27/7/17

La littérature au laboratoire



La littérature au laboratoire, de Franco Moretti, es un libro que compila 8 artículos y que reflexiona acerca del impacto de la digitalidad en las Humanidades, en la forma en que leemos o en la manera de cómo entendemos y analizamos la literatura. En especial, contempla cómo se puede hacer crítica literaria apoyándose en los medidos informáticos, escrutando el Big Data y poniendo en relación más datos y conceptos, más análisis de los corpa,  que los que anteriormente podían manejarse. 

Por otro lado, la digitalidad no es sólo un instrumento en la literatura sino que permite un cambio de paradigma a la hora de crear obras literarias, aunque, al menos de momento, existe una gran dificultad para encontrar un lenguaje propio que ponga a la literatura digital al nivel de la convencional.

 Puede encontrarse en Amazon.



25/7/17

XII Concurso de Relatos y Microrrelatos de Viaje Moleskin




Mi relato RosenStrasse ha recibido el segundo premio en el XII Concurso de Relatos y Microrrelatos de Viaje Moleskin , un certamen centrado en la literatura de viajes. En esta ocasión, se han presentado 221 trabajos provenientes de España y de otros doce países. El ganador ha sido Carlos Novo con su relato Jartum.

RosenStrasse entreteje dos historias paralelas: la sucedida en 1943 en el Berlín nazi, cuando unos centenares de mujeres desafiaron a Goebels tras la detención de sus maridos judíos, y el viaje personal de un alemán de este siglo.

Agradezco mucho al jurado este premio.


23/7/17

Poesia por ordenador




La editorial china Cheers Publishers ha puesto a la venta un libro de poemas que, según el editor, es el primero escrito enteramente por un algoritmo. La traducción de su título es La luz solar se perdió en la ventana de cristal. En concreto parte del generador de textos creado por Microsoft, Microsoft Little Ice que mueve el popular Xiaoice a través de Weibo. El libro se ha publicado en papel tras haber hecho pruebas con muchos de los poemas generados en varias redes sociales y observar que apenas unas pocas personas se dieron cuenta de que estaban creados de manera artificial (lo que no se sabe si dice mucho del algoritmo o poco de los lectores)

El algoritmo parte de una base de datos de sonetos escritos por humanos, en concreto de 519 poetas de los últimos 90 años, de los que extrae reglas, palabras y rimas para crear otros nuevos. El programa generó 10.000 poemas en 2.760 horas, pero en el libro se publican solo una selección con los 139 mejores.

Claro, está en chino. 

He aquí la traducción de uno de ellos:

La lluvia arrecia sobre el mar.
Un pájaro en el cielo.
Una noche de luz y calma.
Amanecer.
Ahora en el cielo.
Corazón frío.
Hay viento del norte cuando encuentro un mundo nuevo. 

La generación de poemas es un campo donde los algoritmos digitales se han desarrollado más, especialmente en verso libre. Aquí y aquí, algunos ejemplos en español. El ELC3 recoge un algoritmo programado por mí de generación de poesía.

También hay programas que generan relatos en prosa como Aleatum.




21/7/17

Llamadas telefónicas




Antes de descolgar el teléfono, Lidia comprobó el número en la pantalla. Al ver que era su amiga Nerea, pulsó la tecla verde.

- Hola, Nerea, ¿Qué tal?
- ¿Cómo estás guapa? – contestó su amiga. Se la escuchaba lejos. Mala cobertura.
- Bien, ¿cómo quieres que esté?
- Hombre, una no deja todos los días al tío con el que ha compartido tantos años.
- ¡Ah!, te refieres a eso. – Lidia contestó con despreocupación.
- ¿Qué tal te encuentras? ¿Cómo lo llevas?
- Bien, bien. Me siento tranquila, bien conmigo misma. Me he quitado un peso de encima.
- ¿Seguro?
- Sí, no es lo mismo que te dejen que dejar. Esto siempre es más fácil.
- Es un mal trago, sea lo que sea – replicó Nerea.
- Sí, de acuerdo, pero son dos días. Es lo que se dice, ¿no?, el muerto al hoyo y el vivo al bollo. De veras, me siento muy bien, sin ninguna añoranza de lo pasado, tranquila.
- ¿Y por qué lo mandaste todo al cuerno?
- Por aburrimiento, me parece. ¡Yo qué sé!, eso nunca se sabe. Es un sentimiento de cansancio, de asco, de necesitar ver diferente, pensar diferente, sentir diferente, de vivir momentos intensos, no una rutina que mata. Quizá lo que quiero es volver a enamorarme.
- Aunque digas que no.
- Aunque diga que no- remachó Lidia-, ya sabes, el corazón tiene razones que no entiende la razón.

Se escuchó el pitido de la tetera. El agua estaba caliente. Con el teléfono sujeto entre el hombro y el rostro, Lidia vertió el agua en una taza e introdujo una bolsita de infusión de regaliz. 

