sábado 7 de febrero de 2009

Un gesto

Recuerdo que la primera vez que me di cuenta de que eras especial fue casual. Tú hablabas con unos amigos y alguien, seguramente el dueño del café, puso un disco. Era una canción lenta en francés que hablaba de la soledad, de las cosas que pudieron ser y nunca serán, de la melancolía por el amor nunca encontrado. Me puse triste cuando todos estaban alegres y supe que el motivo era no poder sonreírte, no poder sentarme frente a ti con un capuccino de esos con aroma a vainilla y canela, sin decir nada, tan sólo repasando la silueta de tu cara para aprendérmela tan bien que pudiera soñarla cada noche. Y que tú me devolvieras la mirada. Pero la tonada acabó y tú nunca fuiste consciente de que me quedé alelado, viéndote, soñando historias comunes. Al salir, llovía y cuando marchaste los espejos de los charcos reflejaron tu imagen reteniéndola como si se apenaran, conmigo, de que marcharas.

Te veo ahora alrededor y soy consciente que me encanta que llenes mi espacio. Me he acostumbrado a tu presencia, tan cercana y tan lejana, a tu forma de ser, a tu visión del mundo, al tono de tu piel, a tu forma de caminar. Hice un día una lista de lo que me gusta de ti. No fueron muchas cosas pero sí importantes. Tus manos – quién sintiera tu caricia-, tu sonrisa, tu charla interesante y cálida, tu ilusión por la vida, tu forma de ser tan femenina, tu sensibilidad, tu inteligencia, tu lealtad. Pero lo que más me deleita es que tú apenas eres consciente de tu poder. Lo ejercitas con tanta ingenuidad que es aún más atractivo que si supieras que lo haces. Enfrascada en tu labor no llamas la atención y, de pronto, te recoges el cabello con la mano y lo mantienes prisionero por unos segundos en tu nuca, a la vez que giras la cabeza hacia tu hombro como si posaras para un pintor invisible que deseara recoger aquel instante en una acuarela. O como si te apoyaras con ternura en un hombro amado del que tú sólo conoces la identidad. Es un gesto muy tuyo, encantador, dulce. Quizá no dura más de dos o tres segundos. Dejas al descubierto tus mejillas que llaman a ser besadas. Estás ensimismada en tus pensamientos y, en ocasiones, una suave sonrisa te alumbra. Algo te inquieta y, súbitamente, sueltas tu pelo y regresas a tu tarea. Tengo envidia, entonces, de qué ocupó tus pensamientos en ese instante y espero hasta que nuevamente salga el arco iris.

Lies

Lies de Rick Pryll (http://users.rcn.com/rick.interport/lies/lies.html ) es una obra ya antigua (1994) que es un hipertexto de frases que se van enlazando mediante decisiones binarias (falso/cierto). Se trata de una obra sin gran valor literario pero que permite combinar una serie de frases en multitud de caminos diferentes. Es puro texto, sin ningún recurso multimedia (que, en el tiempo en que se escribió tampoco era fácil poder incluir). Puede aburrir. Los 15 años transcurridos no han pasado en vano.

viernes 6 de febrero de 2009

Owl Wolf Ghost

Owl Wolf Ghost, de Paula Bohince (que puede disfrutarse aquí) es una colección de cuatro breves poemas que, mediante el uso de flash, combinan imágenes en movimiento, textos y sonidos. Son poemas intimistas, perfectamente imbricados y ambientados con los sonidos y las imágenes de la naturaleza. Bello. Con gusto.



Los demonios del semáforo

El mayor tendría doce años. El menor esa edad indefinida entre cinco y diez. Hermanos, seguro, a juzgar por su semejanza. Ambos con una cara redonda y una pelambrera oscura, ojos grandes y vivaces, boca amplia y nariz chata. Ambos con una camisa de manga corta azul, raída pero limpia que sugería una madre cariñosa en algún lugar de la enorme ciudad. Unos pantalones cortos y unas zapatillas de lona que les daban un aire de posguerra. El más grande ordenaba qué hacer, siempre atento a la suerte del más chico. Estaban sentados en la acera, cerca de la esquina, casi agazapados para que los transeúntes no se percataran de su presencia. Tan niños y ya sabían del desprecio y de la maldad de los adultos. Ocupaban un pequeño lugar entre un tenderete de recuerdos típicos de México y otra de enchiladas y tortillas. Esperaban a que los semáforos se tornaran rojos. Salían entonces corriendo hacia la carretera y se plantaban en medio de la avenida. El mayor alzaba en sus hombros al pequeñín y este, en precario equilibrio, hacía unos juegos malabares con tres o cuatro pelotas. Parecían tener un sexto sentido por el que presentían cuándo las luces del tráfico iban a cambiar. Saltaba el pequeño a tierra y con su mano pedía lo que buenamente le pudieran dar los conductores. Casi ninguno se dignaba abrir la ventanilla y los que lo hacían bajaban el vidrio lo justo, una ranura, para dejar caer una moneda como si aquellas pobres criaturas supusieran un peligro.

