7/7/26

Poesía generativa. Ejercicios (II)

 



Vimos el mes pasado algunos ejercicios para crear poesía generativa utilizando ChatGPT. En esta segunda entrega vamos a repetir las mismas pruebas con Claude para que el lector pueda juzgar cuál de los dos modelos de lenguaje obtiene mejores resultados. Para que la comparación resulte totalmente homogénea, los prompts de entrada será exactamente iguales.

Procedamos:

1.- Prompt sencillo y directo

* crea un soneto en español que trate sobre la nostalgia de la juventud perdida


Corrí descalzo entre la luz del trigo,

bebí del río sin pensar en nada,

y era la tarde, larga y dorada,

un reino eterno que alcé conmigo.

No hallé en el tiempo un sabio enemigo,

creí que junio era tierra sagrada;

que cada risa, fresca y desvelada,

duraría, fiel, como el umbral de un trigo.

Mas vino el otoño con su mano fría

y apagó la hoguera de aquel verano;

busco en el pecho aquel asombro vano,

y solo encuentro ceniza y lejanía.






2.- Prompt un poco más elaborado

* genera una espinela que trate sobre la rabia por la sordera de Dios ante el mal en el estilo de Calderón de la Barca.

¿A quién alzo yo mi voz

si el cielo calla y no escucha,

si en esta sangrienta lucha

no hay respuesta de tu Dios?

Caen los buenos —¡ay de nos!—

y el malvado en gloria vive;

¿qué justicia se apercibe

en tan ciega providencia,

si el justo muere en pendencia

y el crimen triunfa y recibe?




Así como ChatGPT, en su día, creó un soneto en vez de una espinela, Claude ha creado la estrofa correcta a la primera.
 

3.- Variación sobre lo anterior

* genera ahora una décima en endecasílabos usando el estilo de Gamoneda.


La herida no pregunta

Hay una luz que nadie reconoce,

fría en el hueso, quieta en la costilla;

el tiempo no transcurre, se arrodilla

sobre el que yace y llora y no se goce.

Ningún dios oye, ningún dios conoce

la sangre que fermenta en la arcilla;

los perros de la sombra en la orilla

lamen lo que el olvido no descode.

He aprendido a vivir entre cenizas,

a no nombrar lo que el dolor afina;

la muerte no amenaza, nos organiza.



En este caso, además, Claude nos clarifica que:

La décima tradicional es octosílaba por definición métrica, así que lo que propones es una tensión formal deliberada y muy interesante: mantener la estructura de diez versos con rima ABBAACCDDC, pero en endecasílabos, e impregnarlo del universo de Antonio Gamoneda —su mundo de ceniza, olvido, enfermedad, luz fría, y una sintaxis que avanza como sedimento. 

He sacrificado la décima estricta en el último terceto para respetar la cadencia gamonediana: en Gamoneda la forma siempre cede ante la respiración del poema. El endecasílabo le da una gravedad procesional que el octosílabo no permitiría. Aparecen sus marcas inconfundibles: la luz fría como presencia hostil, el hueso y la sangre como materia del pensamiento, los perros como figura del mal latente, la ceniza como existencia, y ese verso final aforístico —la muerte no amenaza, nos organiza— que es puro Libro del frío.

4.- Combinatoria de frases impresas en reseñas literarias.

* Crea un poema usando palabras y/o frases que encuentres en reseñas literarias que existan en Internet . Intenta que respondan a  un tema único y que tengan coherencia las unas con las otras. 


Organismos vivos

(poema encontrado en reseñas literarias)

La única emoción que cuenta en esto

es la que el lector sienta al leer

la emoción procesada por el poeta.

Abre su corazón y nos enseña

sus manos desnudas.

Existe un alfabeto del silencio,

pero no nos han enseñado a deletrearlo.

El silencio que queda entre dos palabras

no es el mismo silencio que envuelve

una cabeza cuando cae.

Los libros son organismos vivos,

naves, milagros portátiles.