- ¿Y él, qué tal está? – preguntó Nerea.
- Aparentemente mal. Le llamo de vez en cuando y, la verdad, es un coñazo. Que si me quiere; que para qué le llamo si, total, siempre volvemos al mismo punto; que le abandoné sin siquiera hablar con él; que no quiere importunarme; que se le ha caído un mito, decepcionado su confianza; en fin, las chorradas esas que dice un tipo cuando no es capaz de entender que simplemente una no está ya enamorada de él, que esto se tiene o no se tiene, sin explicaciones, sin motivos. ¡Qué más quisiera yo ir a comprar una pócima del enamoramiento en la farmacia, tomármela y disfrutar de tres meses de mariposas en el estómago! Pero, joder, la vida no es así. Y él parece que no lo quiere entender. Más le valdría que pensara por qué es tan moñas y aburrido. Vale, de acuerdo, a mí se me ha pasado el encantamiento pero algo habrá tenido que ver él también, ¿no? – explicó Lidia.
- Siempre te dije que no era hombre para ti. Eráis mundos aparte. Nada que ofrecerte. Un muermo.
- Ya, pero te vuelves loca y te vuelves loca. No es explicable. Ocurre y ya está. Y, del mismo modo, sucede lo contrario.
- Pues no le llames, ¿no? – insistió Nerea.
- Pero a mí me gustaría saber de él. Oye, hemos convivido durante años, somos algo más que amigos circunstanciales. ¿Es que no se puede ser amigo tras una relación de pareja?
- Ya sabes que no. – la voz de Nerea sonó segura y afirmativa.
- Eso dice él. Que qué me va a decir aparte de que sigue enamorado y que está jodido. Que para decir eso y hacerme daño, mejor no hablar. Porque, repite y repite, que como me quiere aún, no desea que yo lo pase mal. Al menos que uno de los dos sea feliz, dice el muy cabrón.
- ¿Y no crees que tiene razón?
- No, ¿por qué no saber de nosotros? ¿Por qué no contarnos todo como antes? 
- ¿Por qué? – Nerea rio- ¿Quién es la moñas, la de cuentos de hadas, ahora? Pues porque hay cosas que sólo le cuentas a la pareja con la que follas y te abrazas a su cuerpo después. Y no te vas a la cama con un amigo cualquiera, sino sólo con "el- a-mi-go" - ralentizó el ritmo al pronunciar cada sílaba- . Hay un salto enorme entre abrazarse desnudos bajo las sábanas y contarse confidencias, o no hacerlo. Para hablar de cosas íntimas, o estás en la cama o estás borracha. ¡Que no tienes 20 años!
- Ya, ya sé,  lo de que el sexo une y todo eso. Pues será que soy ingenua pero yo creo en la amistad sin más.
- ¿Seguro?
- ¿Por qué ese tonito de mofa? – Lidia sorbió de la taza que olía intensamente a regaliz.
- Porque lo que yo creo es que eso de la amistad te importa un bledo. Lo que no quieres es sentirte mal porque él está mal, no quieres sentirte culpable de haberle dejado, de no haber hablado con él, de no haberle dado una oportunidad. Lo que te jode es dejar cadáveres en el camino porque eso te hace mirar atrás. Eres muy zen, tú. – afirmó Nerea.
- No es eso… - Lidia titubeó.
- Bien sabes que sí. Le llamas para consolarte tú, no para consolarle a él.
- Pero le consuelo porque lo hago de corazón.
- Ya sé que le consuelas. Porque el muy pardillo sigue enamorado de ti. Y lo seguirá estando, sin superarlo, mientras tenga la mínima esperanza.
- Este es muy pelma, muy pegajoso, eso te lo garantizo. No había conocido a nadie tan garrapata. Se te adhiere y no lo sueltas ni con agua hirviendo.
- ¿Así que vas a seguir llamándole?
- No sé, no lo sé. La verdad es que cada día me da más pereza hacerlo. Llamas y te sabes de memoria y por adelantado, el rollo que te va a soltar. Aunque, hay días que se esfuerza y me habla sólo del trabajo o de política. Pero, vamos, le noto a la legua que está haciendo teatro y que está pensando en lo de siempre.
- Como poner un CD, ¿no? Te sabes la copla de memoria – Nerea rio con ganas.
- Sí, coplas de amores a lo Manolo Escobar . Aunque, mira, no. Este es mas de Sabina porque me repite eso de que no quiere ser de la cofradía del santo reproche – Lidia le acompañó en la sorna.
- No sé qué decirte. Tampoco voy a aconsejarte que cortes toda comunicación, lo hagas por ti o por él. Igual es cierto que le gusta oírte aunque lloriquee. Quién sabe lo que pensará de veras. En fin, la compasión y la caridad son virtudes cristianas. Tómalo como un deber de auxilio al desamparado.
- Un lío, Nerea, Un lío. No se sabe cómo acertar. 
- Bueno, ya sabes que yo estoy contigo para lo que quieras. – Nerea sonó afectuosa.
- ¡Joder, eso es lo que le digo yo a él, casi la frase idéntica! 
- ¿Y qué te dice? – preguntó Nerea.
- Que miento, que no estoy para lo que él quiera porque, en lo que le resulta más importante, ya me he ido y lo he dejado sin esperanza de regreso. Que estoy para las chorradas.
- No le falta razón al desgraciado. – concluyó Nerea- . Oye, cambiando de asunto, ¿sabes qué le ha pasado a Mari Jose en el trabajo?

El sol se ponía. Mientras charlaba con Nerea, Lidia terminó la infusión y colocó los pies sobre la otomana. Había pensado en llamarle más tarde pero, ¡qué coño!, vaya pereza, y la tarde estaba para disfrutarla.




20/7/17

ELO cambia de sede





La Electronic Literature Organization (ELO) cambia de sede. Sita actualmente en el Massachusetts Institute of Technology, pasará a la Washington State University Vancouver. La ELO se mueve de localidad periódicamente y estará en este nuevo emplazamiento durante los próximos cinco años. 

 La ELO es una referencia mundial en el ámbito de la literatura electrónica y digital, siendo también creadora de las colecciones de obras digitales. La última de estas recopilaciones es la ELC3.



19/7/17

Generador de informes y noticias




Hoy en día disponemos de una enorme cantidad de datos e informaciones pero no tenemos tiempo ni habilidades para escribir un informe que extraiga lo básico de esos datos. La empresa Narrative Science propone un generador de informes que, extrayendo lo sustancial de los datos, puede crear un texto de calidad más que razonable para un humano. Basándose en bases de datos de textos preseleccionados, el analizador sintáctico y de contenidos crea nuevas frases adecuadas al contexto y la información. Es de aplicación en periodismo, ciencia o actividades industriales. 

Lo interesante del asunto es que la calidad del texto no es distinguible de la que un humano podría haber escrito, siempre que nos atengamos a un dominio de conocimiento objetivo y controlado.

La web de la empresa puede verse en este enlace.

17/7/17

Plataforma de contenidos digitales






Recorder Books anuncia la primera plataforma común de audiolibros, revistas digitales y libros digitales. En general, tiene las mismas capacidades que cualquier otro portal con la particularidad de que este engloba todos los productos y el usuario puede elegir cualquiera sin tener que salir de la aplicación en su dispositivo móvil.

Para más información, puede visitarse la web de la compañía en este enlace.



