17/1/09

Desamparados

Vagando por las avenidas, tienen poco que decirse.
Saben que son iguales por su andar cansino,
por la falta de estrellas en la noche,
por los remendones en los pantalones y por sus ojos vacíos de esperanza.
Desamparados.
Comparten la fila del paro, el comedor de las monjitas,
los portales en las noches frías, el cartón tamaño cama de matrimonio,
un perrillo que se acurruca entre sus piernas,
el mus con naipes descoloridos,
la ducha en la fuente del parque,
el miedo,
el hastío,
amores viejos y olvidados,
el último cigarrillo, hambrientos del humo que consuela su alma.
Solos ante los desagües de la historia de los otros,
de los que tienen,
de los que no dan.