- “Es que, en ocasiones, las bandas usan niños como cebos”- me dijo un día un taxista- “Mejor mantener los cerrojos cerrados”

Arrancaban los vehículos con celeridad, casi patinando algunos sobre el asfalto caliente del verano, ajenos a si los chicos se habían puesto a salvo otra vez en la acera. Corrían a su rincón y el ciclo se repetía cada cuatro minutos. La ciudad, ajena a los chicos, hervía en actividad.

Los ángeles del cielo velaban por ellos mientras que los demonios de las tinieblas, sentados sobre el semáforo, iban anotando las matrículas de todos los carros que ni siquiera abrían las ventanillas. Sonreían abiertamente y chocaban sus manos en señal de éxito al comprobar la gran cantidad de huéspedes que tendrían en unos pocos años.

miércoles 4 de febrero de 2009

Hoy




Hoy.

Ojala los calendarios no tuvieran esta fecha. Ojala, vientos amigos hubiesen arrancado todas las hojas de todos los calendarios de todos los años de tal día como hoy. Ojala nunca hubiese ocurrido. Los malos duendes de la melancolía, la desesperanza y el dolor rebuscan hoy por los cajones de mi memoria y te evocan. El universo te recuerda. El cosmos llora. Yo lloro. Y las artes de toda la historia confluyen para honrarte cuando llega este día.

Los timbales y las trompetas de Purcell fueron musicados para ti, para ser escuchados en tu honor.

Neruda escribió La noche está estrellada y tú no estás conmigo para que yo lo leyera esta noche.

El destino sabía que el Lacrimosa de Mozart fue creado para nosotros.
El grito final de muerte helada de La Boheme era por tí.

y con Machado he aprendido que habría de hacerse Su voluntad contra la mía. Siempre fue así, siempre es así.


La barca rosa de Gabriela Mistral era la tuya, tierna compañera.

Dante ya sabía que serás la Beatriz que me guíe y me salve cuando arribe mi turno.

Te buscaré más allá de las tinieblas, mi dulce Eurídice. Y no miraré atrás.

También yo, como León Osorio, cien veces quise interrogar al cielo pero ante mi desventura el cielo calla.


He sentido el manotazo duro, el golpe helado, el hachazo invisible y homicida que Hernández anunció.


Con Quevedo espero que seas polvo enamorado. Yo lo soy. Siempre lo seré.


Me aferro a los versos de Dylan Thomas: aunque los amantes se pierdan quedará el amor y la muerte no tendrá señorío. Eso sí te lo garantizo.


Y Martí i Pol sabía ya que no tornarás pero que perduras en mí de tal manera que me cuesta imaginarte ausente para siempre.


Sólo anhelo, con Manrique, a que mi río desemboque en tu mismo mar y nuestras aguas se confundan otra vez.





domingo 1 de febrero de 2009

Deep Philosophical Questions

Deep Philosophical Questions (que puede verse aquí ) de Alan Bigelow es un divertimento en forma de cómic multimedia sobre cuestiones importantes de la humanidad (¿qué es el arte?, ¿existe Dios?,….). No pretende ser literariamente elevado, ni ofrecer claves a las preguntas que plantea pero tiene humor. Los dibujos son buenos y los sonidos que acompañan cada tem, adecuados. Para divertirse unos pocos minutos. Sin más.

Identidades

Identidades (http://www.cacocu.es/visor_netart.php?id=248 ), desarrollada por alumnos de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías de Informática y Telecomunicación de la Universidad de Granada, bajo la dirección de Rui Torres, es un poema visual que aúna imagen, textos y sonidos. Versos fragmentados – con voces más o menos adecuadas- , que no ayudan a sentir el poema, pero que finalmente ofrecen una sensación poética evidente. Aún siendo una obra amateur es interesante.