28/5/10

Lingüística computacional (VI)









(El capítulo anterior de la serie puede verse aquí)


El acercamiento a las gramáticas formales puede hacerse desde dos ámbitos diferentes. Por un lado, el de los teóricos (como Chomsky) intentando crear modelos lo más completos y coherentes posible, con un interés por comprender los mecanismos intrínsecos del lenguaje. Por otro, desde el ámbito práctico de la computación, donde los que abordan las gramáticas formales desde esta dirección no muestran demasiado interés en la perfección, completitud y coherencia teórica del modelo sino en que este sea programable en un ordenador. Estrictamente, de este enfoque proviene el nombre de lingüística computacional. Mi acercamiento personal a este campo viene, de hecho, desde esta vertiente. Siempre estuve menos interesado en comprender los modelos teóricos que en programar algoritmos que funcionaran aunque respondieran a bases no científicas. Esta dicotomía entre ambas aproximaciones fue bastante patente desde principios de los años ochenta cuando, en el marco del estudio de la inteligencia artificial, los lingüistas que buscaban modelos computables comenzaron a obtener éxitos apreciables al desarrollar las gramáticas de unificación y rasgos, mucho más manejables por un ordenador que las transformacionales. Por otro lado, el estilo críptico y complejo de Chomsky no ayudaba tampoco a que los especialistas informáticos le cogieran el gusto a sus propuestas.

Para entender mejor las gramáticas de unificación es aconsejable estudiar dos de sus componentes fundamentales: los sistemas de rasgos y el concepto de unificación.


Sistema de rasgos

La idea fundamental que subyace en el sistema de rasgos proviene de la programación dedicada a objetos en donde cada componente tiene una serie de características internas variadas que le son propias y que arrastra siempre con él. En este sentido, las categorías léxicas pueden ser consideradas como objetos que engloban en su interior una serie de datos y valores.

Se define rasgo como una pareja compuesta por un atributo (una cualidad) y un valor (el valor que toma dicha cualidad). Por ejemplo, un rasgo podría ser el género donde el atributo sería precisamente el “género de la palabra” y el valor tomado, por ejemplo, el de “masculino”. Cada rasgo puede tener un único valor a fin de que no haya incertidumbre.
El atributo debe ser un elemento constante que no pueda ser subdividido en subcomponentes. Se le denomina átomo y normalmente da nombre al rasgo, aunque esto no es obligatorio en la computación.

Un valor puede ser un único dato o un conjunto (estructura) de rasgos.

Veamos esto más claramente con un ejemplo.

Sea el rasgo llamado género y supongamos que, en este caso particular, toma el valor: femenino

[Género= femenino]

En este ejemplo, el valor es un atributo único. Pero otro rasgo podría ser el que determina la concordancia:



que es un valor complejo, una estructura de rasgos.

Aunque un rasgo puede tener sólo un valor, cada atributo podría tener una serie de valores distintos correspondientes al rasgo. Es lo que llamamos tipificación de rasgos.. Por ejemplo:

GÉNERO -> masculino, femenino
NÚMERO -> singular, plural
PERSONA -> 1ª, 2ª, 3ª


Asimismo, no todos los rasgos son aplicables a todas las categorías de modo que podemos ampliar la tipificación con las categorías afectadas. Por ejemplo:

NÚMERO-> singular, plural [N, V, ADJ, PRON, DET, O]



Cada categoría léxica puede ser entonces considerada como un conjunto de rasgos (o, en términos matemáticos, una matriz de rasgos). Así el lexema canciones podría expresarse como:


De igual manera, un pronombre personal podría representarse en estructura de rasgos del modo siguiente:



y un verbo como:



Defecto, Restricción y Herencia

Los rasgos son objetos fáciles de programar en un ordenador pero se intuye rápidamente que necesitan mucho espacio de memoria y una capacidad de cómputo importante. Si a cada palabra del diccionario (incluidas las flexiones verbales) les tenemos que asignar todos los rasgos posibles, no sólo tendremos un volumen enorme de datos sino que muchos de ellos serán redundantes.

Echando mano de técnicas de programación, se ha simplificado el establecimiento de rasgos mediante algunas asunciones como son:

Asignación de valores por defecto

Podemos asignar valores por defecto sin necesidad de haberlos determinado en el lexicón siguiendo ciertas reglas. Por ejemplo, podríamos memorizar una regla que diga que todos los nombres de un diccionario tienen como valor del rasgo persona, el de “3” excepto que haya otro valor explícitamente especificado. Si el lexicón tiene 20.000 nombres, sólo con esta regla nos habremos ahorrado 20.000 rasgos.

Igualmente, podemos establecer, quizá, que en castellano todos los nombres terminados en “a” tienen “femenino” como valor del rasgo género, excepto allá donde se especifique lo contrario. Nos ahorraremos, también, un buen número de datos en memoria.


Restricciones de rasgos

Existen rasgos que son incompatibles entre sí, es decir no pueden aparecer simultáneamente. Por ejemplo, si la categoría es un nombre no pueden aparecer los rasgos de tiempo y modo verbales. Teniendo en cuenta las reglas de incompatibilidad podremos asimismo reducir notablemente la base de datos.

Herencias

Si logramos jerarquizar los rasgos de manera ordenada podremos aplicar el concepto de herencia tal como se entiende en informática. Es decir, los niveles inferiores de la jerarquía comparten automáticamente- sin necesidad de señalarlo- las características de los niveles superiores.

