18/1/17

The Suspect






The Suspect es una muy interesante aplicación que combina un generador de diálogos con 160 videoclips para simular un interrogatorio policial. El generador de diálogos obliga al participante a seguir el hilo ya que no permite que se escriban tonterías o digresiones que el motor de texto pueda comprender, algo que resulta muy natural en la sofocante atmósfera del interrogatorio con un interlocutor poco dispuesto a las bromas. Desde este punto de vista, el programa engancha rápidamente y nos introduce en la historia enseguida.

Muy bien desarrollado estéticamente, la conversación se realiza mediante un chat pero el lector-participante (que juega el rol del policía) ve al sospechoso en todo momento a través de los vídeos, viendo cómo se enfada, ríe con autosuficiencia o amenaza. El parser genera diálogos muy convincentes (en inglés).

Puede leerse desde este enlace. La opción libre ya es suficientemente interesante pero uno puede registrarse para ver contenido adicional, establecer comunicación con Facebook o disponer de una aplicación que permite monitorizar al sospechoso.

Excelente trabajo desarrollado por Guy Gadney, Glenys McLaughlin y Timothy Wilde al frente de un enorme equipo de artistas.





17/1/17

Books are alive




Books are alive es una colección de libros infantiles con realidad aumentada. La colección tiene 5 libros y está destinada a niños a partir de dos años. Hay que descargar una aplicación en la tableta o en el teléfono. Una vez hecho esto, cuando la cámara del dispositivo móvil detecta que se está leyendo cierta página del libro en papel, dispara una serie de animaciones e informaciones en la pantalla, con lo que, a la información impresa, se superpone la información digital. 

Un vídeo publicitario:



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14/1/17

Loveletters





Loveletters es un programa pionero en literatura digital, escrito en 1952 por Cristopher Strachey, cuando los ordenadores aún no tenían ni pantalla, la introducción de datos se efectuaba por tarjetas perforadas y la salida era una impresora.

Este pequeño programa creaba cartas de amor mezclando, mediante la técnica de los moldes, palabras (sustantivos, verbos, adjetivos) de seis listas sobre un esquema prefijado.

Puede verse aún en este enlace.


13/1/17

The Dying Mind




The Dying Mind, de Jamie Paddock, es un breve relato digital realizado sobre la plataforma Genarrator. Se trata de un cuento piscológico, bien narrado, apoyado en gráficos apropiados y en algún vídeo, junto a una banda sonora inquietante y atmosférica. Algunas interacciones, como las de los mensajes de texto en un teléfono, son interesantes pero en cualquier caso la lectura es básicamente lineal.

Puede leerse desde este enlace.

Funciona en Chrome.






12/1/17

Ceci n’est pas un Nike




Ceci n’est pas un Nike, de la artista brasileña Giselle Beiguelman, es una web interactiva que remeda el cuadro de Magritte titulado  La trahison des images en que se ve una pipa y está escrito debajo "esto no es una pipa". Aquí, se sustituye la pipa por una zapatilla de la firma Nike y el usuario puede distorsionar el gráfico y modificar el texto creando sus propias versiones del cuadro de Magritte. 

Puede verse en este enlace. Hace falta activar el motor Java del navegador.


10/1/17

Bibliomanager



Biblomanager, o BMG, es una plataforma que permite a las editoriales gestionar contenidos para su venta en España, Argentina, Colombia, México y Ecuador, permitiendo la impresión bajo demanda (POD). No sólo se ahorra papel sino que permite imprimir libros que ya están agotados porque, en este caso, se fabricarían específicamente para la demanda solicitada, sin necesidad de disponer de stock. Cada partner pone su base de datos a disposición de la plataforma y los libros son impresos en el lugar más próximo a la solicitud.

 Más información a través de esta página de Podiprint, el partner español.


   

7/1/17

Pantalla de e-ink de 32"





Aunque el desarrollo de pantallas para la lectura de libros utilizando tinta electrónica (cataforesis) parece haberse detenido y estabilizado en su pugna con las tabletas, esta tecnología sigue avanzando en el campo de los paneles de gran tamaño, bien sean informativos o publicitarios, incluso decorativos.

