14/5/10

Lingüística computacional (IV)




(El capítulo anterior de esta serie puede leerse aquí)




Antes de proseguir en esta singladura por los modelos de gramáticas, vamos a introducir la llamada teoría de la “X-barra” que resulta de vital importancia en los planteamientos de gramática generativa de Chomsky tal como citamos en el capítulo anterior.

Parece bastante obvio que el lenguaje humano depende la estructura de la frase. Así, decir Juan llama a Mario no es lo mismo que decir Mario llama a Juan aún cuando el léxico involucrado es el mismo. Se observa que la estructura de la oración es la que realmente define el significado. De igual manera, es la estructura la que define si esta frase es una pregunta o una afirmación: Pedro marchó a Sevilla en vez de ¿Marchó Pedro a Sevilla?

Cada idioma, asimismo, define unas estructuras concretas que pueden usarse en el mismo y que son comunes a sus hablantes. Por ejemplo, en español diríamos:

Juan come una pera

Cuya traducción al japonés sería:

Juan go atabe nashi-o que literalmente sería Juan una pera come.

Y al euskera sería:

Jonek madaria jaten du que literalmente sería Juan+ergativo pera comiendo+auxiliar presente.

Podemos observar cómo la estructura ha variado entre el español y el japonés o el euskera. En nuestra lengua el verbo va normalmente en el centro mientras que en japonés o el euskera debe ir al final.

La primera impresión que puede sacarse es que habrá estructuras muy diversas que deberían ser descritas una a una dependiendo del caso y de la lengua.

Chomsky afirma, en el desarrollo de su teoría, que todas estas aparentemente diversas estructuras comparten una forma común en la estructura profunda del lenguaje. Es decir, que hay principios universales de una gramática innata universal que explican todas estas estructuras particulares.

¿Pero qué hay de común entre un sintagma nominal y uno verbal; entre el japonés, entre el inglés, el castellano, el euskera o el tagalo; entre una oración de relativo y una de imperativo?

Chomsky descubre dos principios que propone como universales:

a) El principio de proyección
b) La teoría de la X- barra

Según el Principio de Proyección, las propiedades de los componentes léxicos se proyectan siempre en la sintaxis.

Por ejemplo, si un verbo tiene la propiedad de necesitar dos nombres (como en Susana deplora el robo) esta propiedad deberá ser respetada en la sintaxis de la frase que use ese léxico. No podremos decir Susana deplora porque inmediatamente nos preguntarían ¿qué deplora? o deplora el robo porque nos preguntarían quién o se entendería como una orden para que seamos nosotros los que lo deploremos.


Teoría de X-barra

El teorema de la X-barra afirma que toda estructura sintagmática, sea cual sea la categoría léxica de que se parta (verbo, nombre, adjetivo, preposición, postposición, …) se desarrolla siempre de una forma fija y universal, en concreto de la manera mostrada en el gráfico siguiente:





O dicho de otro modo, toda frase se conforma de acuerdo al esquema señalado. Se trata de un molde universal de formación de sintagmas (universal template).

Este principio no está probado de un modo científico y categórico pero parece representar una realidad profunda del lenguaje por cuanto que no se han encontrado ejemplos, en ningún idioma, que lo contradigan. La teoría de la X-barra es pues un importante hallazgo ya que permite condensar en una única y sencilla estructura una gran variedad de frases. Un molde que, además, puede permitir un tratamiento informático. Es más, permite explicar cómo a partir de un grupo finito de elementos (las palabras) se pueden formar un número infinito de frases.

El nombre deriva de que, como se ve en el esquema, originalmente se señalaban las proyecciones del núcleo con una barra. Esta forma de escribir cayó en desuso y ahora se utiliza X’ pero aún así se ha conservado el denominar a X’ como X-barra. La notación moderna es así:




Expliquemos la estructura X- barra.

El dibujo anterior puede leerse como que a partir de un núcleo X (una categoría léxica como un verbo, un sustantivo, un adjetivo… llamado generalmente head) pueden proyectarse otros niveles más complejos. Cuando el núcleo X se combina a su mismo nivel con un complemento (o varios) forma un nivel X-barra, X’. Este nuevo nivel, a su vez, puede combinarse con un especificador, para constituir el sintagma final. Varios sintagmas podrían combinarse de la misma manera para formar frases complejas. Los especificadores y los complementos pueden ser, a su vez, sintagmas de cualquier tipo.

Imaginemos que el núcleo (head) es el verbo comer. A su nivel este núcleo puede combinarse con otro elemento complementario como manzanas, formando un nivel X-barra (X’). Este nuevo nivel puede combinarse con un especificador para formar un sintagma verbal SV:


Se ve que el especificador en, en sí mismo, un sintagma nominal como lo es también el complemento.

La teoría X-barra indica asimismo que el especificador y el complemento pueden no existir (o mejor dicho existen pero toman el valor nulo (null o void) y que el esquema no tiene un orden lineal predeterminado pudiéndose variar por tanto, el mismo (hay muchas maneras de variarlo. Se muestra sólo una).


Observemos cómo un sintagma nominal tendría la misma estructura. En este caso, el núcleo sería un nombre.




Igualmente, puede explicarse, en términos de X-barra, un sintagma adjetivo:



Se acepta una variación de la notación para representar los componentes no desarrollados. Por ejemplo, el árbol anterior plenamente desarrollado, se puede abreviar como:



Veamos que esta misma teoría explica la frase anterior en japonés:





Como citamos anteriormente, pueden existir varios complementos:




Dos niveles iguales admiten el operador de conjunción. Por ejemplo, en:




La estructura X-barra admite también adjuntos en el nivel intermedio que son elementos que pueden suprimirse sin que afecte al significado.





Los niveles x-barra se pueden, además, anidar en más niveles para ir construyendo oraciones más complejas, como en este sintagma determinante:





Por último, indicar que se admite la operación de adjunción, donde una X-barra puede “entremezclarse” en un árbol ya construido si se cumple el principio de proyección:




El sintagma flexivo

En realidad, todos los ejemplos anteriores no son correctos ya que se han simplificado para obviar, hasta este momento, la flexión verbal. Por ejemplo, el esquema visto para Juan come manzanas explicaría en realidad el sintagma Juan comer manzanas porque en ningún sitio del diagrama se obligaba a que el verbo tomara la tercera persona del singular. Habíamos escrito come en vez de comer para explicar la teoría X-barra (amén de que en ciertos lenguajes sin flexión verbal el esquema simple sería correctísimo).

Para incluir de modo estricto el sintagma flexivo se recurre a introducir un nivel virtual que también cumple la regla X-barra.

Sea, por ejemplo:



Estrictamente, debe escribirse como:




Este nivel F es el sintagma flexivo que permite utilizar la regla X-barra completamente.

No hay espacio en este post para analizar todos los sintagmas posibles en diversos idiomas pero existe numerosa bibliografía que señala cómo todos ellos se adaptan (en algún caso con algunas modificaciones menores) a la teoría de la X-barra.


To be continued