13/2/26

Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025

 

El Ministerio de Cultura publicó el mes pasado el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025

El documento presenta un panorama claramente optimista sobre la evolución de los hábitos de lectura en España. En primer lugar, se destaca un dato central: por primera vez, el porcentaje de población que lee libros en su tiempo libre supera el 66%, alcanzando el 66,2%, mientras que el 69,8% de la población mayor de 14 años declara leer libros en general. Este dato es un hito histórico como se puede ver en la comparación histórica: desde 2017, la lectura por ocio ha aumentado 6,5 puntos porcentuales. La inclusión de esta perspectiva temporal es clave, ya que no solo muestra una fotografía estática, sino una tendencia sostenida. La lectura deja de percibirse como una práctica en retroceso frente a otras formas de entretenimiento digital y se redefine como una costumbre en expansión.

Uno de los ejes más relevantes del barómetro es la ruptura del estereotipo que afirma que los jóvenes no leen. Los datos indican que el 76,9% de las personas entre 15 y 24 años son lectoras, convirtiéndose en el grupo más lector del país. Este aspecto resulta significativo desde el punto de vista sociocultural, pues desafía el discurso frecuente que asocia juventud con desinterés por la lectura tradicional. El texto no solo aporta la cifra, sino que la enmarca como desmentido de un “falso mito”, reforzando así una intención argumentativa: revalorizar la imagen de las nuevas generaciones en relación con la cultura escrita.

Al mismo tiempo, se observa un crecimiento notable entre los mayores de 65 años, con un incremento de 13 puntos porcentuales desde 2017, alcanzando el 58%. Este dato amplía la idea de que la lectura no es exclusiva de un sector concreto, sino que se da en todas las generaciones.  

El análisis por variables sociodemográficas revela desigualdades persistentes. Las mujeres leen más que los hombres (72,3% frente a 59,8%), aunque ambos porcentajes han crecido en los últimos años. Esta diferencia de género confirma una tendencia histórica en España y en otros países, donde la lectura literaria suele estar más asociada al público femenino. Asimismo, el nivel educativo aparece como un factor determinante: el 82,2% de la población con estudios universitarios se declara lectora, frente al 63,1% con estudios secundarios y el 41,9% con estudios primarios. Aunque todos los niveles muestran incrementos respecto a 2017, la brecha educativa sigue siendo evidente, lo que sugiere que el acceso a la formación influye decisivamente en la consolidación del hábito lector.

El texto también aborda la lectura en la infancia y adolescencia, señalando que el 77,2% de los hogares con menores de seis años practican la lectura compartida, y que entre los niños de 6 a 9 años la ratio de lectores alcanza el 79,4%. Estos datos evidencian la importancia del entorno familiar como agente de socialización cultural. La continuidad de cifras superiores al 60% en el tramo de 10 a 13 años durante la última década apunta a una base sólida para el mantenimiento del hábito lector en etapas posteriores.

En contraste, los no lectores representan el 33,8% de la población. La principal razón alegada es la falta de tiempo (42%), seguida de la preferencia por otros entretenimientos (32,6%) y la falta de interés (20%). Este apartado introduce matices relevantes: no se trata exclusivamente de desinterés, sino de competencia con otras actividades de ocio y de las dinámicas de vida contemporáneas. Además, se observan diferencias según sexo y edad, lo que muestra que las motivaciones para no leer no son homogéneas.

Otro aspecto destacado es el crecimiento de la lectura en formato digital, que alcanza el 33,2% tras años de estancamiento. El e-reader y el móvil son los dispositivos más utilizados, lo que refleja la adaptación del hábito lector a las nuevas tecnologías. Asimismo, el aumento de usuarios de audiolibros (9%) confirma la diversificación de los formatos. Este fenómeno sugiere que la lectura ya no puede entenderse exclusivamente como práctica en papel, sino como experiencia multimodal que se integra en los hábitos digitales de la población.

En cuanto al mercado editorial, el 54,1% de la población adquirió libros no de texto en 2025, con un crecimiento de 6,8 puntos desde 2017. La librería tradicional sigue siendo el principal canal de compra (40%), seguida de internet (24%). Este dato resulta relevante, pues indica que, pese al auge del comercio electrónico, la librería física mantiene un papel central como espacio cultural y comercial.

Finalmente, la asistencia a bibliotecas alcanza el 29,8% de la población y obtiene una valoración media de 8,1. Este indicador no solo mide uso, sino también satisfacción, lo que sugiere que las bibliotecas continúan siendo instituciones valoradas y relevantes en el ecosistema cultural.

La página informativa del Ministerio sobre este barómetro puede encontrarse en este enlace. Asimismo, en este otro, se accede a la presentación de la Federación de editores.





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