La firma E-Ink ha anunciado el pasado año 2016 un nuevo producto en este sentido. Se trata de una pantalla flexible de 32 pulgadas. Al tratarse de un film muy delgado permite realizar carteles de muy bajo peso (apenas 150 gramos) y que pueden colocarse en cualquier lugar. También permiten una curvatura variable. Se prevén ya aplicaciones en los letreros informativos de los transportes públicos que, en vez de ser fijos, serán reprogramables a voluntad. La resolución es de 2650 x 1440 píxeles. Obviamente, al tratarse de tinta electrónica, el consumo es muy bajo.

Más información en este enlace.

¿Por qué no un libro electrónico de este tamaño?



6/1/17

Diálogos



Le costó hacerse paso entre la multitud que abarrotaba las calles del sur de la ciudad y el ágora. Podía sentirse el aire henchido de tensión, miedo y esperanza a un mismo tiempo. Meses atrás, aquellos miles de ciudadanos se habían congregado en torno al templo de Oriases pero los rezos y las ofrendas no les habían saciado el hambre ni liberado de los impuestos, así que hicieron lo que el ser humano ha hecho siempre. Si Dios no responde, se crea un dios que sí lo haga.

Aeneas logró alcanzar por fin el portón trasero de la academia. Tocó con el soniquete acordado – tres golpes cortos, dos segundos de espera, otro golpe- y esperó. Pronto se escuchó el crujir del gozne de un cerrojo y la puerta se entreabrió.

- Soy yo, Aeneas. La maestra me está esperando.

El siervo le franqueó el paso y se apresuró a cerrar, no fuera que las turbas inquietas sintieran la curiosidad de entrar en el recinto. Aeneas caminó los sesenta metros que le separaban de la sala grande y entró sin llamar.

- Llegas tarde, Aeneas – se escuchó la voz de Idola, la maestra, que esperaba sobre el atrio, al fondo.
- Lo siento. El gentío me impedía pasar y he procurado ser prudente y no despertar sospechas, menos aún atraer a la muchedumbre hasta el portón.
- Sea. Son tiempos convulsos. Cuando la locura se derrama, lo hace de súbito, sin posibilidad de calma o razonamiento. ¿Comenzamos? – Idola dejó el pergamino que tenía en la mano sobre la mesa y miró a los alumnos detenidamente.

La Academia Parmona debía su celebridad a que en ella habían disertado Epiménides y Solón. Cierto que aquello sucedió por un breve periodo pero los maestros que durante décadas habían sucedido a los pioneros habían probado tener también un profundo sentido filosófico y un amor por la verdad incontestable. Había cinco alumnos en aquel curso, cuatro varones y una mujer, todos jóvenes inteligentes que provenían de familias acomodadas. A pesar de su procedencia, o quizá precisamente por ello, en la Academia se les exigía humildad, apertura de mente, empatía para con los desdichados y caridad para los necesitados. Todo aquel que mostraba orgullo o desprecio era expulsado. 