En la práctica, esto se logra recurriendo a plantillas (template) o moldes que sustituyen a un conjunto de rasgos. Así, señalando que se cumple el molde estamos señalando que se cumplen todos los rasgos que esa plantilla incluye.

Por ejemplo, podríamos tener la plantilla correspondiente a un verbo intransitivo como:




De manera que la entrada sonrió podría escribirse como:




Entendiéndose que el rasgo Vintra incluye lo anteriormente descrito sin necesidad de repetirlo.


Un caso particular de la herencia es la denominada herencia por defecto. En muchos casos, ocurre que un nivel debe heredar “casi” todos los valores del nivel superior pero no todos. Esto se soluciona admitiendo que la plantilla sólo se aplica a aquellos atributos que no existan en el nivel inferior (por defecto) pero que si un dato existe entonces este predomina sobre la herencia.

Por ejemplo, imaginemos que tenemos la plantilla palabras_terminadas_en_a, como

[género =femenino, número=singular]


Las entradas mesa y puerta heredarían todos los rasgos de la plantilla (que se denota por <>=), es decir:

Mesa<>= palabras_terminadas_en_a
Puerta<>= palabras_terminadas_en_a


Pero la entrada aroma no heredaría el rasgo género:

Aroma <>= palabras_terminadas_en_a
género=masculino



El uso de rasgos en la gramática


Vimos en la gramática transformacional que había que recurrir a una pléyade de reglas para definir todas las posibles combinaciones de las oraciones del idioma.

Usando el concepto de rasgos podemos reducir la complejidad de reglas. Así, podremos definir que:

O -> SN SV




SN-> (DET) N (ADJ)





de modo que para el ordenador será sencillo encontrar palabras que cumplan los requisitos de concordancia del sintagma. Las palabras deberán ser tales que tengan un mismo valor allá donde los rasgos así lo indiquen.

Rasgos compartidos

En ocasiones, dentro de una estructura de rasgos, dos componentes comparten la misma información. En vez de repetir la información varias veces podemos añadir un marcador que dirige a una de las componentes hacia el otro. Por ejemplo:


La marca M1 indica que el determinante debe buscar sus propiedades allá donde esta se encuentra definida que es, justamente, en la componente del sustantivo. Las ventajas de utilizar rasgos compartidos son que, por un lado, se reducen los datos a almacenar y que, por otro, basta actualizar una vez las características en la definición de la marca para que todas las otras componentes que usan esta marca queden afectadas.

En muchas ocasiones, se indica una marca con un cuadrado dentro del cual se encuentra la referencia de la marca:




Subsunción


Las estructuras de rasgos pueden ser más o menos detalladas. Por ejemplo, en la figura podemos ver dos niveles de profundización para una misma palabra.




Decimos que la estructura menos completa y por tanto más genérica (la superior) subsume la más precisa (la inferior).

Unificación

Se entiende por unificación de estructuras de rasgos el proceso por el cual se combinan dos o más estructuras de rasgos para obtener una nueva más completa que contenga toda la información de las primeras.

Desde un punto de vista matemático, la unificación no puede considerarse exactamente como la unión de dos conjuntos ya que, en la unificación, dos elementos a unificar se subsumen, no se añaden uno al otro.

Para que la unificación de estructuras de rasgos sea posible debe ocurrir que los rasgos sean compatibles:





Si dos estructuras de rasgos tienen componentes con rasgos contradictorios no pueden unificarse. Por ejemplo, las dos estructuras del dibujo no pueden unificarse:




De igual manera, dos estructuras no son unificables si para un mismo atributo, una estructura tiene un valor atómico y otra tiene un valor complejo.





To be continued














27/5/10

Poubelle



Poubelle de Guiulano Tosin es una obra muy interesante, especialmente por la cantidad de información que contiene. Combina sonido, discursos (con una intención política de gran ironía), gráficos un tanto surrealistas, efectos de texto (variación de fuentes, tamaños, localización) y bastante interactividad. Ciertamente, es una obra disgregada, fraccionada y será difícil encontrar un hilo conductor pero es tanta la cantidad de datos, tal relación de citas a artistas interesantes que uno mantiene el interés por un buen rato. La única pega es que unos cuantos enlaces están rotos y no son accesibles.



26/5/10

Digital Publishing Fair 2010


Del 8 al 10 de julio se celebrará en Tokio la
Digital Publishing Fair 2010 que tendrá lugar simultáneamente a la Feria del libro de Tokio. Se mostrarán novedades en e-books, e-printers y e-publishing.

Extended Semantic Web Conference (ESWC 2010)

Del 30 de Mayo al 4 de Junio se celebrará en Heraklion (Grecia) la 7ª Conferencia sobre la web semántica cuyo programa completo puede leerse aquí.
El potencial uso de programas que traten el lenguaje natural, las teorías sobre texto enriquecido, el contenido semántico de la web y la inteligencia artificial aplicada a las bases de datos semánticas han de permitir en un futuro una red que entienda lo que estamos buscando en un lenguaje que sería cercano al que usariamos al preguntar algo a una persona humana. Estas conferencias mostrarán los avances que se están consiguiendo, poco a poco, en este campo.

25/5/10

Le monde de montagnes


Le monde de Montagnes es un libro digital interactivo que funciona con realidad aumentada. A medida que vamos pasando sus hojas, una cámara graba el propio contenido en papel y, en función de los movimientos de nuestras manos, añade otros elementos virtuales dinámicos. El resultado de combinar las imagenes del libro convencional con los artificios virtuales se muestra en una pantalla.

