1/8/26

El genoma de las palabras

 


El genoma de las palabras (2015), de Félix Remírez aplica el concepto de autómata celular a un mundo de palabras o letras, en vez de píxeles.

Los autómatas celulares son modelos matemáticos y computacionales diseñados para estudiar cómo surgen comportamientos complejos a partir de reglas simples aplicadas de manera local. Fueron formalizados a mediados del siglo XX por el matemático John von Neumann y el lógico Stanisław Ulam, quienes buscaban comprender los procesos de autorreplicación y la organización de sistemas biológicos mediante estructuras discretas. Un autómata celular consiste, en términos generales, en una cuadrícula (que puede ser unidimensional, bidimensional o de más dimensiones) compuesta por celdas. Cada celda puede encontrarse en uno de un número finito de estados posibles. El sistema evoluciona en pasos de tiempo discretos, y en cada paso el estado de cada celda se actualiza simultáneamente según una regla fija que depende de su estado actual y del estado de las celdas vecinas. Estas reglas suelen ser simples, pero al aplicarse repetidamente pueden generar patrones sorprendentemente complejos.

Uno de los ejemplos más conocidos es el Juego de la Vida, creado por el matemático británico John Horton Conway en 1970.   Otro caso emblemático es la Regla 30, estudiada por Stephen Wolfram, quien exploró extensamente los autómatas celulares en su obra A New Kind of Science. La Regla 30 es un autómata celular unidimensional en el que cada celda puede estar en estado 0 o 1. A partir de una condición inicial simple, como una sola celda activa, la aplicación reiterada de la regla produce un patrón aparentemente caótico. Este comportamiento ha sido utilizado incluso para generar números pseudoaleatorios. Desde el punto de vista teórico, los autómatas celulares han sido estudiados como sistemas dinámicos discretos. Pueden clasificarse según su comportamiento global: algunos evolucionan hacia estados estables, otros presentan patrones periódicos, algunos generan estructuras complejas y otros muestran comportamientos caóticos. Además, ciertos autómatas celulares son capaces de realizar cómputo universal, lo que significa que pueden simular cualquier algoritmo computable, lo que los vincula conceptualmente con la teoría de la computación.

En este caso, no hay cuadrículas sino letras. Si una letra queda aislada, muere y nunca podrá formar una palabra, Si está completamente rodeada por todos lados de otras letras también muere por sobrepoblación. Si no, se reproduce y genera, poco a poco, palabras.

El lector puede usar semillas preprogramadas o introducir letras en los lugares que desee. Luego, al arrancar la evolución, verá si su patrón evoluciona y crea palabras o desaparece, verá si crea figuras alfabéticas o no, si vive o muere, si la civilización literaria se extingue o no.
Las letras nacen, viven, se reproducen y mueren en función de su entorno. Si están demasiado apretadas, mueren por falta de recursos para todas. Si están solas, mueren de soledad. Si están acompañadas justamente, viven y se reproducen. 
 
Programado en HTML5 y JavaScript, está diseñado para funciona en PC. Está probado en los navegadores Edge y Chrome. 

Puede accederse a la obra desde este enlace.








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