- ¿Qué pensáis de los convulsos días que vivimos? – preguntó Idola.
- El pueblo, en sus pocas luces, corre hacia el abismo cuando reclama que Soterios sea nombrado estratega general. Él sólo quiere el poder – contestó Hemelos, vehemente, alzando la voz más de lo que a la maestra le agradaba. Lo convertirán en un dios cuando es un demonio.
- En mi opinión, Soterios es un demagogo que sólo mira por él pero ofrece una esperanza al pueblo- replicó Tarasios -, y cuando hay desesperación cualquier esperanza es buena, por muy peregrina que parezca.
- ¡Esto pasa porque las mujeres no podemos votar! – la que hablaba era Helena.
- ¿Acaso piensas que cambiaría el resultado? – preguntó Idola con sincero interés.
- Por supuesto – contestó la joven con seguridad.
- ¿Pero no eres de la opinión que tanto hombres como hembras somos iguales en el mundo? –  interrumpió Aeneas, mirando a Helena con unos ojos que denotaban algo más que curiosidad.
- Así es, ¿acaso tú lo dudas? – le replicó, devolviendo la mirada con algo más que curiosidad.
- Sabes que no, lo sabes bien. Pero si como ambos opinamos, no existe diferencia alguna que justifique la segregación por sexos, habrás de convenir conmigo en buena lógica que tampoco habrá distinciones en las mentes y en los pensamientos y, por tanto, las votaciones serán, como media, similares cualquiera que sea el grupo que vote.
- Convengo, pero entonces acepta tú que voten sólo las mujeres y se prohíba hacerlo a los hombres, que tanto daría.
- Diferente asunto es si pudieran votar metecos y esclavos – terció Zeno, el mayor del grupo que había incluso participado en la guerra contra los macedonios y que mostraba siempre un aire resignado y pesimista.
- Obvio, amigo Zeno, estos tienen intereses ajenos a los nuestros. Los extranjeros velarán por su patria y los esclavos anhelan su libertad. Si Soterios se la promete, le seguirán aunque sea el mismo dios del inframundo disfrazado.
- ¿Así pues, pensáis que un extranjero ha de tener intereses diferentes a los nuestros, tan sólo por el hecho de serlo? – Idola gustaba de hacer avanzar el debate proponiendo preguntas que forzaran a sus pupilos a reflexionar-. Al fin y al cabo, todos somos seres humanos que buscamos lo mismo: felicidad, bienestar, amor y compañía. 
- Pero no existen los apátridas, maestra. O, al menos, son muy escasos, una anormalidad en la civilización. Será que perseguimos más ideales que los que has citado.
- El sexo, por ejemplo – Hemelos sonrió con picardía.


Desde fuera, llegaba el griterío del pueblo reunido en torno a Soterios. No sería extraño que la Asamblea pusiera en guardia a los soldados.


- Podría ser que la idea de patria sirviera solo para creer en la fábula de que aquí o allá, con estos o con los contrarios, cada uno va a encontrar más fácilmente el amor y el bienestar – volvió a hablar Idola- Porque nadie en el mundo ha seguido una patria que prometiera hambre y muerte.
- Soterios promete el paraíso, sí. Si debemos hacer caso de sus palabras, si él es elegido para liderar la Boulé, en cuanto se siente en la cabecera de la Asamblea, habrá pan, desaparecerá la sequía, llegarán riquezas de Oriente y las cosechas serán excelentes – era Tarasios el que hablaba.
- Dice lo que el pueblo desea escuchar – respondió Zeno.
- ¿Y acaso podemos reprochar que un político intente conseguir lo que el pueblo desea? ¿No es eso la democracia? – preguntó Idola - ¿o preferís el nepotismo?
- Eso es demagogia, maestra. – contestó Helena.
- Buscar el bien del pueblo como lo desea el pueblo no puede ser considerado como dañino, al contrario es lo deseable, ¿no? ¿Por qué hemos de decir que cada vez que un dirigente halaga el pueblo, está cometiendo demagogia? ¿No es acaso su misión halagar al pueblo que lo elige, satisfacerlo, darle los caprichos a los que aspira? – Idola miraba sucesivamente a cada uno de sus alumnos.
- Sólo si lo piensa de corazón. Entonces, es elogiable. Pero si miente, si sabe que lo que dice no puede ser conseguido o no sabe cómo conseguirlo, pero aun así lo manifiesta, entonces cae en la demagogia.
- Así es Helena- aceptó la maestra- pero, ¿quién puede saber a ciencia cierta qué siente o piensa el que promete? ¿Acaso podemos juzgar algo que no vemos o sólo las palabras que escuchamos? ¿Es justo prejuzgar sin otorgar la posibilidad del intento?
- El tiempo, maestra, el tiempo lo juzga. Basta esperar pocos meses para ver si lo que se decía es lo que se hace, o las promesas se las lleva el viento siempre cargando las culpas en otros. – afirmó Aeneas.
- Bien, entonces aún no podemos prejuzgar a Soterios – Idola paseaba entre los alumnos.