El efecto final es muy interesante ya que el libro cobra una vida desconocida, el lector puede encontrar elementos ocultos que realzan la obra y el interés aumenta.



De la Información a la Comunicación en las redes sociales


Del 24 al 27 de mayo se están celebrando en
Injuve los XIV encuentros de Servicios de Información Juvenil que en esta edición se centran en el tema De la Información a la Comunicación en las redes sociales. Se debatriá el papel de las redes sociales en la Red, alternando conferencias, mesas redondas y grupos de trabajo.

21/5/10

Lingüística computacional (V)



(El capítulo anterior de esta serie puede leerse aquí)




La teoría X-barra en las oraciones

Hasta ahora hemos analizado frases sencillas que se expresaban de forma bastante inmediata en un árbol x-barra. Pero, ¿qué ocurre con oraciones más complejas como las de relativo, del tipo Él leyó que su empresa estaba en ruina.?

Esta frase puede expresarse introduciendo un sintagma complementario SC o, lo que es igual, un nivel denominado nivel CP (en su notación inglesa. En castellano, a veces, se denomina complementizador o complementante) del modo:





Donde “que” es el núcleo en esa subcategoría.

Una frase más compleja como yo anhelo que Marta haya venido podría expresarse también por un árbol x-barra, por ejemplo como:




La gramática GB

La gramática Government and Binding fue desarrollada por Chomsky a principios de los años 80 del siglo pasado. Se ha traducido al español por Gramática de la Rección y el ligamiento, abreviándose en ocasiones como gramática RL. Explicar suficientemente la teoría GB requeriría muchos posts como este y, aún así, quedaría mucho por desarrollar (y, nuevamente como señalé en algún capítulo anterior, una explicación profunda queda fuera de mis conocimientos). Daré, pues, sólo unas breves ideas fundamentales

GB parte de la misma estructura que la teoría TGC estándar, es decir asume la existencia de unas reglas universales que se manifiestan en una estructura profunda del lenguaje (d-structure o p-structure) y una estructura superficial (s-structure) a la que se llega mediante transformaciones. Tal como se ve en la figura (y tal como vimos en el capítulo 3 de esta serie) el léxico contiene las propiedades de cada unidad de lenguaje. Estas unidades se combinan en la estructura profunda y, mediante transformaciones, se mapean en la estructura superficial que determina la forma de la frase. Esta estructura superficial aflora al exterior mediante dos subsistemas: el fonológico y el lógico que determina la semántica.



Explicado así, la gramática GB poco diferiría de la TGC. Pero, veamos algunas reglas:

O-> SN+SV
SV-> V+SN+SP

Que generarían frases del tipo:

Juan da un libro a mi vecino

Sin embargo, en español, no podríamos decir Juan da un libro a mi vecino a mi amigo que correspondería a la regla SV->V+SN+SP+SP

Asimismo, podemos tener la frase Un vecino de Juan salió a la calle que es correcta pero no podríamos decir Juan un vecino de salió a la calle. En base a ello, la regla O->SN+SP+SV+SP es correcta pero la regla del tipo O->SN + SN + SP + SV+ SP no lo es.

¿Por qué la segunda regla no es admisible y la primera sí? En la teoría TGC deberíamos establecer todas las posibles transformaciones que dieran como fruto las frases gramaticalmente correctas y que, además, excluyeran las no correctas. Esta plétora de transformaciones se hace rápidamente inmanejable, en muchos casos es contradictoria entre idiomas y, en cualquier caso, es casi imposible de computar por un ordenador.

La teoría GB intenta dar una solución a esta explosión exponencial asumiendo que sólo existe una transformación que está limitada por restricciones implícitas en el léxico.

Así, la gramática GB propugna un tipo de transformación llamada movimiento alfa (Move-alpha) única y transfiere la responsabilidad de que con esta transformación no pueda hacerse cualquier cosa a las restricciones, en vez de multiplicar dichas transformaciones. Una importante particularidad es que esta transformación da cuenta del paso entre la estructura profunda y superficial y también, ella misma, entre esta y el módulo lógico tal como se ve en la figura anterior. La transformación move-alpha permite que cualquier cosa se mueva a cualquier lugar siempre que no contradiga el sistema de restricciones existente. En realidad, por el principio de proyección, ya visto, las características deben mantenerse a lo largo de toda la cadena de modo que las transformaciones pueden partir directamente de la estructura superficial y obviarse la diferencia entre la estructura profunda y la superficial.

La teoría GB se fundamente en dos subteorías que definen dos tipos de restricciones muy importantes.

Government (Rección)

Como sabemos, sólo son gramaticalmente admisibles ciertas frases que se adhieren a las normas de caso (nominativo, acusativo, genitivo,…). Si un verbo es transitivo necesitará un complemente, por ejemplo. El verbo tendrá restricciones que harán que ese complemento exista y esté en cierta posición de la frase. La transformación move-alpha se verá limitada, en este caso, por estas restricciones.

Podremos decir, entonces, que un elemento restringe los movimientos de la transformación o, dicho de otro modo, que un elemento “gobierna”, “rige”, dentro de un ámbito.

