos y a consumir muchísima memoria cuando se les pide procesar ventanas de contexto enormes, como repasar un repositorio de código completo o cientos de páginas de informes financieros.
Mamba (y su evolución, Mamba-2) nace de una familia distinta de arquitecturas conocida como "modelos de espacio de estados" (state-space models). En lugar de comparar cada token con todos los anteriores, Mamba procesa la secuencia de forma más parecida a como lo haría una memoria que se va actualizando token a token, con un costo que crece de forma lineal —y no cuadrática— a medida que la secuencia se alarga. En términos prácticos, esto significa que Mamba puede recorrer secuencias muchísimo más largas sin que el consumo de memoria y de tiempo se dispare. La contrapartida es que los modelos de espacio de estados puros tienden a ser menos precisos que los Transformers a la hora de recuperar un dato muy específico que quedó "enterrado" muchos pasos atrás en la secuencia; son buenos siguiendo el flujo general, pero les cuesta más el equivalente a "encontrar la aguja en el pajar".
Aquí es donde entra la idea "híbrida" de Nemotron 3 Super. En vez de elegir entre Mamba o Transformer, el modelo alterna capas de ambos tipos. La mayor parte del procesamiento corre sobre capas Mamba-2, que actúan como una especie de autopista rápida y liviana en memoria. Pero, en puntos estratégicos, se insertan capas de atención tipo Transformer que funcionan como "anclas globales": momentos en los que el modelo sí hace una búsqueda precisa hacia atrás en toda la secuencia para recuperar un dato exacto, por ejemplo una variable definida al inicio de un archivo de código o una cifra específica mencionada al comienzo de un informe. Esta combinación es lo que le permite sostener una ventana de contexto de un millón de tokens sin que la memoria colapse, algo que un Transformer puro difícilmente podría hacer de forma eficiente.
¿Qué es LatentMoE?
El segundo concepto necesario es el de Mixture-of-Experts (MoE), una técnica que ya usan varios modelos grandes actuales. La idea de base es simple: en lugar de tener un único bloque de parámetros gigante que procesa todo, el modelo se divide en varios sub-modelos más pequeños llamados "expertos", cada uno especializado implícitamente en distintos tipos de patrones (por ejemplo, uno podría evolucionar mejor en sintaxis de código, otro en razonamiento matemático, otro en lenguaje conversacional). Para cada token, un mecanismo de enrutamiento decide a cuáles expertos enviarlo, y solo esos expertos se activan. Así se puede tener un modelo con muchísimos parámetros totales, pero sin que todos se usen en cada cálculo, lo cual reduce el costo por token.
El problema del MoE tradicional es que ese enrutamiento se hace en el espacio "completo" de representación interna del modelo, que suele tener miles de dimensiones. Enrutar tokens en ese espacio tan grande, hacia cada vez más expertos, se vuelve un cuello de botella computacional a medida que el modelo escala: comparar un token con la firma de cada experto en un espacio de altísima dimensión es costoso.
LatentMoE, la variante que introduce Nemotron 3 Super, ataca ese cuello de botella con un paso adicional: antes de decidir a qué expertos enviar un token, el modelo lo proyecta primero a un espacio "latente" mucho más comprimido —una especie de versión resumida del token— y hace el enrutamiento sobre esa versión comprimida. Esto reduce drásticamente el costo de la operación de enrutamiento y, como consecuencia, permite que el modelo consulte hasta cuatro veces más expertos por el mismo costo computacional que tendría un MoE tradicional con menos expertos. En la práctica, esa mayor variedad de "especialistas" disponibles es justo lo que necesita un agente que, dentro de un mismo turno de conversación, tiene que , por ejemplo, saltar entre escribir código Python, generar una consulta SQL y razonar en lenguaje natural. Cuantos más expertos matizados haya disponibles sin encarecer el cálculo, más fino puede ser el modelo en cada uno de esos saltos.
Cómo se combinan las piezas (y una tercera técnica: Multi-Token Prediction)
Nemotron 3 Super no se queda solo con el backbone híbrido Mamba-Transformer y con LatentMoE. Suma una tercera técnica, Multi-Token Prediction (MTP). Un modelo de lenguaje estándar genera texto prediciendo un único token a la vez, uno tras otro. MTP, en cambio, entrena al modelo para predecir varios tokens futuros de una sola vez, lo que en la práctica funciona como un "modelo borrador" incorporado: el sistema propone varios tokens por adelantado y luego los verifica, en vez de generarlos uno por uno de manera estrictamente secuencial. Esta técnica, conocida en general como decodificación especulativa, permite acelerar de forma considerable la generación de texto, especialmente en tareas de salida muy estructurada como escribir código o llamar a herramientas.
A esto se suma una decisión de infraestructura poco habitual: el entrenamiento de Nemotron 3 Super se ha realizado de forma nativa en NVFP4, un formato numérico de precisión de solo 4 bits diseñado para la arquitectura Blackwell de Nvidia, la generación de GPU más reciente de la compañía. Entrenar directamente en esa precisión reducida —en lugar de entrenar en alta precisión y luego comprimir el modelo después— permite que, al desplegarlo sobre GPU Blackwell, la inferencia sea hasta cuatro veces más rápida que la de modelos de 8 bits corriendo sobre la generación anterior (Hopper), sin una pérdida medible de precisión. El modelo puede correr en configuraciones variadas, desde una sola GPU B200 o GB200 hasta combinaciones de H100, H200 o A100, lo que le da flexibilidad a equipos con distinta infraestructura disponible.
Rendimiento
Los números que ha publicado Nvidia muestran un modelo con fortalezas muy marcadas en algunas áreas y más discreto en otras. Lidera el DeepResearch Bench, la prueba que mide la capacidad de investigar en profundidad sobre grandes volúmenes de documentos, y también domina claramente en tareas de contexto largo. Pero en benchmarks de razonamiento general puro, el panorama es más parejo o incluso desfavorable frente a Qwen3.5-122B. También, en tareas de ingeniería de software medidas con SWE-Bench, Qwen queda por delante de Nemotron, En generación de código, en cambio, Nemotron gana a Qwen en LiveCodeBench.
La licencia: uso comercial permitido, con dos líneas rojas
El modelo se distribuye bajo el Nvidia Open Model License Agreement, que permite el uso comercial de forma bastante amplia. Se pueden vender y distribuir productos construidos sobre el modelo bajo una licencia perpetua y libre de royalties. Nvidia no reclama ningún derecho sobre los resultados que genera el modelo, y es posible crear y quedarse con la propiedad de versiones ajustadas (fine-tuned), siempre que se incluya una nota de referencia a Nvidia.
Sin embargo, esta licencia no es tan permisiva como las que proponen MIT o Apache 2.0, porque contempla dos condiciones que la dan por terminada automáticamente. La primera es que el usuario elimine o eluda las salvaguardas de seguridad del modelo sin reemplazarlas por algo equivalente. La segunda es que el usuario inicie una demanda de propiedad intelectual contra Nvidia alegando que el modelo infringe sus derechos; en ese caso, pierde el derecho a seguir usando el modelo. Es una manera de proteger tanto el uso responsable del sistema como a la propia empresa frente a litigios.
En fin, por ahora hay una buena dosis de mrketing y deberemos ver, en los proximos meses, si esta novedosas aruitectura IA permite generar aplicaciones y agentes que realmente ofrezcan ventajas competitivas claras.