Comenzaban a llegar nubes desde el mar y una brisa ligera comenzó a hacer vibrar las ramas de los cipreses.


- Su caso es muy evidente, señora - Hemelos se levantó gesticulando- sus afirmaciones son evidentemente locas. Nadie puede hacer que las cosechas mejoren, controlar las tormentas, decir que donde hoy hay hambre dentro de tres meses habrá prosperidad, que la ciudad construirá casas y graneros para todos, que construiremos cientos de trirremes con lo que defenderemos la costa.
- ¿Por qué no? ¿No es el objeto del gobierno proveer a todos sus ciudadanos de bienestar y pan? – volvió a hablar la maestra.
- No puede sacarse de donde no hay – protestó Tarasios.
- No, pero puede repartirse equitativamente lo que existe y puede elegirse más sabiamente en qué gastamos lo que tenemos.
- Debo estar de acuerdo contigo, maestra- aceptó el muchacho.
- ¿Sí? ¿Entonces estarías también de acuerdo en que los esclavos tuviesen tanto como tú tienes?
- Eso es diferente- balbuceó el chico.
- O que los extranjeros compartieran tus pertenencias… es más, sabemos que los nubios pasan hambre, allá en el lejano sur… ¿habremos de mandarles gran parte de nuestras reservas de grano?
- La democracia es griega, maestra. Hablamos de “nuestra” democracia. 
- No estoy de acuerdo- habló Helena-, la democracia es universal o no es. 
- De acuerdo – Aeneas no supo si apoyaba a la joven con la razón o con el corazón.
- Entonces, debes convenir que los esclavos y los metecos podrían también votar, incluso los macedonios.
- Eso sería el fin de la democracia, señora – Zeno la miró fijamente.
- Al contrario. Un rasgo de la democracia es que, de tanto en cuanto, permite elegir a alguien que la destruye. Sólo la democracia tiene la grandeza de dejar que acaben con ella. La tiranía persigue a sus enemigos; la democracia les facilita su labor.
- Eso es horroroso- afirmó Aeneas.
- No lo es. La democracia puede permitírselo porque, a la postre, resurge siempre.



5/1/17

Luz persistente





Stephen Orlando crea excepcionales fotografías en las que utiliza luces LED adheridas a los remos de sus piraguas. La cámara registra, en larga exposición, la luz de los LEDs creando figuras virtuales que, en realidad, son curvas matemáticas con la belleza intrínseca de las mismas.

Una original idea que combina deporte, arte y fotografía.

Más fotografías de Orlando en este enlace.




4/1/17

Nuevo sistema para imprimir con tinta electrónica





El MIT ha publicado un interesante artículo técnico en que describe un nuevo método de utilizar la tinta electrónica. 

Cuando el sistema se industrialice y comercialice puede permitir colocar en cualquier objeto adhesivos muy finos que estén comunicados con el entorno (Internet de las cosas) y que muestren datos de utilidad para el usuario: cosas como los días que quedan para que caduque un yogurt, los luxes con que ilumina una bombilla, la corriente que está consumiendo o la velocidad a la que sube un ascensor.

La nueva técnica crea un racimo de nanotubos a través de los cuales puede fluir una solución de nanopartículas, la tinta electrónica, pudiéndose crear una máscara precisa.

El artículo completo puede leerse en este enlace.



 

3/1/17

Dytective




Dytective es un software de Samsung que pretende detectar la dislexia en niños de manera temprana. En algunos casos, muchos pequeños muestran un comportamiento irregular o un rendimiento escolar mediocre porque son disléxicos y no han sido diagnosticados adecuadamente confundiéndose con una actitud de desinterés o apática. Con esta aplicación pueden notarse las señales presentes en la dislexia y dirigirse al especialista para su tratamiento y ayuda.

Más información en este enlace.