La principal aplicación de la rección es el manejo del caso. La regla dice que “A” gobierna a “B” si y sólo si:

- “A” es una categoría que rige a otras (“gobierna a “)
- Todos los SX (máxima proyección de un sintagma de algún tipo) que dominan a “A” dominan también a “B”
- Todos los SX que domina a “B” dominan también a “A”

(puede también expresarse como que “A” m-comanda a “B” (m-command en su terminología inglesa) y no existen barreras que interfieran entre “A” y “B”
pero queda fuera del ámbito de este post explicar el concepto m-command)



Para la primera regla, las categorías que pueden regir son los núcleos (V,N,A,P) y el sintagma flexivo. Casi siempre, por su parte, “B” es un SN.

La segunda regla indica la capacidad de un núcleo de gobernar hacia arriba en el árbol X-barra. Obviamente, si todo SX debe dominar a “A” y “B”, estos deben estar por debajo de la máxima proyección. La tercera regla, por su lado, indica hasta dónde ese núcleo puede gobernar hacia abajo e implica que ese núcleo no puede entrar a gobernar una proyección máxima que esté por debajo de él en el árbol x-barra.

Conjuntamente, estas reglas, determinan el sector del árbol x-barra (delimitado por arriba y por abajo) en el que un núcleo puede gobernar a otros componentes, es decir fijan una restricción local.

Así, en el siguiente diagrama:


Se tiene que V rige al primer N'' y a P'' pero no al N'' inferior puesto que, aunque lo manda-c y V es un sintagma terminal, entre ambos se interpone la proyección máxima P'' que actúa como barrera a la rección.

Las reglas que rigen el caso, en términos de rección, serían:

- I hace que el SN que gobierne sea nominativo
- Un N hace que el SN especificador que gobierna sea genitivo.
- V. P, C hacen que el SN que gobiernan sea acusativo.


Binding (ligamiento)

La subteoría del ligamiento maneja los pronombres, las anáforas, reflexivos, las expresiones pro-drop de los idiomas latinos (cuyo verbo incluye el pronombre. En español es posible decir como pan, “sin el yo”, mientras que en inglés sería obligatorio decir ”I” eat bread) y algunas otras expresiones. Se define del siguiente modo:

· Un elemento “a” liga a otro elemento “b” si y sólo si a c-comanda a “b” y ambos, “a” y “b”, están coindexados.

· La categoría rectora para “b” es aquella oración o sintagma nominal mínimo que contiene a “b” y a un elemento que rija a “b”.


El ligamiento determina la relación entre antecedentes y las huellas (trazas) que son los huecos que dichos movimientos van dejando. Establece las condiciones en las que ciertos SN pueden interpretarse como co-referentes con otros SN dentro de la misma oración. Así, describe la distribución de los pronombres personales, reflexivos y recíprocos, pero también delimita la distribución de las llamadas categorías vacías por lo que sirve indirectamente para imponer nuevas restricciones a la operación de Múevase alfa. Los SN pueden clasificarse en varias clases de acuerdo a si son pronominales o anafóricos. Si un SN presenta un valor positivo para el tipo anafórico debe obligatoriamente tener un antecedente, es decir no tiene referencia propia sino que siempre la recoge de otro SN. Por el contrario, si tiene un valor positivo para el tipo pronominal, ello indicaría que ese SN puede tener un antecedente, pero también puede tener una referencia independiente.


Las combinaciones posibles son:

[+anafórico, -pronominal]: Pronombres reflexivos/recíprocos, "anáforas".

[-anafórico, +pronominal]: Pronombres personales, "pronominales".

[-anafórico, -pronominal]: Expresiones referenciales.


Y la teoría del ligamiento formula estos tres principios:

· Principio 1: Una anáfora debe estar ligada en su categoría rectora.
· Principio 2: Un pronominal debe estar libre en su categoría rectora.
· Principio 3 : Una expresión referencial debe estar libre.



Sin ir mucho más allá, veamos ahora algunos ejemplos de restricciones de movimientos permitidos en la transformación alfa. Como sabemos ya, las categorías léxicas pueden tomar, bajo este prisma, una serie arbitraria de complementos en ciertas posiciones.

Los movimientos deben cumplir ciertos principios básicos constrictivos:

- No se debe perder información, es decir no podemos mover una palabra a un lugar donde había otra suprimiéndola.
- El movimiento debe conservar las estructura.
- Se admite la operación de adjunción que vimos en el capítulo III.
- Debe ser posible expresarlo mediante un árbol X-barra. Es decir no podremos mover un núcleo a una posición de complemento, por ejemplo.

Imaginemos la frase:

John has sold a book(Juan ha vendido un libro). Usamos una frase inglesa para explicar los movimientos con algo más de complejidad y exactitud que la frase equivalente en español.


¿Cómo llegar al interrogativo correcto de Has John sold a book?

Primero, hemos de observar la restricción de que- en inglés- el primer verbo puede adelantar al sujeto pero no así el segundo (en español, sin embargo, podríamos decir ¿Ha vendido Juan un libro?).

Esto obliga a que se deba crear por adjunción una rama a donde has pueda moverse. Así:





Este movimiento del núcleo V a la posición “I” se denomina movimiento del núcleo. Dados los principios constrictivos antes indicados, aún este auxiliar “has” no está en la posición correcta ni puede estarlo ya que todas las posiciones por encima de “John” están ocupadas. Pero, por adjunción, podemos crear un nuevo nivel complementario a donde se mueva, del modo siguiente:





Observamos que recurrimos a un sintagma complementario ya que toda oración principal es también un SC.

