1/10/13

La soledad de los números primos




La soledad de los números primos (Salamandra, 2009) de Paolo Giordano es una novela corta, reflexiva e intimista, que narra la historia de un hombre y una mujer que han estado solos desde pequeños debido a sus taras físicas o mentales. Aunque Giordano es físico teórico el título tan matemático es sólo una metáfora bien escogida pero, para nada, el libro es técnico más allá de algunas cuantas citas sueltas. Al igual que los números primos que están obligados a estar solos porque, al menos, tienen un número par entre ellos, los personajes están forzados por sus limitaciones a permanecer solos, a tener un encaje complicado en la sociedad. Y es esta conciencia de ser diferentes las que los une, la diferencia limando diferencias.
 
Giordano dibuja un mundo triste, cruel, implacable, oscuro. Un universo que parece ser ajeno a lector porque, gracias a Dios, uno no tiene esas taras pero que, a medida que avanza la historia, se comprueba mucho más cercano a cualquiera de nosotros que lo que al inicio podía suponerse. Todos tenemos taras, más o menos visibles. Porque, al cabo, el desamor, el amor, la soledad y la amistad, la caída y el levantarse, la falta de entendimiento, la desconfianza, el acoso al débil, la inseguridad propia, el sufrimiento, la incomprensión, la debilidad o la ausencia de compasión están en todos los lugares y en todas las personas. Es cierto que el escritor extrema las situaciones, que cae a veces en lo escabroso, las reacciones son en ocasiones incomprensibles y carga demasiada miseria en los personajes (Alice sufre de cojera, es anoréxica, no entiende a su padre, le fracasa el matrimonio) pero en conjunto se trata de una prosa bastante realista, sin adornos, adusta, dura por su cercanía. Podría decirse que el estilo es poco literario, que es casi una crónica descarnada de sucesos, sin preguntas y sin respuestas, sin lugar para el lirismo. Hay un trabajo muy sólido en la construcción de los personajes, de su psicología y de su evolución en el tiempo.

El libro va de más a menos. Cuesta leerlo al inicio con hechos desagradables y brutales, forzados incluso. Pero, a medida que avanzan las páginas, llega la empatía con esos seres solitarios a los que tan complicado se les hace vivir en un mundo hecho para los guapos y los triunfadores. Un mundo en el que no se cumplen los sueños aunque te esfuerces.
 
Por esta novela, Giordano recibió el Premio Strega.