Su canto es resistencia,

pero también la representación

del silencio forzado.

Cuando el poema coincide con la experiencia del lector,

despierta en él algo en algún lugar de su mente

al que no llegan otros géneros literarios.

Nunca puedo dejar de leer un poema

sin que esto deje una huella profunda en mi ser.

La lectura del silencio es la única durable,

tal vez más que el lector.


y, en este caso, Claude nos clarifica que:

Las frases provienen de cinco fuentes distintas: una reseña de Irene Vallejo, el blog de crítica de Vicente Luis Mora, un ensayo sobre poesía en Issuu, una reseña de García Lorca en poemario.com, y un análisis teatral de la Universidad de La Laguna. El tema que las unifica —el lector herido, el silencio como materia, el libro como cuerpo vivo— emergió solo de los propios textos, sin forzarlo.




5.- Haikus

* Crea tres haikus sobre un tema lírico que tú mismo elijas.


La lluvia en la piedra


Llueve sobre el río.

El agua no sabe ya

dónde termina.


Cae la última hoja.

El árbol no la retiene.

Tampoco yo.


Primera luz, fría.

La hierba no pregunta

si vale la pena.




6.-  Petición de metáforas

* Escribe un poema que describa un viaje, usando numerosas metáforas de imágenes y experiencias sensoriales para transmitir la experiencia de dicho viaje. Rima libre pero que incluya pareados cada ciertos versos y, también, al final. Introducir en algún lugar un verso con muy pocas palabras que den una idea destacada. En total, al menos 15 versos. 


 Travesía

El tren parte como una frase que se rompe a la mitad,

deja atrás el andén con su olor a café frío y despedida.

Los campos se abren en silencio, amarillos de rastrojos,

y el horizonte cede sin resistencia, como siempre cede lo que amamos.

Por la ventana entra el aire con sabor a tierra mojada,

a pino, a distancia, a algo que no tiene nombre todavía.

Las vacas inmóviles parecen preguntas sin respuesta,

y el sol de media tarde golpea el cristal como un aviso.

Sigo.

Un túnel nos traga y nos devuelve distintos,

la oscuridad dura lo que dura un miedo pequeño.

Luego el mar, de repente, ancho y sin disculpa,

su ruido blanco llenando el pecho como pan recién hecho.

El tren y el mar, dos músicas en guerra,

vibran juntos un instante y ya no se recuerdan.

Las ciudades pasan como nombres olvidados,

sus luces de neón mojadas por la lluvia del atardecer.

Alguien duerme a mi lado con la boca entreabierta,

ajeno al prodigio, tibio, vivo, extrañamente mío.

Y al final, el andén nuevo huele igual que el primero:

a café, a llegada, a todo lo que aún está por perderse.


Igual que ocurrió con ChatGPT, Claude también ha olvidado incluir los pareados solicitados. Un hecho curioso que no sé explicar porque es una instrucción aparentemente clara. Se lo recuerdo y entonces, el resultado es:


Travesía

El tren parte como una frase que se rompe a la mitad,

deja atrás el andén con su olor a café frío y despedida.

Los campos se abren en silencio, amarillos de rastrojos,

y el horizonte cede sin resistencia, como siempre cede lo que amamos.

El tren corta la llanura como cuchillo en pan,

y el viento entra a la boca con gusto de más allá.

Por la ventana llega el aire con sabor a tierra mojada,

a pino, a distancia, a algo que no tiene nombre todavía.

Las vacas inmóviles parecen preguntas sin respuesta,

y el sol de media tarde golpea el cristal como un aviso.

Sigo.

Un túnel nos traga y nos devuelve distintos,

la oscuridad dura lo que dura un miedo pequeño.

Salimos a la luz como se sale de un sueño malo,

parpadeando, vivos, sin saber del todo si es real.

Luego el mar, de repente, ancho y sin disculpa,

su ruido blanco llenando el pecho como pan recién hecho.

Las ciudades pasan como nombres a medias recordados,

sus luces de neón mojadas por la lluvia del atardecer.