Veamos ahora una frase en español como Juan lee libros, cuyo esquema X-barra sería:




El movimiento alfa obligaría al verbo a moverse a F para tomar el género y el tiempo correctos. La posición original no puede ser ocupada por ninguna otra palabra aunque esté vacía. Se dice que el verbo, en su movimiento, ha dejado una huella, que denotamos por “h” (en inglés se denomina trace).




En español, las restricciones de movimiento para formular el interrogativo, serían:

- El verbo conjugado asciende siempre a la posición más alta, es decir el núcleo de SF
- El sujeto suele acompañar al verbo en su movimiento.

Con lo que tenemos:





Igual tipo de movimientos constreñidos pueden ser explicados para crear la forma pasiva. Por ejemplo, en la frase
Los americanos invitaron al ministro a la reunión”:



Su pasiva El ministro fue invitado a la reunión por los americanos tendría el siguiente árbol:






Bibliografía

Para todos aquellos que deseen profundizar en la teoría GB he aquí algunos enlaces de interés.


- Texto 1

- Texto 2

- Texto 3

- Texto 4

- Texto 5

- Texto 6





to be continued

















20/5/10

El mercado de grillos


Min Gireng se acercó al ventanuco, como si precisara comprobar que la noche era oscura. Llovía y se congratuló de ello. El callejón estaba desierto y sólo al fondo la luz de un candil asomaba por entre las lonas que hacían de puerta en la garita de la vieja Tan Chuping. Estaba casi ciega y aunque su oído era agudo no representaba problema alguno.

Se embozó en su capa y casi a tientas salió al exterior. El olor a comida para animales le indicó hacia dónde dirigirse. Introdujo su mano en el bolsillo y apretó con fuerza la cajita que contenía. Con sus dedos palpó los relieves que la decoraban y, por un instante, recordó a su esposa labrando pacientemente la madera frente al hornillo que les daba luz y calor. Un efluvio de odio le inundó de pronto y hubo de contenerse para no golpear con rabia las jaulas que se apiñaban en la calleja.

Llovía. Llovía mucho, y eso le ayudaba porque el golpeteo del agua contra los adoquines amortiguaba el sonido de sus pasos, protegiéndole, haciéndose cómplice de su plan.

Giró al llegar al pasadizo cubierto de Jiuanjun Lu y entornó la puerta. Nada se movió en su interior. Sus pupilas estaban ya bien adaptadas a la negra noche y enseguida vio el bulto que dormitaba en el camastro. Se acercó y cumplió su promesa.

El mercado de Xizang Lu comenzó a revivir al poco de amanecer. Las nubes habían desparecido del cielo y, aunque las calles estaban aún mojadas y resbaladizas, los rayos del sol, anaranjados y agradablemente tibios, despertaron pronto a las bestias. Los miles – millones, decían algunos- de pájaros, peces, tortugas, cangrejos, serpientes multicolores, gatos, perros, pollitos amarillos y caracoles comenzaron de pronto, casi al unísono, a hablar entre ellos pues bien parecía que se iniciaba una alocada algarabía de mil idiomas que los hombres no podían entender. Los millones- estos sí eran millones- de gusanos que se apelotonaban en cajas de bambú entrelazado se agitaron inquietos como si presintieran que iban a ser el desayuno de todas las demás bestias.

Los propietarios comenzaron a salir a las calles y sus viviendas de noche se convirtieron, en cuestión de minutos, en tenderetes de día. Aquí y allá, los pasadizos se volvieron más angostos a medida que las gentes sacaban para exhibirlas las cajas con plantas, con bonsáis auténticos totalmente falsos, las jaulas de junco con jilgueros y ruiseñores, tarines y petirrojos, cuervos y zarapitos. Un coro de grillos comenzó a entonar sus inarmónicas sinfonías hasta el punto de que, juntos, emitían tal ruido que obligaban a todos los vendedores a entenderse a gritos. Aromas de porotos y soja frita, de arroz asado y de sopa agridulce volaron por cada esquina a medida que las mujeres calentaban desayunos que los moradores del mercado comían en cuclillas a la puerta de sus tienditas.

Era una mañana normal. Igual a todas las demás. Tranquila, podría decirse, hasta que empezaran a llegar, a eso de las diez, los turistas de cámara en ristre, T-shirt con eslogan cutre y sandalias de marca falsa. Una mañana normal hasta que un grito se escuchó cerca de Jiuanjun Lu. Un chillido que se sobrepuso a todos los demás sonidos de animales y seres humanos.

No tardó en llegar la policía. Imposibilitados de meter sus coches patrulla por las angostas callejas, penetraron en el mercado en numeroso grupo, quizá treinta de ellos juntos. No se andaban con miramientos y se hacían paso empujando a cualquiera que se les interpusiera y derribando los mostradores que entorpecían su caminar.

No mucho más tarde, la noticia corría de boca en boca. Meng Li había sido asesinado en su lecho durante la noche. Una única y certera puñalada en el vientre. El motivo, sin duda, era el robo. Meng era el más afamado vendedor de grillos de pelea de todo Xizang Lu y su especialidad eran los insectos que traía de Ninyang. Él mismo los cazaba con trampas cuyo secreto sólo él conocía. Eran famosos por la agresividad que manifestaban en la contienda y se decía que nunca ningún grillo de Meng había perdido un combate. Como tales, eran muy apreciados por los apostantes que pagaban buenas sumas por ellos, especialmente por los ejemplares más crecidos. Uno de ellos, al que popularmente llamaban El gran tigre, había ya triunfado en veintitrés peleas, una cifra imposible para cualquier otro animal. Meng Li lo cuidaba como a un hijo, con un cariño antinatural que sólo debiera estar reservado a una esposa o a una madre. Un amor extraño, obsceno, insano. Lo guardaba en una caja mucho más espaciosa que lo habitual y en vez de botón de agua azucarada y el trocito de lechuga con que alimentaba a los demás, este grillo recibía un trato de favor que incluía té verde, pequeñas larvas y cebolla picada. Le dedicaba todos los cuidados que jamás había dado a otra persona. Se decía que, incluso, le cantaba cada atardecer para calmar su inquietud.