16/7/17

El rey Dabón





En el reino de Asbregán, hoy desaparecido pero poderoso e influyente milenios atrás, era costumbre poner un apelativo a los reyes que morían. Los tres sacerdotes más ancianos del templo se reunían en cónclave durante dos días y dos noches (se decía que no les estaba permitido comer durante las deliberaciones) para evaluar y recordar las acciones del monarca fallecido, buscando aquel elemento, aquella cualidad de su carácter o aquella hazaña que pudiera mejor definirlo por todos los siglos venideros. Así, Asbregán tenía en sus panteones a Kaltarem IV “El Invicto” porque jamás había perdido una batalla. O a Merlojk “El Gigante” porque su estatura alcanzaba los dos metros y lo convertía, a ojos de sus vasallos, en un coloso. Los apodos podían ser también críticos puesto que los sabios reunidos perseguían la objetividad en el recuerdo. Ofged II “El Alelado” o Baladev III “El Cobarde” figuraban también en las crónicas, por sus evidentes debilidades.

Cuando el rey Dabón murió en combate, en las laderas de la cordillera sur, con tan solo treinta y dos años, los tres sacerdotes a los que se les encomendó la tarea de definir al monarca para la posteridad fueron Abted, Moran y Eltef. Se reunieron al atardecer, vestidos con la túnica morada reservada para tales ocasiones. Era invierno y el fuego de la estancia apenas era suficiente para no tiritar.

- Amigos, creo que todos estamos pensando en el mismo episodio como aquel que marcó la imagen de Dabón para el resto de los tiempos– dijo Eltef.
- Así lo creo – aseveró Abted.
- ¿La liberación de Jutland? – Moran, en realidad, no estaba preguntando. Sabía que era ese, y no otro, el hecho clave de la vida del difunto.

Todos afirmaron con un movimiento de la cabeza. 

Dabón había comenzado su reinado con sólo 22 años. Era un guerrero valeroso, temerario en ocasiones, que sabía compartir con sus tropas los sinsabores de la primera línea. Durante sus primeros años obtuvo importantes victorias frente a las tribus bárbaras del oeste y reprimió con mano de hierro las conspiraciones de ciertas familias prominentes que buscaban beneficiarse con avaricia suma. Por aquella época, desposó a su cuarta mujer, Altaxa, una joven de dieciséis años, esbelta, de sangre muy noble, pelo azabache, rizado, ojos oscuros y cuerpo grácil que cautivó al rey por sus encantos y por su inteligencia. Destacaba entre todas por su interesante y lúcida conversación y no se privaba de criticar aquello que le parecía mal, fuera en contra de quien fuera. Resultó inevitable que Dabón se enamorara perdidamente de la muchacha y que la convirtiera en su favorita. Pronto, todo el país supo que su rey estaba muy enamorado y que suspiraba por estar con ella cada hora de su vida. Algunos lo consideraban un rasgo de humanidad, otros una debilidad impropia de un gobernante.

El año en que Dabón cumplió los veintiséis años y su esposa daba a luz a su segundo hijo, ocurrió el acontecimiento.

- ¿Lo recordáis bien? – preguntó Abted.
- Creo que sí, pero quizá Eltef pueda relatárnoslo una vez más para que todos compartamos una misma visión – Moran se sentó en una esquina, junto a la lámpara de aceite que titilaba inquieta. En el exterior, sólo se escuchaban los gritos de los oficiales llamando a los cambios de guardia.

Eltef comenzó.

