12/1/14

¿Algo nuevo para la literatura digital en la CES 2014?






Se ha terminado la edición del 2014 de la CES en Las Vegas, esa orgía de gadgets que se repite anualmente y en la que los fabricantes de electrónica echan la casa por la ventana. Este año, el énfasis ha recaído en las televisiones gigantes y los aparatitos que uno lleva consigo para controlar todo tipo de factores o informarles de todo tipo de datos (wearables). Las primeras (curvas o planas, resolución 4K, rígidas o flexibles, de hasta 105”) tardarán aún en llegar al mercado general porque sus precios son prohibitivos y se han presentado más como demostración de músculo tecnológico que como satisfacción de una demanda de mercado real. Aunque los gadgets personales para llevar encima – el internet de las cosas, los accesorios inteligentes capaces de comunicarse entre ellos- son una tendencia técnica en el mercado desde hace algún tiempo, lo cierto es que las aplicaciones que se están presentando son más curiosidades que elementos realmente útiles. Así, se han presentado relojes con funciones adicionales, almohadas que monitorizan el sueño, calcetines o sujetadores que controlan nuestras pulsaciones mientras hacemos deporte, pulseras para lo mismo, camisetas que calculan las calorías consumidas, joyas que nos informan de nuestra exposición al sol, etc. Los equipos portables útiles (como algunos médicos para medir el nivel de insulina, la tensión, etc.) son todavía demasiado caros.
 
¿Y en literatura digital y digitalizada? Poca cosa. Ha habido una notable ausencia de e-readers lo que viene a incidir sobre la idea de que su tiempo ya ha pasado y que los fabricantes no están encontrando (o no están buscando) la mejora de la tecnología de tinta electrónica pareciendo que ya se han rendido a las tabletas (que, si bien, sirven para leer, no es esta su función principal). Este hecho implica, de facto, que el entretenimiento general (vídeos, juegos, redes sociales, etc.) está venciendo a la función puramente literaria. La única novedad es el mini lector de tinta electrónica presentado por Alcatel de sólo 4” de tamaño de pantalla que se me antoja ser un paso en la dirección contraria a lo que verdaderamente se necesita. Leer una novela en una ventanita diminuta y de baja resolución no es sensato. El resto de aplicaciones de tinta electrónica no tienen que ver con la literatura, como un reloj gigante o pantallas para mostrar precios o mensajes comerciales. Tampoco los nuevos juegos mostrados dan pie a pensar en una mayor incidencia de la narrativa. A largo plazo, algunos componentes de realidad virtual pueden ser pasos hacia la holosala pero todo es muy incipiente todavía.


En definitiva, la CES 2014 ha sido una decepción en el campo que atañe en este blog. Habrá que pensar que las tecnologías básicas que se desarrollan para otros sectores o aplicaciones acabarán, algún día, impactando en las literaturas digital y digitalizada.