28/6/16

Zenbo




La firma Asus ha presentado un pequeño robot de compañía denominado Zenbo que, entre otras muchas cosas, cuenta cuentos para aliviar la soledad de su dueño. Aparte de que estas historias están, lógicamente, pregrabadas, el aparato sólo añade, respecto a un audio libro, un toque tecno-humano más cercano al escuchante que un MP3 o una radio y la posibilidad de controlarlo por voz. Según la firma que lo proporciona es "un compañero".

Un aparato que es mitad juguete y mitad gadget ya que, además, es capaz de cantar, encender las luces, controlar electrodomésticos, sacar fotografías y un sinfín de tareas mediante órdenes verbales. Nada barato, por cierto (a pesar de que en el vídeo digan el precio como si lo regalaran).






27/6/16

La casa en Marbella




La casa en Marbella, de Arturo Ponti, es un pequeño relato hipertextual, una historia corta, en el que cada enlace nos lleva a otra parte del texto, por lo general acompañado de una animación o una imagen, en algunas ocasiones a páginas externas. Algunos enlaces a las imágenes están rotos. Es fácil caer en bucles de navegación.

La estética es naif, sencilla, pero las animaciones están trabajadas.

Para acceder a su lectura, puede utilizarse este enlace.


25/6/16

Akeron





Akeron es un excelente cómic animado, con un enorme trabajo detrás. Una historia en varios espacios temporales, el futuro lejano y la edad media, en la que cada viñeta tiene alguna animación con movimientos de cámara muy bien logrados. La interacción, sin embargo, es escasa ya que se limita a que el lector vaya moviendo el cursor para que aparezcan las nuevas imágenes. Una amplia y elegante utilización de los efectos parallax con cada motivo moviéndose a velocidad diferente en cada plano. Un trabajo firmado por William Marer con ilustraciones de Gustavo García y producido por Submarine Channel.

La banda sonora es muy adecuada. Algo lento al cargar.

Funciona en Chrome, mientras que en IE puede dar problemas, dependiendo de la versión.


El prólogo y los primeros capítulos pueden leerse en este enlace gratuitamente.







23/6/16

Escribir sin teclado



La firma Tap Systems ha desarrollado una pequeña correa que se ajusta a los dedos de la mano y que sirve para escribir en un dispositivo móvil tamborileando con los dedos sobre cualquier superficie. la correa, en realidad, detecta los movimientos y, vía Bluetooth, envía las señales al aparato que, mediante una aplicación, las convierte en pulsaciones de letras y números.

Para poder escribir en cualquier lugar, allá donde nos llegue la inspiración.

El dispositivo estará a la venta próximamente.






22/6/16

Sobre la historia natural de la destrucción



Sobre la historia natural de la destrucción, (Anagrama, 2003), de Winfried Georg Sebald, es una obra comprometida, dura, a medio camino entre el ensayo, la recopilación de imágenes y recuerdos, y la biografía. El título no tiene nada que ver con el original en alemán, Luftkrieg und Literatur, que puede ser traducido como  Guerra aérea y literatura, y es que este trabajo de Sebald es eso, una combinación de reflexiones ensayísticas sobre los bombardeos aéreos que soportaron las ciudades alemanas en la segunda guerra mundial y la omisión generalizada de ello por los escritores alemanes de post-guerra, uniéndolas en un continuo que nos ofrece una imagen fiel y dramática de aquellos días y de las connotaciones morales que conllevó. 

Un asunto poco tratado, por cuanto que hablar sobre los horrores que también sufrió Alemania podía ser tachado de revisionista y que, con el tiempo, devino en un tabú. Ni los vencedores querían escuchar los horrores que infringieron, ni los alemanes querían recordar su ignominioso pasado y su inmoral complicidad con la barbarie nazi. Así, los escritores alemanes han rehuido escribir sobre la muerte y el sufrimiento que los bombardeos masivos causaron, en un amnesia que pretende ser ética pero que es lo contrario. Sebald se encarga de hablar de ello, de reflexionar sobre la necesidad volver a sentir la culpa, que es preciso relatar fidedignamente lo ocurrido durante el abominable régimen nazi para evitar que quede olvidado incluso a costa de olvidar el propio sufrimiento, no olvidar que la barbarie trae barbarie, que todo aquello era la conclusión de su aberración, que no se puede evadirse de la culpa i borrando de la memoria el propio horror. Dice: 

“Así pues, la destrucción total no parece el horroroso final de una aberración colectiva, sino, por decirlo así, el primer peldaño de una eficaz reconstrucción, una reconstrucción equivalente a una segunda liquidación, en fases sucesivas, de la propia historia anterior, que impidió de antemano todo recuerdo mediante la productividad exigida y la creación de una nueva realidad.  Esto es, la reconstrucción como un método para enmascarar y desentenderse del pasado, para evacuarlo de la consciencia del presente. “

