sábado 6 de agosto de 2011

Keynote


Key Note es una aplicación para Ipad e Iphone que permite crear presentacion para la tableta al modo de un Power Point, mezclando fotografías, animaciones, textos, ficheros PDF, efectos, vídeos, etc. permitiendo también importar contenido de otras aplicaciones en Iwork o Safari, por ejemplo.

Aunque está pensado para presentaciones en general, permite también la creación de literatura digital ya que se puede generar de manera sencilla un texto unido por enlaces a contenido multimedia o a animaciones enriquecidas que, además, puede ser manejado interactivamente con los dedos. Permite también subir contenidos a la web o intercambiarlos con otros usuarios.

Cuentos infantiles enriquecidos


ITBOOK es una librería on-line de libros digitales infantiles interactivos para las plataformas Ipad e Iphone. Son libros enriquecidos que en muchos casos son los cuentos más clásicos embellecidos con audio, animaciones y vídeo, en varios idiomas para, por un lado, ser comercializables en muchos países y, por otro, permitir una función educativa en los niños que pueden familiarizarse con diversas lenguas. Eso sí, el catálogo hoy por hoy, es muy restringido.

viernes 5 de agosto de 2011

EPUB3


EPUB3 es la evolución del formato EPUB, un formato en código abierto que está especialmente adaptado a la creación de libros electrónicos enriquecidos ya que dispone de comandos que permiten incluir vídeo y audio, algo que las anteriores versiones de EPUB no permitían. Amén de estas capacidades multimedia, EPUB3 ha mejorado o implementado otros elementos como un mejor soporte de textos, mejor accesibilidad, soporte de tabletas, Flash, HTML5, metadatos enriquecidos, control de pantallas táctiles, soporte de ecuaciones matemáticas, manejo de caracteres no latinos (particularmente ideogramas asiáticos o escritura árabe, que ahora serán fuentes y no pequeños gráficos) y soportará el estándar DAISY de presentación multimedia en la web. Esto, sin duda, amplia la capacidad de visualizar literaturas más diversas.

Sólo falta que los desarrolladores de libros enriquecidos en Windows o Android se pongan a trabajar para aprovechar las nuevas prestaciones del formato.

 




Comodoros y corsarios


Tampoco es que sea algo nuevo.

Los cuentos de siempre, las películas de aventuras y las leyendas de toda la vida están llenas de hombres destinados a amar con todo lo que pueden dar de sí, aturdidos y vencidos por mujeres que, desdeñándolos, se enamoran de los corsarios intrépidos, de los galanes de bigotillo cuidado, de tipos de modales encantadores o belleza varonil, de bailarines, toreros, cantaores, hombres de labia argentina o juglares granujas y mujeriegos que hacen muescas en su puñal con cada conquista. Al cabo, es normal que se prefiera el delirio de la locura, del amor infiel, inquieto y aventurero a la seguridad del aburrido afecto diario; que se elija ser doña Inés o caer en el hechizo- fugaz pero intenso- de los brazos de Rhett Buttler.

Y es que esos desdichados perdedores sólo pueden ofrecer amor persistente, entusiasmo ciego y deseo callado. Son los pequeños funcionarios, los hombres mediocres, los oficinistas aburridos, firmes en el honor y el deber, en alimentar en silencio la devoción por la mujer amada, curtidos en sobrellevar la decepción y siempre esperanzados en que, algún día, la lotería tocará. Hombres que ven con desdicha cómo la mujer soñada es su amiga – vaya mierda de premio de consolación-, cómo se convierten en consejeros y confidentes, en el apoyo moral de sus corazones rotos… por otros.

Hombres que darían la vida por ellas pero que son incapaces de crear escalofríos, locura repentina, deseo irrefrenable, ese instinto de fugarse al galope dejándolo todo atrás, esa preferencia por sufrir de amor o de abandono antes que perder la piel morena del galán.

- Te quiero – me dijiste- pero es un amor tranquilo, sensato y maduro.

- No quiero ser tu comodoro, orgullo de la Armada británica – y ambos nos acordamos de Piratas del Caribe.

- No digas tonterías- reíste, y yo acompañé tu risa con cierta tristeza.

- Quiero ser tu Jack Sparrow, capitán Jack Sparrow. No tu comodoro.

Y entonces fui yo el que reí y tú acompañaste mi risa con cierta tristeza.