El gran tigre había desaparecido y la policía concluyó rápidamente que el robo de tal campeón había sido el motivo del crimen. Probablemente, el difunto se habría despertado con el ruido producido por el ladrón y, en la reyerta, el intruso habría matado al comerciante. A esta hora, ya lo habrían vendido en algún mercado de la ciudad o habría sido enviado a los suburbios de Pekín para obtener una buena plusvalía.

Para cuando los turistas llegaron, la vida en el mercado había recobrado la tranquilidad y los policías habían regresado a su oficina del Shanghai central donde escribirían un breve informe y archivarían la causa. Al cabo, lo que pasaba en Xizang Lu era de segundo rango siempre que no afectara al turismo. Los tenderos continuaron comiendo su arroz y sus bolas de carne al vapor, recogieron los puestos que habían sido derribados en el tumulto y se repartieron, antes de que cualquier pariente pudiese reclamar herencia alguna, los varios cientos de grillos de pelea que Meng tenía en su establecimiento.

Min Gireng pasó el día como cualquiera de sus otros días. Su puesto de peces de colores- rojos la mayoría, pero algunos azules tornasol- atrajo a muchos franceses y alemanes que le regatearon para bajar el precio desde los cincuenta yuanes con que se empezaba el negocio a sólo diez, aunque él los hubiera vendido por cinco. Se los llevaban en una bolsita de plástico con agua turbia en donde el pobre pez intentaba nadar más de dos coletazos sin chocar contras sus invisibles paredes.

Al mediodía, caminó por el mercado y compró un cuenco de larvas para alimentar sus acuarios. Comió algo de verduras cocidas y, a media tarde, se alejó hacia la puerta este donde los criadores de pájaros colgaban tantas jaulas, unas junto a otras, que era casi imposible caminar. Entró en el puesto de Peng Delun y le pidió que le mostrara una oropéndola.

- ¿Una oropéndola, Min Gireng? – preguntó extrañado el tendero, puesto que no era normal que se compraran algo entre ellos mismos.

- Sí, pronto iré a casa de mis padres y deseo agasajarles con un regalo pero ya sabes que aquí no nadamos en la abundancia y no puedo permitirme un buen obsequio- contestó con un tono de voz convincente.

El trato fue sencillo. Entre ellos no precisaban regatear ni jugar al juego que se traían con los visitantes extranjeros.

Los guardianes del mercado lograron, por fin, que el último comprador se marchara del recinto. Eran las ocho de la tarde y el sol caía ya sobre la ciudad. Las cajas, las jaulas, los tiestos con plantas de mil colores fueron recogidos. Min Gireng cubrió los estanques con plásticos oscuros para que los peces durmieran hasta el día siguiente. Apenas cenó. No tenía apetito.

Más tarde, cuando ya sólo se escuchaba el runrún de los grillos, Gireng encendió la vela amarilla que se erguía sobre la mesa. Sacó la cajita de entre las mantas. Tendría un tamaño de unos cuatro por cuatro centímetros y su tapa estaba bellamente decorada con flores minúsculas y un faisán diminuto que se escondía entre ellas. Acarició las formas y el tacto de la mano de ella acudió a su memoria, fresco, como si aún viviera. La recordó sentada junto al alfeizar, tallando con sus delicados dedos las cajitas para grillos que luego vendían a buen precio. Eran muchos los turistas, mujeres sobre todo, que se encaprichaban de aquellos habitáculos para insectos. La cajita tenía agujeritos para que el animal respirara y un ventanuco translúcido para poder ver al grillo. Recordó a su tierna esposa sonriéndole mientras labraba la madera, la recordó desnuda en la litera que compartían, en sus juegos de amor y noches de estrellas, en los días en que la vida era buena.

Y también recordó el día que Meng Li intentó forzarla y ella, en su desesperada huida, tropezó con una piedra y cayó con la mala fortuna de desnucarse casi a la entrada de su casa. Había dejado tan atrás a Li que nadie observó que este la perseguía y el indigno hombre se había retirado a tiempo para quedar ajeno a toda sospecha. Gireng había salido al oír los gritos, justo para verla tendida en el suelo, a punto de morir. Fueron unos segundos en los que el corazón se le heló, la garganta se le hizo un nudo de púas y los ojos se le llenaron de unas lágrimas que nunca antes había derramado. Unos segundos en que ella, en un hilo de voz, le dijo que huía de Meng, que la vengara, que le amaba.

Había pasado un año. Tiempo suficiente para que nadie recordara nada. Había esperado pacientemente. Ahora, Meng estaba muerto como merecía. Sólo faltaba acabar también con sus éxitos, con lo que más amaba en el mundo aquel cerdo.

Colocó la caja labrada junto a la jaula de la oropéndola que se agitó inquieta cuando vio el insecto. El olor del grillo, mezclado con el aroma del té y el azúcar, excitó al pájaro. Abrió la caja lo justo para que pudiera acceder el pico del ave. Acercó la jaula y deslizó la pequeña puerta. Un minuto después se sintió satisfecho y miró al cielo.