Y también, Sebald habla para el otro bando, para discutir si  era preciso cometer o no tales devastaciones para ganar una guerra ya ganada, sobre si un horror justifica otro horror, sobre cómo los atacantes pueden justificar cualquier barbarie en pos de una lucha justa, sobre si un pueblo cómplice de asesinatos masivos, de un régimen asesino y de una guerra cruenta puede o no pedir justificaciones por otras barbaries, sobre  si el fin justifica los medios. Se trata de evitar que el silencio de todos impida ver que el horror es horror siempre, que no vale aceptar el castigo y aquí no ha pasado nada pero que tampoco vale caer en la inmoralidad para defender el bien moral, [me acuerdo aquí del emotivo y magnífico discurso de Spencer Tracy en Vencedores o vencidos cuando el juez condena a los nazis…. “We stand for justice, truth, and the value of a single human”]

Sebald usa como núcleo de la obra el ensayo de ese título basado en las conferencias que el autor impartió en Zurich en 1997 y otro de  Alfred Andersch, al que Sebald vapulea por acomodaticio. 

Nada de revisionista – pero tampoco nada de rompedor- hay en Sebald que depura y adelgaza el lenguaje para narrar el horror de las bombas sin asomo de justificación del nazismo y sus crímenes. El autor explora el comportamiento humano sometido a la más implacable de las devastaciones, en cómo la solidaridad surge en las peores circunstancias, en lo que el ser individual, abrumado frente al infierno, puede sentir sin metáforas, en su carne viva. Sin aspavientos, describe escenas inimaginables de pavor, odio y muerte, centrándose en el dolor humano, en las emociones de las personas, en el terrible despojo de cuerpos y ciudades. Combina testimonios, recuerdos más o menos verídicos, elaboraciones de lo leído. Una prosa introspectiva, triste, horriblemente humana.  


  

21/6/16

El viajero del siglo


El viajero del siglo, (Anagrama, 2009), del argentino Andrés Neuman, es una novela ambiciosa que ganó el premio Alfaguara del 2009, así como el Premio de la Crítica 2009 y el Premio Tormenta 2010. Se trata de una obra muy interesante tanto en la forma como en su objetivo. Ambientada en una fantasiosa pequeña ciudad alemana del siglo XIX, situada sin concreción entre Sajonia y Prusia, sus largas reflexiones y debates narran, en realidad, nuestro propio tiempo, abordando los grandes asuntos que nos preocupan (la política, las relaciones de clase, el nacionalismo, el viaje como experiencia vital, el sexo, el amor, las convenciones sociales, la libertad) porque, en definitiva, son los asuntos eternos que preocupan al ser humano. Un discurso muy concreto en el tiempo que, sin embargo, es atemporal. Neuman provoca un auténtico alud de reflexión a través de, sobre todo, dos bien diferenciados escenarios: los salones sociales de la aristocracia y la cueva de un organillero. En uno, se debate de filología, de filosofía, de política, de poesía, de literatura, de arte, de la historia europea, de religión. En el otro, de sentimientos, de las cosas sencillas de la existencia, de la amistad, de la belleza natural, del observar el atardecer, de la sabiduría popular. Dos maneras antagónicas de contemplar el mundo que, sin embargo, atraen de igual forma. La ciudad es, por un lado, fantástica con esa movilidad que presentan sus calles, su geografía porosa, el laberinto que conforma, - metáfora de la evolución que todo y todos experimentamos a lo largo de la vida que es un viaje en realidad, un fluir - , pero, a la vez, muy creíble, muy bien ambientada en la Centroeuropa post napoleónica. Aunque existen anacronismos y algunas situaciones son inverosímiles en aquel contexto (la libertad sexual de la protagonista Sophie, por ejemplo), el lector entiende que se está hablando de nosotros, aquí y ahora, y por tanto da validez a lo que lee.

La novela, dividida en 5 grandes capítulos, es lenta, se deleita en los detalles, discursiva  en su desarrollo, sobre todo en su primera mitad, lo que no es un problema en sí mismo. Tan lenta como el periodo de creación de la misma, ya que Neuman precisó 5 años de su vida para completarla. Pero hay que achacarle al autor que la alarga (más de 500 páginas) de manera artificial porque en ocasiones confunde la erudición con la pedantería y rellena páginas y páginas con una retórica y un debate forzados, reiterativos, tan solo para compilar citas y reflexiones de la filosofía y filología europeas, un catálogo divulgativo en el que no debe faltar nadie aunque sea metiéndolos a todos con calzador; citas que aportan poco al mensaje de la novela, olvidando el que lo bueno si breve, es dos veces bueno. En cualquier caso, en la mayor parte de su desarrollo hay muy buena literatura, también metaliteratura, una prosa muy cuidada, sutil, bien hilada, muchas frases de esas que quedan grabadas, muchos conceptos y aforismos para pensar, como si se tratara de pequeños ensayos consecutivos hábilmente cosidos entre sí. Ensayos que, en general, son rigurosos.