- Hasta entonces, Dabón había sido un rey fuerte, que había impedido la disgregación del reino y que había ejecutado sin dudar a todos los nobles que conspiraron contra la nación. Esta es una desgracia demasiado recurrente en nuestro país, el ansia de poder de las familias acaudaladas que intrigan una y otra vez para medrar en la corte. Dabón era apreciado por el pueblo porque se mantenía firme ante los codiciosos y por ser justo. Severo, pero justo. Cada semana, si no estaba en campaña, dedicaba un día completo a presidir juicios. Cuitas de mercaderes, de propietarios que reclamaban dineros, de campesinos que había sido maltratados, de robos y violaciones, de asesinatos o muertes en defensa propia, duelos y pendencias. Él era siempre recto y jamás cambió de criterio por muy importante que fuera el condenado o por muy miserable que fuese el que tuviera la razón.
- Así pues deberíamos llamarle “El Ecuánime” – dijo Moran.
- Si hubiera muerto entonces, así lo afirmaría – contestó Eltef – … pero siguió viviendo.
- Perdona mi interrupción. Prosigue por favor. - se excusó el otro.
- Aquel invierno el clima fue especialmente crudo. Los dos regimientos de tropas enviados al norte en otoño repelieron un ataque inesperado de los bárbaros y recibieron la orden de permanecer sobre el terreno hasta la primavera a fin de evitar que se repitieran las escaramuzas.
- Era Jutland, el hermano de la reina Altaxa, quien comandaba los regimientos, ¿verdad? – inquirió Abted.
- Así es. Un comandante competente y eficaz, fiel vasallo del rey y de la reina, su hermana. - puntualizó Moran.
- Pues bien, - Eltef les miró antes de continuar - la nieve cubrió pronto los campos, el pedrisco arruinó los techados, hubo aludes y los ríos se desbordaron con furia. Fue una desgracia enorme. El agua, violenta y rauda, arrasó cosechas y graneros al punto de que las reservas que las familias de la provincia guardaban, desaparecieron con la corriente desbocada. Pronto, el hambre asoló la región y los enfermos primero, los niños después y los hombres más tarde comenzaron a morir de inanición.
- Una desgracia que se repite en toda la Tierra cada cierto tiempo, designio de los dioses – Abted bajó su rostro y garabateo algo con su estilete sobre el serrín que cubría el suelo.
- Sí, pero entonces el general Jutland tomó una decisión a todas luces inapropiada. Repartió casi toda su harina, sus provisiones de aceite y madera, las barricas de carne en salazón y los embutidos entre la multitud. Dejó a sus hombres sin la apropiada alimentación que requerían y estos desfallecieron. Obedientes, soportaban el hambre sin quejarse pero su capacidad bélica se vio mermada en gran medida. Fue entonces cuando los bárbaros volvieron a atacar y esta vez lo hicieron por millares, aprovechando el frío al que estaban mejor acostumbrados y la traición de la larga oscuridad de cada noche. Nuestros soldados, hambrientos, débiles, apenas resistieron y las hordas enemigas los masacraron, adentrándose luego muchos cientos de leguas en nuestro territorio. Tuvo que ser el propio rey el que decretara una leva extraordinaria y, poniéndose al mando de las tropas, logró frenar y derrotar a los bárbaros, ya casi en primavera. Para entonces, la desolación en el norte era enorme.
- ¿Así pues deberíamos llamarle “El libertador”?- dijo Moran.
- Jutland y unos pocos cientos de soldados habían sobrevivido. Se batieron con honor y valentía hasta que fueron rescatados por Dabón. – prosiguió Eltef-. Al regresar a la capital, el alto mando del ejército pidió la cabeza de Jutland y se abrió juicio militar contra él. Las pruebas eran abrumadoras. Deliberadamente, conociendo el riesgo de que el enemigo se desplegaba ante él, el riesgo de desguarnecer las fronteras, contra todos los reglamentos, había dejado a sus tropas hambrientas, indefensas, poniendo en peligro toda la región, incluso la nación entera, comprometiendo el futuro de Asbregán y el de miles de paisanos indefensos. Había sido una actuación impropia de un general experimentado, un error que había costado la vida a gran parte de sus batallones y supuesto fallar en la confianza con la que Dabón le había investido. La deliberación de los jueces fue breve y clara. Debía ser ejecutado por traición y mala praxis.
- Me parece una decisión apropiada. Aún se recuerda a los vándalos asolando las ciudades del norte, el horror de sus atrocidades, nuestras mujeres violadas y nuestros hijos secuestrados como esclavos – puntualizó Moran.
- Sí, nadie en el reino dudaba de ello. Incluso Jutland aceptó los cargos y se preparó para morir – continuó Eltef-. Pero, entonces, Dabón, que presidía el juicio, se levantó y dijo que él mismo dictaría la sentencia al día siguiente. Nadie dudaba de cuál sería su decisión, discutiéndose sólo la manera en que Jutland moriría. Dabón se retiró con su esposa a sus aposentos.
- Y aquí llegamos al día de los hechos – Abted se levantó, como si le incomodara proseguir sentado.
- Así es. Por la mañana, Dabón dictó su veredicto. Jutland quedaba libre y le era concedido el mando de un pequeño batallón en una provincia tranquila. Nadie comprendió la decisión, ni siquiera el propio general que suplicó morir con honor y no ser enviado a un destino anodino, un destierro fruto de un favor otorgado a Altaxa.
- Y comenzaron los rumores.
- Y comenzaron los rumores. – Eltef fue ahora el que se levantó-. Resultaba evidente que la influencia de la esposa, Altaxa, durante aquella noche, había resultado decisiva. Esta no quería ver muerto a su hermano y había convencido al rey para que, contra toda la lógica, contra toda la ley y contra toda la racionalidad de los hechos, dejara libre a un militar que tan graves errores había cometido.
- La llamada del sexo, de la pasión – afirmó Abted.
- Así lo pensaron todos. El rey había traicionado la ley y al reino como un muñeco enclenque frente a la mujer. O, peor, nepotismo puro. Ayuda a la familia por encima de la ley. Nepotismo, amiguismo. La gravedad de lo sucedido no puede ser menospreciada.
- Encoñado o por nepotismo, sólo el desprecio merecía – Moran hizo una mueca de desprecio.- Quizá deberíamos apodarle “El Traidor”.
- O “El Nepotista”
- O “El Lascivo” – concluyó el tercero de los sabios.
- Un rasgo de los hombres débiles es dejarse dominar por el placer que dan las mujeres. – continuó Elfef -. Había resultado que Dabón era débil. A partir de entonces, el respeto por el monarca se desmoronó. Aunque el rey volvió a ser el enérgico regidor de antes y cercenó las rebeliones de muchos que, ahora, se sentían legitimados a atacarle por su nepotismo, jamás recuperó su prestigio, menos todavía entre la gente sencilla.
- Esto sucedió apenas hace seis años. Lo recuerdo bien – Moran miró por el ventanuco. Era noche cerrada. Habría lobos merodeando por los huertos cercanos a la ciudad y los campesinos habrían prendido fogatas para ahuyentarlos. No era, desde luego, una noche para permanecer en el exterior.
- Sí. El rey jamás volvió a ser apreciado por su pueblo y diríase que buscó la muerte en las batallas que emprendió, encontrándola por fin la pasada semana. Cuentan que acabó con muchos enemigos en una suicida acción, atacando sin la protección de su guardia y apenas guarecido por un escudo. Hubiera sido heroico en otras circunstancias.
- Conocía su culpa y quiso redimirla con una muerte digna. – dijo Moran.
- Bien, entonces, amigos, ¿cómo le denominamos para la historia? – preguntó Abted.
- Yo elijo “El nepotista”. Creo que es lo correcto. – Eltef no parecía tener duda alguna.

No habían respondido aún los otros cuando tres golpes sonaron en el portón. En una tan desapacible noche, con un viento helado que silbaba entre los tejados del palacio y el riesgo de que fieras hambrientas se adentraran en las calles, sólo un loco podía estar a aquellas horas a la intemperie. Dudaron antes de abrir pero, al fin, pensaron que sólo alguien que tuviese urgencia verdadera podía haberse llegado hasta la casa sin esperar al amanecer. No sin cierto recelo, entornaron la puerta para ver quién llamaba. Los rostros de los tres hombres se inundaron de sorpresa.

