El pasado día 10 de agosto, Anthropic anunció que sus modelos de lenguaje Claude incorporarán “una marca de agua”, una huella digital invisible en los textos que genere, de modo que se pueda saber si un texto determinado es original humano o creado por un LLM.
Esta decisión se ha tomado para cumplir con la Directiva europea EU AI Act’s Article 50 (2) sobre Code of Practice on Transparency in AI-Generated Content, que obliga a que exista una manera de determinar si un escrito es original o no.
El comunicado de Anthropic dice que:
1. Los textos generados con modelos de Claude lanzados "en la UE en o tras el día 2 de agosto" ya incorporarán la huella.
2. Los modelos lanzados anteriormente al 2 de agosto por ahora seguirán sin llevar la nueva marca de agua, pero Anthropic está trabajando en hacer que también la incorporen a la mayor brevedad posible. Como el último modelo en circulación, el Claude Opus 5, se lanzó a finales de julio del 2026, por el momento se supone que no ninguno aún incluye dicha huella digital. Si los ingenieros de Anthropic ya trabajan para modificarlos, la incorporación de la marca de agua textual ocurrirá entre ahora y el 2 de diciembre.
Anthropic afirma que en el futuro pondrá a disposición del público una aplicación para detectar esa marca digital en los textos, pero el algoritmo concreto no parece que vaya a hacerse público.
El acta de la Unión europea tiene buenas intenciones en el fondo (evitar que los estudiantes se limiten a copiar trabajos generados por una IA, sin estudiar; detectar bulos informativos - que pueden ser deliberados o fruto de las típicas “alucinaciones” de la IA- ; asegurar la calidad y verificabilidad de los artículos científicos; impedir manipulaciones legales, etc.) pero su vaguedad y su intento de cubrirlo todo sin matices, puede crean más problemas que soluciones, como veremos.
Hay que indicar que, aunque el revuelo mediático sucede con el anuncio de Claude, otros modelos ya usan sistemas de este tipo aunque con poca fiabilidad. Es el caso, por ejemplo, de Google que utiliza la técnica SynthID desde hace ya algún tiempo. OpenAI ya ha anunciado que también piensa cumplir con el requisito de la UE.
El único fabricante que por el momento no implementará este tipo de controles es Grok, no se sabe si por convencimiento técnico/comercial o simplemente porque va más tarde que los demás en el desarrollo de código. Si fuera por la primera razón, habrá que ver si puede mantener la apuesta ya que la UE exige que la salida generada por un LLM pueda ser detectada por herramientas de verificación.
De los contendientes chinos (como DeepSeek) nada se sabe aunque cabe presuponer que implementarán algo similar, no para complacer a la UE sino para satisfacer las propias normas chinas. Otro asunto es si lo comunicarán.
Esta marca de agua, según los creadores, no desaparece al copiar y pegar el texto, incluso al modificarlo, lo cual trae consigo dudas técnicas sobre cómo se logra esto de un modo fiable (sin falsos positivos) y, segundo, introduce graves serias consideraciones morales y legales.
La noticia ha causado una tormenta de opiniones, casi todas negativas, y una constelación de hipótesis sobre cómo será esta marca de agua desde un punto de vista técnico.
Las marcas de agua. Esteganografía. Criptografía.
Ocultar información para que sólo pueda ser vista o leída por un destinatario preciso es un asunto que ha ocupado al hombre desde hace miles de años. Los antiguos ejércitos romano, chino o persa usaban ya sistemas de este tipo. En todas las guerras y en todas las relaciones políticas y empresariales se concede especial importancia a los métodos de ocultación de la información y ello ha dado lugar a numerosas novelas y películas, como “Enigma” (The Imitation Game) de Morten Tyldum, estrenada en el año 2014.
La criptografía se utiliza para cifrar información de manera que sea ininteligible para una persona que no conozca la clave o el algoritmo de cifrado, a pesar de que sea evidente que hay un mensaje escondido en lo que se ve.
Por su parte, la esteganografía oculta la información de modo que no sea advertido el hecho mismo de su existencia y envío. De esta última forma, un probable intruso ni siquiera sabrá que se está transmitiendo información sensible. Un método habitual es esconder un mensaje de texto dentro de una fotografía, por ejemplo asignando un color determinado (que tiene una valor HEX que corresponde a una letra concreta) cada cierto número de píxeles. Como el mensaje puede tener, digamos 1000 caracteres, pero una gran foto tiene diez millones de píxeles, el ojo de una persona no experimentada no se da cuenta de que hay un 0,01% de puntos con tonalidades distintas a las que debieran ser.
