1/8/19

En las cimas de la desesperación



En las cimas de la desesperación, (Tusquets Editores, 2013), de Emil Cioran, es un libro de profunda y madura reflexión que, sin embargo, fue escrito cuando el autor contaba sólo con 22 años.

Una visión del mundo más propia de un anciano que de un joven que inicia su existencia y tiene todo por descubrir. Libro que afronta la vida con pesimismo en el fondo y fuerza vital en la manera de vivirla. Pensamientos sobre la muerte, el absurdo del mundo, la melancolía y, como salida, el suicidio o la locura. Una visión oscura que es asumida con desesperación y soledad, pero también con cierta ironía y ánimo de transitar por el infierno.

El rumano parte de la conciencia clara de que, se haga lo que se haga, se viva como se viva, el destino final es la muerte y que esta es siempre en soledad, que el propio sufrimiento y el propio desasosiego no se rebajan con nada y con nadie. Un puno de vista que aleja el amor o la empatía como bálsamos. Un punto de vista que acerca la mente a la locura y al suicidio, porque no hay razones que justifiquen una vida destinada siempre al fracaso final. No hay ideales que perseguir porque es seguro que se van a extinguir, sólo queda el vivir la consciencia del desastre postrero. Este fatalismo final, esta conciencia de que todo es inútil porque el resultado es inamovible, le acerca a Heidegger

La prosa del escritor es cuidada, exagerada en ocasiones, muy clara en sus afirmaciones. Se recrea en el sentir más básico, en el subjetivismo interior porque, al cabo, sólo esto queda. Y para evitar que la racionalidad coarte el sentimiento es necesario exaltar las pasiones, caer en la locura.

El libro se divide en capítulos que recorren los sentimientos más oscuros (la muerte, la soledad, la melancolía, la tristeza, la desesperación, el sufrimiento, ...) así como otros que denotan cierta esperanza a pesar de todo (el éxtasis, la mística, la gracia, el carpe diem). Discute la moral como un impedimento del placer. Si la vida va a acabar mal, la moral es para Cioran un engaño para desperdiciar ocasiones. Al final, su mensaje es que la vida hay que vivirla a pesar de todo pero con la lucidez de saber por dónde transitamos, qué nos espera, enfrentando la vida con los ojos abiertos y la realidad por delante.




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