- ¡Altaxa! – Moran casi gritó al pronunciar su nombre.
- Reina, entrad – Eltef tomó la iniciativa y abrió la puerta del todo para permitir el paso de la mujer.
- ¿No sois consciente del peligro? ¿Habéis venido sola? ¿Y la guardia? – preguntó Moran.
- Sí, he venido sola. Creo que me conocéis lo suficiente para saber que un lobo no ha de amedrentarme.
- Quizá no a los lobos, pero sí debéis temer a los hombres que desean veros muerta una vez que el rey Dabón ha fallecido – aclaró Eltef.
- ¿Y creéis que me importa la vida tras su muerte? – hizo un esfuerzo porque no le temblara la voz pero sus ojos humedecidos, hermosos, denotaban su tristeza. Si continúo es por nuestros hijos que un día han de honrarle.
- No deberíais estar aquí - Moran se puro serio-. Conocéis el porqué nos reunimos y sabéis probablemente nuestra opinión sobre vuestro esposo. La ley nos obliga y cumpliremos con nuestro deber de manera libre y objetiva.
- Lo sé - respondió la reina -, lo sé. Y os juro que lo último que deseo es que toméis una decisión en contra de vuestra conciencia. Dabón hubiera dado su vida porque actuéis con justicia.
- Permitid que lo dudemos – Eltef esquivó la mirada de Altaxa-, él no hizo lo mismo y vos sabéis cuándo.
- Os lo repito. No voy a pediros nada, no voy a rogaros que otorguéis un título a mi marido que no sea merecido en vuestra opinión, no voy a demandaros piedad ni clemencia, compasión o magnanimidad. No voy a comprar vuestras voluntades. Al contrario, os juro que si no cumplís con vuestro deber, os perseguiré para mataros. 
- ¿Qué queréis? – Moran se sentó y los otros le imitaron. De acuerdo a las reglas, no había comida en la morada y no pudieron ofrecer nada a la reina.
- Tan sólo quiero que me escuchéis.
- No hay maldad en ello – afirmó Abted-. Os escuchamos.

La reina permaneció en pie, altiva pero humilde, con su mirada fija en un punto indefinido pero con el orgullo de quien ama y defiende aquello que cree justo. Los tres ancianos esperaron con paciencia, durante los dos minutos en que ella permaneció en silencio, como si en su mente estuviera preparando lo que deseaba contar.

- No voy a repetiros lo que estoy segura que habéis debatido ya. No voy a contaros lo que acaeció en el juicio a mi hermano Jutland. Quizá, tan solo deciros, que mi hermano pide la muerte cada día porque el perdón que Dabón le otorgó es para él la peor de las condenas. No voy por tanto a relataros lo que ya conocéis sino lo que no conocéis.

- ¿Y qué es lo que desconocemos? – preguntó Moran con honesta curiosidad.
- Lo que sucedió en la noche previa al dictamen. Cuando mi rey y yo quedamos a solas.
- Creemos que sí lo conocemos – intervino Abted -, simplemente cedió a vuestra petición de clemencia por el amor que os tenía. Podemos comprenderlo como hombres, jamás como gobernantes.

Se escucharon las voces, apagadas por la distancia, de un capitán de la guardia pidiendo novedades a los centinelas. Faltarían dos o tres horas para que comenzara a clarear.

- Os contaré lo que ocurrió – prosiguió la reina- . Cuando nos retiramos a los aposentos, Dabón quedó largo rato pensativo sentado en su butaca, sin atenderme y sin querer beber siquiera una copa de vino. Tan meditabundo estaba que me preocupé e intenté aliviar la carga que pesaba sobre él. Yo, como vosotros, pensé lo mismo, que mi rey se sentía culpable por tener que ejecutar a mi hermano. Pero ni yo ni Jutland le pedíamos otra cosa que cumplir con su deber. En modo alguno queríamos, ni mi hermano ni yo, impedir la obvia sentencia. Así que para liberarle de una carga que yo no le ponía encima, le dije que la decisión era clara, que debía ejecutar a mi hermano, que yo lo comprendía y lo aceptaba, que mi hermano estaba deseoso de pagar con su vida el error cometido.
- Os honra tal actitud – intervino Abted.
- Él se levantó de súbito y me dijo que había decidido liberar a mi hermano. No os oculto mi sorpresa. Le rogué que lo matara, que no le sometiera al escarnio de perdonarle la vida cuando era evidente que todos pensarían que lo hacía por mí, que no me deshonrase, que no deshonrara a mi hermano, al reino, a los sabios, a los muertos en la guerra. Lloré y le rogué. La decisión que iba a tomar significaba la desgracia para él, para mi hermano, para mí misma y para nuestros hijos. Le pedí que lo matara, que si acaso lo hiciera sin dolor como máxima clemencia. Él, sin embargo, me hizo sentar y me pidió callar. Me explicó su decisión:

- Altaxa, te amo y, precisamente porque te amo, jamás haría lo que estás pensando, es decir perdonar a un culpable por el afecto o el deseo. Porque eso significaría precisamente que te humillo, que te hago participe de la injusticia, de un futuro lleno de pesares, la infamia eterna para nuestros hijos. No, Altaxa, esposa amiga, no voy a perdonar a Jutland porque sea tu hermano, o porque sea de la familia o porque haya disfrutado de tan buenos ratos en su compañía. Ni siquiera por los servicios prestados al reino en las múltiples batallas en las que lucho por mí. Voy a perdonarle porque es justo hacerlo.
- ¿Justo liberarle cuando su decisión puso en riesgo a la nación?
- ¿Cuál es la misión de un gobernante, de un rey como yo? ¿Cuál, Altaxa? ¿Cuál? Yo te lo diré. Proveer bienestar a su pueblo, que no mueran niños de hambre, que no sufran los inocentes, planificar los cauces de los ríos para que no se desborden, mejorar las ciudades, dar cobijo, proveer habitación, comida y vestido. Y, sí, también administrar justicia. Pero, ¿qué justicia puede ofrecer un rey si su pueblo muere de hambre, si los caminos son peligrosos, si los niños no pueden ir a una escuela, si los hombres padecen penalidades? La nación, el reino, debe servir a los que lo pueblan; no al revés.
Me imagino el dilema al que se enfrentó Jutland, tu hermano. Era un comandante experimentado y conocía bien el riesgo de debilitar sus tropas. Pero esto era un riesgo, una probabilidad, un quizá. Nadie sabía si los bárbaros atacarían o no puesto que él ya los había derrotado varias veces. Frente a esta posibilidad, a una probabilidad siempre complicada de evaluar, Jutland tenía la realidad directa, cercana, presente, de la hambruna entre nuestras gentes, de los niños que lloraban de hambre, de las mujeres que perdían sus fetos por la falta de alimentación, del sufrimiento de los compatriotas. ¿Qué debía hacer? ¿Qué hubiera hecho yo? ¿Qué era lo justo? Yo te lo diré. Hacer lo que hizo. Paliar con todo lo que podía la angustia y el padecimiento del pueblo, repartir aquello de lo que disponía, sentir compasión por sus semejantes, sufrir con sus hermanos. Dabón y sus hombres deben ser considerados como héroes. Combatieron hambrientos, cumplieron con su deber sufriendo como lo hacían aquellos a los que defendían, compartiendo las penurias, las penas y las alegrías de sus conciudadanos. ¿Crees que aquellos niños que pudieron comer gracias a los soldados, pensarán que Jutland debe morir? ¿Piensas que aquellos campesinos que pudieron recuperar fuerzas para trabajar el campo creen que tu hermano debe ser ejecutado? ¿o, por el contrario, las madres le darán gracias eternamente por la ayuda recibida que permitió salvar a sus pequeños? Es fácil hablar cuando uno está a dos mil leguas del problema, lejos de la guerra, fuera del barro, caliente en palacio, llena la panza de pan y cordero, vino e hidromiel. Es fácil decir que, allá, lejos, en el frío, tus hermanos deben aguantarse, morir por la patria, vigilar que nosotros no tengamos riesgo,  morir de hambre por nosotros. ¿Sería eso justo? No, no lo sería. No son los dioses los que nos traen las calamidades, somos nosotros las que las dejamos crecer. Voy a liberar a tu hermano porque es lo justo, porque antepuso su deber para con los seres humanos a su carrera militar, porque antepuso su compasión y su piedad a cualquier otra cosa. No lo hago porque te amo aun cuando sea verdad que te adoro. Sé que él no lo entenderá. Sé que tú no lo entenderás. Sé que los nobles confabularán contra mí. Sé que mis enemigos harán de mí el más odiado y aborrecido de los hombres. Sé que los sabios me otorgarán un apelativo denigrante cuando los dioses me llamen al paraíso. Sé todo esto. Sé que aquí acaba mi fama de buen rey, que mi prestigio y mi reputación mueren salvando a Jutland. Pero es lo justo. Ser justo es serlo cuando es complicado defender la justicia. No podría vivir con mi propio corazón si le ejecutara por hacer lo que yo mismo hubiera hecho. Lo hago porque creo en ello y espero que lo comprendas, tú más que nadie porque con mi decisión también te comprometo a ti.