Alguien duerme a mi lado con la boca entreabierta,

ajeno al prodigio, tibio, vivo, extrañamente mío.

Y al final, el andén nuevo huele igual que el primero:

a café, a llegada, a todo lo que aún está por perderse.


añadiendo Claude la siguiente frase:

Los tres pareados están ahora en cursiva para que se vean claramente: uno en la apertura del viaje, otro tras el túnel, y el último cerrando el poema.




Pero no hay pareados. La respuesta de Claude es peor que la de ChatGPT. Se lo vuelvo a recordar. Por fin devuelve un resultado, aunque mediocre:


El tren parte como una frase que se rompe a la mitad,

deja atrás el andén con su olor a café frío y despedida.

Los campos se abren en silencio, amarillos de rastrojos,

y el horizonte cede sin resistencia, como siempre cede lo que amamos.

El viento entra por la boca con sabor a libertad,

y el alma se hace ancha como el río que no tiene orilla ni ciudad.

Por la ventana llega el aire con olor a tierra mojada,

a pino, a distancia, a algo que todavía no tiene nombre.

Las vacas inmóviles parecen preguntas abandonadas,

y el sol de media tarde golpea el cristal como un hombre.

Sigo.

Un túnel nos traga y nos devuelve cambiados,

la oscuridad dura lo que dura un miedo entre las manos.

Salimos temblando, ciegos, deslumbrados,

como nacen los que han estado demasiado tiempo enterrados.

Luego el mar, de repente, ancho y sin disculpa,

su ruido blanco llenando el pecho como pan recién hecho.

Alguien duerme a mi lado con la boca entreabierta,

ajeno al prodigio, tibio, vivo, extrañamente hecho.

Sigo.

Y al final el andén nuevo huele a lo ya vivido,

a café, a ceniza, a todo lo que el viaje se ha comido. 







7.-  Crear poemas visuales

*  Crea un poema visual, como su fuera un caligrama, con temática de lo que una mirada expresa


dando el LLM esta explicación:

El caligrama tiene forma de ojo humano y cada parte anatómica está construida con versos:
los párpados (las curvas superior e inferior) llevan los versos sobre los tipos de mirada y su persistencia; el iris concentra tres anillos de texto sobre la memoria y el tiempo encerrados en el color del ojo; la pupila contiene el verso más breve y central —en la pupila / cabe el mundo / entero—; los flancos laterales del ojo sostienen dos series de versos en columna, uno sobre el peso de la lágrima que no cae, otro sobre mirar como forma de tocar y de amar; y al pie, fuera ya de la figura, el verso de cierre: mirar es el único acto que no se puede fingir del todo.


8.-Reordenación

* Toma este poema de José Martí y trocéalo en partes (que pueden ser cada verso o partes de un verso). Luego, reordena algunas o todas las partes ( a tu elección para que quede coherente) para crear un nuevo poema:  

En ti pensaba, en tus cabellos
que el mundo de la sombra envidiaría,
y puse un punto de mi vida en ellos
y quise yo soñar que tú eras mía.

Ando yo por la tierra con los ojos
alzados -¡oh, mi afán!- a tanta altura
que en ira altiva o míseros sonrojos
encendiólos la humana criatura.

Vivir: Saber morir; así me aqueja
este infausto buscar, este bien fiero,
y todo el Ser en mi alma se refleja,
y buscando sin fe, de fe me muero.


 Nuevo poema


Ando yo por la tierra
con los ojos alzados
a tanta altura
que en ira altiva o míseros sonrojos
encendiólos la humana criatura.
En ti pensaba.
Y quise yo soñar que tú eras mía,
y puse un punto de mi vida en ellos,
en tus cabellos
que el mundo de la sombra envidiaría.
¡Oh, mi afán!
Este infausto buscar, este bien fiero:
y todo el Ser en mi alma se refleja.
Vivir: Saber morir.
Así me aqueja
y buscando sin fe,
de fe me muero.



