18/2/26

¿La proliferación de LLMs que generan texto, ha mejorado o ha empeorado la calidad de lo publicado?

 


¿La proliferación de LLMs que generan texto, ha mejorado o ha empeorado la calidad de lo publicado? ¿Y ha hecho aumentar la producción o no?

Se ha publicado en artículo titulado AI and the Quantity and Quality of Creative Products: Have LLMs Boosted Creation of Valuable Books?, de los autores Imke Reimers (Universidad de Cornell) y Joel Waldfogel (Universidad de Minnesota y NBER) que pretende contestar a estas preguntas.

El estudio parte de la premisa de que la inteligencia artificial, específicamente a través de los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM), ha comenzado a revolucionar industrias creativas como la editorial debido a su capacidad para generar textos sostenidos y coherentes. Entre los años 2022 y 2025, la difusión de estas herramientas redujo drásticamente los costes de producción de libros, facilitando la entrada masiva de nuevos productos al mercado. Esta democratización extrema de la creación plantea una cuestión económica y cultural fundamental: si este aumento en la cantidad de libros ha venido acompañado de una mejora en la calidad o si, por el contrario, el mercado se ha inundado de contenido mediocre. Para responder a esto, Reimers y Waldfogel han analizado cómo la IA no solo actúa como una herramienta que reduce barreras de entrada, sino como un factor que altera la distribución completa de la calidad de las obras.

Desde una perspectiva metodológica, los autores construyeron dos bases de datos principales basadas mayoritariamente en el catálogo digital de Amazon, ya que los registros tradicionales de propiedad intelectual o ISBN no reflejan el volumen real de la explosión de libros generados por IA. La primera base de datos es una muestra aleatoria estratificada de más de 333.000 lanzamientos que representan los 10 millones de libros electrónicos publicados en Amazon entre 2020 y 2025. La segunda es un censo completo de 479.000 libros en ocho subcategorías específicas (como romántico, historia mundial o economía) que permite seguir las trayectorias de los autores desde 2008 hasta finales de 2025. El principal indicador de "calidad" o "atractivo" utilizado es el número de valoraciones recibidas por cada obra, ajustado matemáticamente para que los libros de diferentes antigüedades sean comparables. Los autores validaron esta medida utilizando datos de ventas reales de Bookstat, demostrando una fuerte correlación entre el número de valoraciones y el éxito comercial de un título.

El análisis revela un impacto notable en la producción: el número de nuevos títulos mensuales casi se triplicó entre 2022 y finales de 2025, llegando a multiplicarse por diez en categorías específicas como Viajes o Computación. Este crecimiento coincide precisamente con el auge del interés público por modelos como ChatGPT. Sin embargo, al analizar la calidad, los resultados son más discutibles porque dependen mucho del subjetivismo del que lee o publica. Aún así, se deduce que la calidad promedio de los libros ha disminuido significativamente en esta era de la IA. Esto se explica por la entrada masiva de autores que producen obras calificadas por los críticos como "IA-slop" (basura de IA), contenido generado de forma automatizada que a menudo carece de valor para el lector y recibe nulas o escasas valoraciones.

No obstante, el estudio identifica un fenómeno positivo dentro de este mar de basura. Aunque la calidad de los 100 libros más exitosos de cada mes no ha variado significativamente, los autores encuentran que el número de libros situados entre los puestos 101 y 1,000 por categoría ha mejorado en calidad en comparación con la era pre-IA. Esto sugiere que, si bien la IA produce mucha mediocridad, también facilita que un número mayor de libros "moderadamente valiosos" lleguen al mercado y encuentren una audiencia considerable. En términos prácticos, un libro en el puesto 1,000 de su categoría en la era de la IA suele ser mejor que su equivalente en el ranking antes de 2022, simplemente porque hay muchos más "intentos" de publicación y algunos de ellos, potenciados por la IA, logran superar los estándares de calidad previos. 

Este aumento en la oferta de cierto valor no proviene solo de nuevos escritores, sino también de un cambio en la productividad de los autores ya establecidos. El análisis de los autores noveles (aquellos que debutaron antes de la llegada de la IA) muestra que estos han aumentado su ritmo de publicación. Lejos de ser desplazados por la tecnología, los escritores con experiencia parecen estar utilizando los LLM como un complemento que les permite lanzar más obras manteniendo su estándar de calidad habitual. En contraste, los autores que han ingresado al mercado exclusivamente durante el auge de la IA tienden a concentrarse en la producción de obras de baja calidad, teniendo una probabilidad mucho menor de colocar un título entre los 500 más valorados.

Para entender las implicaciones económicas globales, los investigadores aplicaron un modelo de demanda. El resultado es claro: a pesar de que la calidad media ha bajado, el beneficio neto para los lectores es positivo debido al aumento masivo en la variedad y en el número absoluto de libros de éxito moderado. Se estima que, en un estado estacionario, la producción editorial potenciada por IA podría aumentar entre un 25% y un 50%. Este beneficio se deriva del hecho de que, aunque el lector tenga que navegar a través de más "ruido" o contenido de baja calidad, ahora tiene a su disposición una selección mucho más amplia de libros que satisfacen sus gustos específicos y que alcanzan niveles de uso significativos. 

El estudio concluye que el impacto de la IA generativa en el mercado del libro se asemeja, en escala pero con dinámicas distintas, al choque de oferta que supuso la digitalización con el lanzamiento de Kindle en 2008. Mientras que la digitalización redujo los costes de distribución, la IA ha reducido los costes de creación. La preocupación por la inundación del mercado con contenido automatizado es legítima pero los datos demuestran que la tecnología está cumpliendo una función de "lotería creativa" ampliada: al permitir más publicaciones, aumenta la probabilidad de que surjan obras valiosas que de otro modo nunca habrían sido escritas. 

Finalmente, Reimers y Waldfogel subrayan que la IA no es un sustituto  del talento humano, sino un multiplicador de la capacidad de producción. Los autores más capacitados se vuelven más prolíficos, mientras que los menos hábiles ahora pueden producir textos coherentes, aunque rara vez excepcionales. El mercado editorial de 2026, según este análisis, es un ecosistema de "hiper-abundancia" donde el valor para el consumidor no reside en la obra maestra única, sino en la disponibilidad sin precedentes de miles de libros útiles y entretenidos que logran emerger por encima del ruido digital generado por la propia tecnología

El artículo completo puede encontrarse en este enlace.



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