Altaxa no dijo más. Calló unos segundos, se dio la vuelta, se subió la capucha de su capa y salió. 

Los tres sabios percibieron el gélido viento y atisbaron a ver que la nieve caía con fuerza. La luz de las linternas palideció.

Dabón, “El Justo”,  fue considerado un gran monarca, un modelo de rey, durante muchos siglos en el reino de Asbregán.





15/7/17

Harold Halibut




Harold Halibut es una aventura gráfica, un juego conversacional que se desarrolla en el futuro, en una ciudad - en realidad una enorme nave llamada Fedora - sumergida tras un cataclismo. Harold, nacido en Fedora tras varias generaciones, cree que debe haber una manera de escapar del encierro y volver a la superficie para lo cual será ayudado por una científica de la ciudad.  Aún en fase de desarrollo.

Lo interesante es que las imágenes no están realizadas directamente en el ordenador sino que son filmaciones stop-motion grabadas a partir de escenarios físicos y títeres moldeados. De este modo, la atmósfera es muy distinta a la de cualquier otro juego narrativo. Muy artístico.

La web de Harold Halibut, puede verse en este enlace.




13/7/17

ELO Conference 2017





Entre los días 18 y 22 de la próxima semana se celebra en Oporto, Portugal, concretamente en la Universidad Fernando Pessoa, la Conferencia 2017 de la Electronic Literature Organization, un evento que es referencia cada año en el ámbito de la literatura digital.


En el programa, denso e interesante, destacan por ejemplo las ponencias " Latin American E-Literature Network " con Leonardo Flores y Claudia Kozak; "Electronic Literature as Paratextual Construction" por Friedrich Block; "The Convergence between Print and Digital Literature in Blackout Poetry" por Vinicius Pereira; " The SPP Model - Theorizing Frasca’s Narrativist Approach Towards Interactive Narrative" por Hartmut Koenitz; "Reading Source Code: Depth and Surface in Digital Poetry" por Mohsen Emadi; "Hyperfiction and Reading, with Examples of Electronic Processing of Grimms’ Fairy Tales" por Vladimira Velicki; "The Missing Link between Electronic Literature and Public Libraries" por Lise Gram; "When Bots Author: Further Explorations in Generative Literature’s Computational Sublime" por Lydia Tuam; "Aleph System: A Poetic Interface for Computational Works of Art" por Pablo Gomira; "Be Water, My Friend': On Liquid Metaphors in Digital Poetry" por Laura Borrás; "  Build Your Own Twitterbot Poet" por Adrian Santuario; " Mapping Spanish E-lit: Networks, Readings and Communities" por Laura Sánchez o "Just Not the Future: Electronic Literature After the Fall" por Stuart Moulthrop entre muchas otras.


El programa completo puede verse en este enlace.



12/7/17

Un Partenón de libros prohibidos



La primera vez que la artista argentina Marta Minujin construyó su Partenón de libros fue en el año 1983 como homenaje a la libertad. La estructura metálica se recubrió de millares de libros prohibidos durante la dictadura en Argentina, bien protegidos de las inclemencias atmosféricas con recubrimiento plástico al vacío (cada uno de los libros, una tarea inmensa) y una iluminación apropiada. El resultado es un monumento a la literatura y a la libertad de expresión.

Ahora, con motivo del evento Documenta 14, vuelve a construirlo en la ciudad alemana de Kassel. La artista solicita y anima a donar libros (se necesitan 1000 al día nada más y menos para llegar a los 100.000 que se precisan para terminar la obra) para ayudar en la construcción. Posteriormente, una vez finalizado el evento y desmontada la estructura, todos estos libros serán donados a asociaciones en pro de los refugiados y bibliotecas públicas. El Partenón se levanta en el mismo lugar donde durante los años 30 del siglo pasado, los nazis quemaban libros. 

En este enlace, puede verse la web de Marta Minujin.

Y en este otro, su canal tweeter.






11/7/17

Lifeline



Lifeline, de Dave Justus, es un a aventura conversacional para dispositivos móviles, en particular para teléfonos Iphone y tabletas Ipad. El lector recibe una llamada desesperada de contacto de un astronauta perdido en el espacio  y puede establecer un diálogo con él. A medida que se va desarrollando este, la historia va mostrándose y el usuario debe ir eligiendo entre opciones (normalmente, binarias) que la pantalla va mostrando. La mensajería que genera el programa es en tiempo real y se simultanea con cualquier otra tarea que hagamos, de modo que si no podemos contestar en el momento y lo hacemos más tarde la situación del juego ha podido variar.