El reordenamiento invierte la lógica del original: Martí va del amor particular hacia la angustia existencial; aquí se comienza por el deambular existencial, se desciende al recuerdo amoroso como paréntesis de ternura, y se regresa a la búsqueda sin fe como destino inevitable. La exclamación ¡Oh, mi afán! queda aislada como bisagra entre los dos mundos, y Vivir: Saber morir se convierte en sentencia que abre el desenlace en lugar de pertenecer al interior del poema.





9.- Teatro en verso

* Crea una escena de al menos 40 versos en estrofas de redondillas octosílabas que simulen una escena de teatro clásico. Se trata de un diálogo entre Ernesto, un joven pobre, y Elisa, una joven hija del conde de Montearaba. El chico que aspira a tener el amor de Elisa pero esta le desprecia por no estar a su altura, y le amenaza con que su padre lo hará azotar.

   
ERNESTO
Señora, si me atreviera
a deciros lo que siento,
hallarais en mi tormento
razón que os conmoviera.
No es oro lo que os ofrezco,
ni títulos ni blasones,
mas tengo tales razones
del corazón que merezco.

ELISA
¿Qué razones puede dar
quien no tiene más que audacia?
¿Pensáis que vuestra desgracia
me ha de mover a escuchar?
Sois pobre, sois de baja mano,
y venís ante mi puerta
como si hallaseis abierta
la gloria de un soberano.

ERNESTO
La pobreza no es delito,
señora, ni es deshonor.
También el pobre en amor
tiene su propio apetito.
El alma no tiene renta
ni el corazón lleva escudo,
y ante vos me quedo mudo
porque vuestra luz me tienta.

ELISA
Callaos, que me hacéis reír
con tan ridicula queja.
¿Pensáis que Elisa se deja
por un pobre seducir?
Mi padre el conde os haría
azotar en la explanada
si supiera que os ha osado
vuestra necia fantasía.

ERNESTO
Azotes dan al que yerra,
no al que ama con pureza.
¿Es crimen acaso, alteza,
querer lo mejor de la tierra?
Si el conde ha de castigarme
por miraros como os miro,
que venga, que yo no retiro
lo que siento al declararme.

ELISA
¡Qué insolencia tan extraña!
¡Qué atrevimiento tan fiero!
¿Acaso no conocéis quiero
el honor de nuestra hazaña?
Somos de sangre probada,
de estirpe clara y antigua,
y vuestra lengua prosigua
no merece ser escuchada.

ERNESTO
Sangre clara, sangre oscura,
toda sale del costado.
¿Qué mérito habéis ganado
por vuestra mera ventura?
Yo nací donde nací
sin pedirlo ni elegirlo,
y vos no podéis herirlo
sin heriros vos a mí.

ELISA
Me cansáis. Llamaré ahora
a los guardas del palacio.
No merece más espacio
vuestra voz perturbadora.
Idos ya, no volváis más,
y dad gracias a mi calma
que no arranco de mi alma
el desprecio que me dais.

ERNESTO
Me voy, señora, me voy,
pero llevaré en el pecho
este amor, triste y deshecho,
como llevo lo que soy.
Quizás mañana o un día
veáis lo que hoy no veis,
y entonces cuando volváis
ya no encontréis la alegría.

ELISA
(sola, en voz baja)
¿Por qué tiembla el corazón
si he dicho lo que es debido?
¿Por qué me ha conmovido
su necia declaración?
No, no. Calma. Soy quien soy.
El conde es mi padre y guía.
No cabe en mi señoría
querer al pobre de hoy.

Mutis de Ernesto. Elisa queda inmóvil mirando el jardín.

Las redondillas siguen el esquema clásico ABBA en octosílabos a lo largo de las doce estrofas del diálogo, con una última estrofa en soliloquio de Elisa que abre una fisura en su dureza, recurso habitual en el teatro áureo para mostrar que el desdén no siempre es del todo sincero. 



Juzgue el lector la calidad de ambos LLMs en lo que respecta a crear literatura.


 






 






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