17/7/08

La poesía sonora

¿La poesía debe leerse o debe oírse? Respecto a esta pregunta, el mundo se divide en dos bandos, a menudo, irreconciliables. Seguramente, un poema bien leído por una voz atractiva es una posibilidad que gusta a muchos. Ocurre, no obstante, que es muy, muy difícil lograr la conjunción de un buen poema, una buena voz, una buena entonación y un sentimiento adecuado en la lectura. Aún cuando esto se logra, hay personas que piensan que –leyendo- el poema ocurre demasiado deprisa. Se pierde la meditación, la reflexión. Lo que se gana en impacto sentimental se pierde en profundidad, en ese placer de degustar lentamente cada verso.

En cualquier caso, la electrónica permite un desarrollo importante de la poesía sonora. Una voz que puede ser modificada digitalmente de acuerdo al ambiente del poema o del lector (mood) y la posibilidad de añadir elementos sonoros o visuales que creen la atmósfera adecuada son factores que permiten (mejor dicho, permitirán, porque el desarrollo es aún incipiente) un disfrute nuevo, digitalmente nuevo, de la poesía.

La escritora Belén Gache, por ejemplo, ha experimentado con poemas visuales o vídeo poesías sonoras grabadas (
http://www.findelmundo.com.ar/belengache/index.html#vp) en donde se combinan los propios versos con imagen. Son aproximaciones sencillas en las que la autora utiliza decorados minimalistas mezclando voz e imagen. Estos trabajos pueden ser no considerados literatura porque están más cerca del cine/video pero no es difícil imaginar el añadir cierta interactividad que potencie el texto.

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