19/5/10

Sydney's Siberia



Sydney’s Siberia de Jason Nelson es una interesante propuesta que es tanto visual como textual y que podríamos considerar como literatura fractal en el sentido matemático del término, es decir, independientemente del zoom con que se vea el texto, este se repite al modo de cómo lo hace un conjunto de Mandelbrot. Las transiciones son suaves, bien logradas y los textos tienen interés al inicio. Luego, a medida que se van repitiendo por la propia naturaleza fractal de la aplicación se presta mucho más atención al aspecto visual e interactivo. La idea no es original (hay varios programas similares colgados en la red pero que juegan sólo con imágenes) pero está aplicada al texto en este caso.




17/5/10

Internet Archive





Internet Archive inauguró hace unos días un servicio gratuito por el cual se ponen a disposición del público cerca de un millón de libros digitalizados en un formato adecuado a personas discapacitadas (en concreto el formato DAISY sobre hojas escaneadas que luego pueden ser leídos por dispositivos adecuados). Se trata de libros libres de derechos (la ley permite a las bibliotecas poner a disposición de las personas discapacitadas las obras publicadas), desde clásicos hasta obras contemporáneas, pasando por libros técnicos o de gestión. Se trata de una iniciativa notable, no sólo en el ámbito de la literatura digitalizada sino en general ya que la oferta de obras preparadas para ciegos o disléxicos no es amplia. Cualquiera que esté interesado en colaborar en la iniciativa puede hacerlo accediendo a la web de la Open Library. Más información aquí.







16/5/10

Venganza en Sevilla

Venganza en Sevilla (Planeta, 2010) es una novela de aventuras disfrazada de novela histórica. Un cuento de buenos (muy buenos) y malos (la familia Curvo, malísimos) con dosis de corrupción, ambición desmedida, promesa de venganza justiciera, intriga cortesana y todos los ingredientes de las aventuras más clásicas juveniles, de esas de piratas y corsarios, de mosqueteros , de final feliz, de familias a lo Falcon Crest. En ciertos momentos, me ha recordado al Montecristo de Dumas. Un trabajo que recupera el personaje de Catalina Solís que ya fuera protagonista de su anterior novela Tierra firme y cuyo final queda abierto para que prosiga la saga con, al menos, una novela más.

Asensi desarrolla la historia sin complicaciones, con una prosa ágil, dinámica, rápida que, sin embargo, tiene cierta afectación innecesaria como en esa reiteración en utilizar palabras en desuso y explicarlas a pie de página con un ánimo erudito que sobra en una novela de aventuras casi adolescente. No busca profundizar en los caracteres – que son de lo más tópicos- y hay algunas pinceladas, que encajan con calzador, de crítica social acerca del Imperio español, la religión y las desigualdades de la época. La vida cotidiana de Sevilla está bastante bien ilustrada y es de agradecer la imaginación de la autora para urdir una tupida telaraña de engaños y maquinaciones y lograr dar cumplimiento a la venganza de la protagonista por medios poco esperados. El ambiente histórico es verosímil aunque poco importa la rigurosidad del mismo porque en la obra la historia es un mero decorado.

Para pasar el rato. Se lee de un tirón.




Todo por demostrar

La editorial Anaya ha publicado el libro de relatos Todo por demostrar entre los que se encuentra uno escrito por mí. Es un privilegio estar representando en este volúmen.

Kunstformen der Natur


Kunstformen der Natur puede ser considerado un libro multimedia cuando no existían la multimedia ni los ordenadores. Libro escrito- o dibujado- entre 1899 y 1904 por Ernst Haeckel y muestra la vida marina como medusas, anémonas, ammonites y algas. Una preciosidad que dificilmente sería mejorada con las mejores técnicas de ordenador.


14/5/10

Lingüística computacional (IV)




(El capítulo anterior de esta serie puede leerse aquí)




Antes de proseguir en esta singladura por los modelos de gramáticas, vamos a introducir la llamada teoría de la “X-barra” que resulta de vital importancia en los planteamientos de gramática generativa de Chomsky tal como citamos en el capítulo anterior.

Parece bastante obvio que el lenguaje humano depende la estructura de la frase. Así, decir Juan llama a Mario no es lo mismo que decir Mario llama a Juan aún cuando el léxico involucrado es el mismo. Se observa que la estructura de la oración es la que realmente define el significado. De igual manera, es la estructura la que define si esta frase es una pregunta o una afirmación: Pedro marchó a Sevilla en vez de ¿Marchó Pedro a Sevilla?

Cada idioma, asimismo, define unas estructuras concretas que pueden usarse en el mismo y que son comunes a sus hablantes. Por ejemplo, en español diríamos:

Juan come una pera

Cuya traducción al japonés sería:

Juan go atabe nashi-o que literalmente sería Juan una pera come.

Y al euskera sería:

Jonek madaria jaten du que literalmente sería Juan+ergativo pera comiendo+auxiliar presente.

Podemos observar cómo la estructura ha variado entre el español y el japonés o el euskera. En nuestra lengua el verbo va normalmente en el centro mientras que en japonés o el euskera debe ir al final.

La primera impresión que puede sacarse es que habrá estructuras muy diversas que deberían ser descritas una a una dependiendo del caso y de la lengua.

