19/6/13

Viaje al pasado


Viaje al pasado (Acantilado) de Stefan Zweig es un relato breve que se lee de corrido y que narra la historia de un amor  en que las dificultades para culminarlo provienen más de las expectativas propias que el pasado ha generado que de las ya por sí complicadas cuitas de la vida, por muy cuesta arriba que esta se ponga. Una reflexión entre la realidad y la idealización, entre el anhelo que no se puede alcanzar y lo posible, sobre el combate entre el recuerdo y el futuro. Algo que puede resumirse en el título alternativo que el autor vienés dio a este cuento: "Resistencia a la realidad".
 
Que Zweig es un escritor que siempre me gusta no es un secreto. Sus escritos siempre son precisos, concisos, serenos, yendo al corazón de la historia y de los sentimientos de los personajes, siempre tan bien descritos, tan bien condesados, tan vivos y realistas, aunque en este caso se centre mucho más en Ludwig. A pesar de esa concisión, la prosa es rica, detallista, hermosa en su sencillez, lírico sin metáforas, un verdadero ejemplo de que lo breve si bueno, dos veces bueno. Zweig introduce al lector, sin aspavientos, sin frases llamativas, sin trampas literarias, en el alma de los amantes. Da lo mismo si el escenario habla de Alemania, de México, de la primera guerra mundial o de una clase social que ya no existe. Zweig hace que el relato trascienda, que sea intemporal, válido siempre porque sabe arrancar justo lo que habita en el ser humano.