Disponible en inglés y chino.

Puede descargarse desde la Itunes.







10/7/17

Nueva Web de "Inanimate Alice"



Si hay un relato digital que ha llegado a los circuitos comerciales y que tiene una calidad probada es "Inanimate Alice", de Kate Pulinger, que Andy Campbell y su grupo de colaboradores han ido convirtiendo en una importante historia digital. Un relato, que si bien comenzó siendo mucho más una aventura visual que literaria, con los años ha ido mejorando aceleradamente. Un trabajo al que se van añadiendo capítulos a medida que estos se desarrollan, siempre mejores en cuanto a calidad gráfica, calidad literaria y, sobre todo, con cada vez más experiencias e ideas sobre cómo aplicar lo digital a la literatura.

Ahora, se ha creado una nueva web sobre "Inanimate Alice", que puede verse a través de este enlace. Se anuncia ya el nuevo capítulo para el año que viene, "Perpetual Nomads".










9/7/17

El gran gramatizador automático





Se dice que todo lo que un hombre pueda imaginar, otro lo construirá. Roald Dahl, escritor gales, es uno de los más célebres creadores de cuentos para niños y adultos con varios de sus relatos llevados al cine (por ejemplo, Charlie y la fábrica de chocolate, Los Gremlins o Matilda). Él mismo fue también guionista, por ejemplo en la adaptación que hizo del relato de Fleming, Chitty Chitty Bang Bang. Hitchcock se basó en Hombre del sur para su película del mismo nombre y en otros relatos para su series en Alfred Hitchcock presenta.

Pues bien, Dahl escribió el relato El gran gramatizador automático, en donde un inventor, escritor aficionado y harto de que las editoriales le rechazaran sus trabajos, construye una máquina capaz de generar los relatos más perfectos.

Esta idea, la de la generación automática de textos, es hoy en día uno de los sueños perseguidos por la literatura digital aunque se está muy lejos de conseguirlo. A pesar de las noticias que de tanto en cuanto surgen sobre algoritmos que compiten con humanos al imaginar historias, o de las experiencias que desarrollamos unos y otros (tanto en verso como en prosa) , la generación de texto sin ayuda de un humano o sin basarse en una potente base de datos previamente escrita por una persona, dista aún mucho de poder considerarse exitosa. Pero todo se andará. Lo que un hombre pueda imaginar, otro lo construirá. Y Dahl ya imaginó que sería posible.

Mientras tanto, merece la pena leer a la tradicional usanza los relatos de Dahl.





8/7/17

Toucher






Toucher, de Sergei Bourchardon, Kevin Carpentier y Stéphanie Spenlé, es un programa interactivo en el que el usuario puede actuar sobre las palabras o las imágenes a través de cinco escenas (que corresponden a las huellas dactilares de cada dedo de la mano) y una sexta que está escondida dentro de la aplicación y que es necesario que el lector encuentre. Añade sonido.


En francés e inglés. Mucho más divertimento visual que literario.


Puede leerse desde este enlace.






Poesía contra el mal de Alzheimer




Alzheimer’s Poetry Project (APP), es una iniciativa que busca la mejora cognitiva de las personas aquejadas por el mal de Alzheimer. Confiando en el poder evocador de la poesía, en su fuerza sentimental e imaginativa, APP consagra su tiempo a intentar mejorar la calidad de vida de los enfermos mediante la creación de espacios en los que puedan expresarse a través de la poesía, en la confianza de que aun los seres humanos afectados por la demencia tienen un gran potencial creativo y de expresión. 

El proyecto ha sido creado por Gary Glazner.  Colaboran con él un nutrido grupo de poetas y personas en varios países del mundo. 

Su web puede leerse desde este enlace.




7/7/17

Código poético




Cada año se celebra el concurso Source Code Poetry que invita a crear un programa de ordenador que sea realmente ejecutable (originalmente compilable, aunque se hace la vista gorda si el código es interpretable) y que en sí mismo sea un poema. Puede usarse cualquier lenguaje de programación.

Este año, el ganador es el que se ve en la imagen superior, escrito por Andrew Longstaff:

Promises
If I make you a pnew promise that
together love shall bind us...

El segundo premio ha correspondido a Pete Ford :





6/7/17

Marte en Realidad Virtual





OnSight es una plataforma en realidad virtual que permite explorar la superficie de Marte. Con unas gafas que simulan visión 3D  e imágenes generadas a partir de las fotografías y vídeos tomados por las sondas espaciales. El sistema ha sido desarrollado por la NASA y el JPL y ha servido para soportar la misión del Curiosity durante varios años. 

Si es difícil llegar, hoy por hoy, a Marte, esta herramienta permite sentirse "casi" como sobre la rojiza arena de nuestro vecino planeta.



Existe una versión más ligera destinada a entornos menos profesionales y exigentes, divulgativos, denominada "Destination: Mars"






5/7/17

Soneto





Ahora, en retrospectiva, me cuestiono
por qué yo te olvidé sin olvidarte,
por qué fui tan capaz de descuidarte
y dejarte sola. No me perdono.

Excusas son y sé que me traiciono
pensándolas siquiera. Sólo amarte
me juré.  Y sólo supe traicionarte.
Me arrepiento, sollozo, me abandono.

Quizá fue la tristeza aterradora,
o aliviar por un tiempo mi condena.
¿Por qué cedí a la huida seductora?

¡Qué sé yo!... Tengo ya el alma serena.
¿Mereció la pena?, me pregunto ahora…
No, claro que no mereció la pena.




3/7/17

MIX 2017





La próxima semana, del 10 al 12 de julio,  se celebra en la Universidad de Bath Spa, en el Reino Unido, el MIX 2017 que es un evento bianual. Este año el eslogan es MIX 2017: Writing digital. En su día se anunció en Biblumliteraria la petición de propuestas de ponencias.

Los ejes principales de las conferencias se definen de la siguiente manera: 

* Revolución: claves del desarrollo de la literatura digital. Entornos 3D. Narrativa inmersiva.
 * Regeneración: nuevas formas híbridas de literatura. 
* Reflexión sobre el futuro de la literatura digital y los medios digitales en la lecto-escritura.