Desde el punto de vista formal, los diálogos se engarzan en la descripción, sin guiones, sin saltos de línea, lo que da a la lectura un tono muy natural, muy espontáneo, como un debate ágil es en realidad. Las partes de la novela más románticas- centradas además en un periodo romántico y adornadas con multitud de referencias a escritores ingleses, alemanes, rusos, españoles y franceses; un esfuerzo intercultural notable- no caen en la cursilería y el lenguaje es objetivamente carnal, apegado al sudor y la tierra, sin lirismos. La narración es fragmentada y compleja pero tan bien construida, que el cerebro logra unir cada parte instantáneamente en un todo sólido y coherente. El análisis sicológico de los personajes principales está bien logrado.  Ambientación muy verosímil a pesar de la fantasía que envuelve a la ciudad y a las situaciones narradas.


Sobre todo, dos conceptos son clave: primero, el del viaje, el de las fronteras, el sentirse extranjero o integrarse, la necesidad humana irrefrenable de experimentar otros lugares, otras situaciones; una reflexión que sobrevuela toda la novela, dándole hoy más que nunca un carácter de primera actualidad, más no únicamente en lo geográfico, en las migraciones, sino en esa dimensión metafórica de la frontera como separación, lo que nos aísla de los otros, de comprendernos completamente. De hecho, si Hans no acaba de marcharse de Wandernburgo es sólo por el amor, bien sea a Sophie o al viejo. Hay una reivindicación del clásico “home is what you are loved”. También es interesante el concepto de frontera como imposición, ese Wandemburgo pueblerino que deshace el amor de los protagonistas a golpe de cotilleo. Segundo, otra idea fundamental que vuelve una y otra vez en el texto es si, realmente, podemos comprendernos, si la traducción que siempre es necesaria, no sólo entre idiomas sino entre cerebros mismos, altera siempre el mensaje, el que podamos entendernos de manera profunda. 



20/6/16

Memory Catcher




Memory Catcher, de Transmïi Studio y Submarine Channel, es un cómic de realidad aumentada en el que con la tableta se va observando un gran tapiz en el que hay dibujados diferentes escenarios. Cuando la cámara detecta ciertos lugares concretos, se dispara en la tableta una animación con los diálogos y escenas que corresponden a ese paraje del tapiz.



En el juego, los dioses de la memoria han dejado de suministrar espacio de almacenamiento a los seres que viven en las diversas islas del mapa. El lector debe visitar las islas, desentrañar el misterio y restablecer la memoria.






19/6/16

Realidad virtual aumentada: salto de la ballena




La start-up Magic Leap está adquiriendo una cierta notoriedad en el ámbito de la realidad aumentada, especialmente porque sus ideas de desarrollo han sido soportadas por Google con más de 500 millones de dólares. Pretenden desarrollar sistemas en los que mediante la combinación de potente software, hologramas y proyecciones en las que sea posible controlar dinámicamente la luz, puedan crearse escenarios realistas, auténticas holosalas.

En el vídeo adjunto, se puede ver un anuncio de lo que esperan conseguir (es una demo en vídeo). Si lo lograran, sería realmente un paso adelante espectacular.

No se conoce mucho sobre su tecnología porque se trata de una empresa especialmente secretista pero publicita que dispone de la cinematic-­reality technology.




18/6/16

Hipercine: Late Shift





El concepto de hipertexto en la literatura es también aplicable al cine. Películas en donde, en función de las decisiones que los espectadores tomen en un momento determinado, se salta a escenas diferentes con desarrollos distintos del guión y con finales alternativos.

Una de estas películas es la recién estrenada Late Shift, del director Tobias Weber, que se ha presentado en el Festival de Cannes. Un thriller que se desarrolla en Londres y en el que el público, a través de una aplicación móvil para teléfono, puede decidir en tiempo real, a preguntas concretas, qué camino debe seguir la trama y qué acciones deben ejecutar los personajes. La cinta dispone de casi 200 variantes y 7 finales diferentes. 

En sala, los espectadores votan con sus teléfonos en cada posible bifurcación. Existe también una aplicación para tableta aunque precisa casi 6 gigas de espacio de almacenamiento.

Aquí, un vídeo promocional de la versión para ordenador:




16/6/16

Generador de sonetos en vídeo


Aaron Angello ha construido este generador de sonetos en vídeo. Para ello, ha grabado una multitud de pequeños clips, cada uno con un posible verso tomado de una frase de un libro. Después, un generador de números aleatorios determina catorce de entre los posibles. Se lanzan, entonces, secuencialmente los vídeos correspondientes a dichas elecciones.

Puede accederse en este enlace.

Funciona en Chrome. 




15/6/16

Litsy





Litsy es una plataforma que recoge todos los comentarios que sobre un libro determinado se generan en la red, ordenando toda esa información difusa y fragmentada en un único portal que facilita el intercamibo de opiniones. 

Puede accederse al sistema desde este enlace.