Chomsky afirma, en el desarrollo de su teoría, que todas estas aparentemente diversas estructuras comparten una forma común en la estructura profunda del lenguaje. Es decir, que hay principios universales de una gramática innata universal que explican todas estas estructuras particulares.

¿Pero qué hay de común entre un sintagma nominal y uno verbal; entre el japonés, entre el inglés, el castellano, el euskera o el tagalo; entre una oración de relativo y una de imperativo?

Chomsky descubre dos principios que propone como universales:

a) El principio de proyección
b) La teoría de la X- barra

Según el Principio de Proyección, las propiedades de los componentes léxicos se proyectan siempre en la sintaxis.

Por ejemplo, si un verbo tiene la propiedad de necesitar dos nombres (como en Susana deplora el robo) esta propiedad deberá ser respetada en la sintaxis de la frase que use ese léxico. No podremos decir Susana deplora porque inmediatamente nos preguntarían ¿qué deplora? o deplora el robo porque nos preguntarían quién o se entendería como una orden para que seamos nosotros los que lo deploremos.


Teoría de X-barra

El teorema de la X-barra afirma que toda estructura sintagmática, sea cual sea la categoría léxica de que se parta (verbo, nombre, adjetivo, preposición, postposición, …) se desarrolla siempre de una forma fija y universal, en concreto de la manera mostrada en el gráfico siguiente:





O dicho de otro modo, toda frase se conforma de acuerdo al esquema señalado. Se trata de un molde universal de formación de sintagmas (universal template).

Este principio no está probado de un modo científico y categórico pero parece representar una realidad profunda del lenguaje por cuanto que no se han encontrado ejemplos, en ningún idioma, que lo contradigan. La teoría de la X-barra es pues un importante hallazgo ya que permite condensar en una única y sencilla estructura una gran variedad de frases. Un molde que, además, puede permitir un tratamiento informático. Es más, permite explicar cómo a partir de un grupo finito de elementos (las palabras) se pueden formar un número infinito de frases.

El nombre deriva de que, como se ve en el esquema, originalmente se señalaban las proyecciones del núcleo con una barra. Esta forma de escribir cayó en desuso y ahora se utiliza X’ pero aún así se ha conservado el denominar a X’ como X-barra. La notación moderna es así:




Expliquemos la estructura X- barra.

El dibujo anterior puede leerse como que a partir de un núcleo X (una categoría léxica como un verbo, un sustantivo, un adjetivo… llamado generalmente head) pueden proyectarse otros niveles más complejos. Cuando el núcleo X se combina a su mismo nivel con un complemento (o varios) forma un nivel X-barra, X’. Este nuevo nivel, a su vez, puede combinarse con un especificador, para constituir el sintagma final. Varios sintagmas podrían combinarse de la misma manera para formar frases complejas. Los especificadores y los complementos pueden ser, a su vez, sintagmas de cualquier tipo.

Imaginemos que el núcleo (head) es el verbo comer. A su nivel este núcleo puede combinarse con otro elemento complementario como manzanas, formando un nivel X-barra (X’). Este nuevo nivel puede combinarse con un especificador para formar un sintagma verbal SV:


Se ve que el especificador en, en sí mismo, un sintagma nominal como lo es también el complemento.

La teoría X-barra indica asimismo que el especificador y el complemento pueden no existir (o mejor dicho existen pero toman el valor nulo (null o void) y que el esquema no tiene un orden lineal predeterminado pudiéndose variar por tanto, el mismo (hay muchas maneras de variarlo. Se muestra sólo una).


Observemos cómo un sintagma nominal tendría la misma estructura. En este caso, el núcleo sería un nombre.




Igualmente, puede explicarse, en términos de X-barra, un sintagma adjetivo:



Se acepta una variación de la notación para representar los componentes no desarrollados. Por ejemplo, el árbol anterior plenamente desarrollado, se puede abreviar como:



Veamos que esta misma teoría explica la frase anterior en japonés:





Como citamos anteriormente, pueden existir varios complementos:




Dos niveles iguales admiten el operador de conjunción. Por ejemplo, en:




La estructura X-barra admite también adjuntos en el nivel intermedio que son elementos que pueden suprimirse sin que afecte al significado.





Los niveles x-barra se pueden, además, anidar en más niveles para ir construyendo oraciones más complejas, como en este sintagma determinante:





Por último, indicar que se admite la operación de adjunción, donde una X-barra puede “entremezclarse” en un árbol ya construido si se cumple el principio de proyección:




El sintagma flexivo

En realidad, todos los ejemplos anteriores no son correctos ya que se han simplificado para obviar, hasta este momento, la flexión verbal. Por ejemplo, el esquema visto para Juan come manzanas explicaría en realidad el sintagma Juan comer manzanas porque en ningún sitio del diagrama se obligaba a que el verbo tomara la tercera persona del singular. Habíamos escrito come en vez de comer para explicar la teoría X-barra (amén de que en ciertos lenguajes sin flexión verbal el esquema simple sería correctísimo).

Para incluir de modo estricto el sintagma flexivo se recurre a introducir un nivel virtual que también cumple la regla X-barra.

Sea, por ejemplo:



Estrictamente, debe escribirse como:




Este nivel F es el sintagma flexivo que permite utilizar la regla X-barra completamente.

No hay espacio en este post para analizar todos los sintagmas posibles en diversos idiomas pero existe numerosa bibliografía que señala cómo todos ellos se adaptan (en algún caso con algunas modificaciones menores) a la teoría de la X-barra.


To be continued