Para inscribirse y proceder al pago, existe este enlace.



1/7/17

Cenar el sábado




Cuando Ferdinand recibió el whatsapp, quedó sorprendido. Aún estaba peleando contra el  anhelo del regreso, la fuerza de voluntad para olvidarla y el dolor de estómago que le habían provocado la ruptura, y lo menos que deseaba era que las heridas se le abrieran nuevamente. Releyó el mensaje y no había duda.

- ¿Vienes a cenar a mi casa el sábado?

Qué curiosos son los momentos inesperados. Al escuchar el dandondín del teléfono no podía imaginar que asomaría en la pantalla el icono de ella. Las semanas de silencio anteriores habían hundido su contacto más abajo incluso que el de Juanra, que mandaba un video chorra cada seis o siete meses. Así que experimentó, en un segundo, una combinación de sentimientos, desde el amor que aún guardaba por ella (no servía de mucho hacerse el fuerte y negar lo evidente) al asombro, pasando por la esperanza y el miedo a que fuese una broma.

- ¿Estás segura? – pulsó en la pantalla del móvil.
- Sí.
- Vale, el sábado para cenar. – durmió poco aquella noche.

Llevaba días dándole vueltas a una frase de Françoise Sagan, Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender. Debía quererla, porque sobre todo deseaba comprender por qué se había ido, que era lo que había fallado, dónde se quebró el camino, desde cuando sentía la necesidad de liberarse. Este pensamiento le dolió. Liberarse. Lo último que hubiera querido es ser una cárcel para ella y, mira por dónde, había acabado siéndolo. Aún le dolía más el hecho de que ella no había hecho ningún intento, al menos aparente, de comprenderle a él, señal de que tampoco le había querido mucho, síntoma de que él había vivido en una quimera.

Compró una botella de vino (del que a ella le gustaba, por supuesto) y unos dulces. Tampoco era cosa de presentarse sin nada en casa de una “amiga”. Joder, qué mal llevaba pensar en ella como una amiga. Es muy zen y muy correcto romper civilizadamente, siempre nos quedará la amistad y todas esas majaderías, pero duele que se las pela. A ver si iba a ser mejor lo clásico, un portazo y un francamente querida, me importas un bledo, acompañando la frase con la mirada despectiva de un Rhett Butler y unos nubarrones tormentosos de acojonar. Qué a gusto se debe quedar uno diciendo ¿Crees que con un lo siento lo arreglas todo?… , que no, que en la película era al revés, que aquí era ella la que le había dicho que le importaba un bledo. Qué era él el que se quedaba llorando y desconsolado en las escaleras de la mansión, no Scarlett O'Hara.

Hacía una noche estupenda. Sintió que el corazón se le aceleraba y que las manos le sudaban. Apretó con fuerza la botella que llevaba en la mano y tocó el timbre. Ella le recibió como siempre, como la recordaba, hermosa, con esa sonrisa que iluminaba plazas enteras, con el amistoso tono que recordaba en su voz, sin que nada indicara que el tornado ya había pasado. Eso creyó durante diez segundos hasta que ella le puso las dos mejillas en vez de los labios.  O sea, lo contrario de lo que Jesucristo decía. La tía no ponía las mejillas, primero una y luego otra, para sufrir por el prójimo sino para hacerle sufrir a él. Una bofetada inversa a través de un beso mal dado.

La primera media hora fue tensa, para qué negarlo. Frases de conveniencia, qué caluroso está hoy el día, me marcharé pronto, he preparado una ensalada, qué tal en el trabajo, bien y tú en el tuyo… ese tipo de conversación de relleno que nos sale automáticamente mientras pensamos en otra cosa.

Y, luego, sin saber cómo, sin saber por qué, la magia. Un roce de las manos, una mirada a los ojos más larga de lo debido, un te hecho de menos, un yo a ti también, un vuelve, un no hay ya marcha atrás, un no quieres, un no puedo, un abrirse de corazón y alma para intentar comprender, aunque fuese un esfuerzo baldío e inútil porque cómo coño va a comprender uno que la mujer que ama no le quiere en su vida.

Y, poco a poco, dame un último beso aunque sea cortito; toma uno largo; sigues siendo tan hermosa como siempre; tú que me miras con buenos ojos; comenzar a recordarse mutuamente millones de instantes; un masaje aquí, un masaje allá; los rostros cercanos; las caricias; no creas que vamos a volver; qué más me da; vivamos este momento; vuelve; no quiero que me vean contigo; ¿tienes miedo?; sí que lo tengo; abrázame; no te amo; ¿pero me quieres?; tampoco, murieron las mariposas; ¿tengo la culpa?; no la tienes; ¿hay alguien?; no lo hay; ¿entonces?; besos; me estás metiendo mano; ¿y no lo deseas?; sí; más besos, arrumacos, más arrumacos, vino, más vino, estrellas caprichosas en el cielo, una mariposa revoloteando en torno al candil, la noche cálida y calma; ¿por qué me miras así?; yo qué sé; ¿no quieres que nos veamos, que no sepamos el uno del otro?; muero porque nos veamos; ¿pero como amigos?; no, bueno tú verás, quiero todo; no puedes pedirlo; qué desgracia; un abrazo, otro abrazo; te vas como agua entre mis manos; lo sé; no te vayas; es que soy agua; ¿y qué?; necesito tener la tranquilidad que tú me quitas; no quiero arrancarte nada; sus ojos, un beso, otro beso; ¿no es esto maravilloso?; solo si es de vez en cuando; me duele en el alma; lo superarás; no lo haré; no te merezco; sí me mereces; ven; voy; ven; vamos a la cama; vamos; como antes.

Se despidieron en plena madrugada. Ferdinand pensaba en Sagan. Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender. No comprendía nada, no la entendía, tan maravillosa y tan distante a la vez. Estaba perdido, solo, desconcertado. 

Mientras conducía sonó la alerta del teléfono. Otro whatsapp.

- Ha sido una cena maravillosa. 

Sí, lo había sido. 

Pero, entonces, pensó que así debían ser las cenas de los que van a ser ajusticiados en la madrugada siguiente. 

Clareaba ya por donde la carretera cortaba la colina y sintió toda la desdicha de la última cena.