Por supuesto, la criptografía y la esteganografía pueden complementarse y es habitual que el mensaje a esteganografiar sea previamente cifrado, de tal modo que a un eventual intruso no solo le costará advertir la presencia de la mensajería oculta, sino que, si la llegara a descubrir, la encontraría cifrada.
Ocultar datos en un fichero, una imagen o un vídeo es algo usual. Desde siempre, conocemos los textos fotocopiados en donde aparece una marca de agua por detrás del texto para mostrar su origen y propiedad. Estas marcas, si son evidentes, pueden considerarse una esteganografía básica, que no esconde que hay un mensaje, sólo impide que se copie sin más. Más difícil de detectar, pero igualmente sencillo, son las trazas de puntos de impresión que se usan para saber qué impresora imprimió un documento.
Hacer algo similar en un fichero digital es más complicado porque si se tratara de una marca como la de las fotocopias, sería relativamente fácil de eliminar. Con todo, sigue siendo una técnica usada. Por ejemplo, esos catálogos de muestras de fotos que se presentan con unas huellas, textos o logotipos sobreimpresos para poder ver qué fotografía es y poder comprarla on-line. Al hacerlo, se recibe la imagen sin esa marca digital.
Técnicas más sofisticadas son, por ejemplo:
- La inclusión en los datos del archivo (que, al cabo, son ceros y unos), de ciertos códigos que no se visualizan.
- En textos, introducir caracteres de ancho nulo o caracteres en blanco que no se ven sobre el fondo de la pantalla o caracteres de otros idiomas, mal acentuados a propósito en ciertas posiciones, etc, etc,
- En imágenes y vídeos pueden añadirse metadatos a los ficheros. Estos metadatos no se visualizan y, por tanto, son invisibles en la foto o en el vídeo pero pueden leerse con un editor hexadecimal o con aplicaciones para ello. Son bien conocidos, por ejemplo, los datos de un fichero JPG, un video MP4 o un audio MP3 que incorporan el autor, la fecha, la resolución, y muchos datos más.
En el campo de la IA, que es el que nos ocupa, son bien conocidas las marcas que Gemini incorpora en sus imágenes. Menos conocido pero igualmente utilizado es el sistema esteganográfico SynthID, que es una firma invisible en píxeles o frecuencias de audio que resiste modificaciones como recortes o compresión. Es decir, como en el ejemplo citado anteriormente, se modifican ciertas posiciones de la imagen o frecuencias del audio para que pasen desapercibidas pero que pueden ser leídas por un algoritmo. Google lo utiliza en Gemini y permite analizar archivos de imagen, vídeo o audio directamente desde la aplicación para verificar si fueron generados por los sistemas de Google. El mismo sistema es utilizado por OpenAI en ChatGPT. Hay que decir que no es muy fiable porque una modificación de la imagen con una aplicación de diseño gráfico suele distorsionar la firma digital. Por otro lado, SynthID no funciona especialmente bien con texto, menos aun para generar código de programación. Pero, a pesar de ello, ya hace dos años, Google DeepMind anunció que extendía su tecnología SynthID a modelos de texto. Aparentemente, desde entonces, el texto generado por los modelos Gemini llevan incorporada esta marca de agua, que es una distribución estadística de las palabras escogidas, no un carácter invisible. SynthID es, ahora, open source.
Entonces, ¿cómo hacerlo en un texto? Existen ya detectores de plagio de IA externos (como Winston AI o Pangram) que pueden identificar textos redactados por Gemini analizando patrones de lenguaje ya que los humanos tienden a escribir de manera menos concisa, más creativa, quizá con faltas ortográficas, con patrones diferentes que pueden ser detectados pero son poco fiables y la existencia de falsos positivos o falsos negativos es muy alta.
¿Cómo lo va a hacer Anthropic en Claude?
De momento, son todo especulaciones porque la empresa no ha desvelado el algoritmo concreto, menos aún las claves que utilizará. Algo lógico, porque una vez que se desvele el cómo lo hacen, será cosa de días el que se programe en código libre una aplicación que elimine esa marca de agua. Incluso, podemos pensar que la poca información que se conoce y que se explica más adelante puede ser falsa, puede ser una filtración falsa para encaminar a los programadores de contramedidas en dirección opuesta al método usado en realidad.
Según afirma la empresa, la marca sobrevive al copiar y pegar porque estará en la elección de las palabras que usa y no es una frase en particular.
Es decir, que nadie piense que se van a introducir caracteres ocultos, o erratas deliberadas, o ciertas expresiones prefijadas, o códigos que no se ven a simple vista, metadatos, etc.
No. El sistema parece mucho más sutil que eso y se basa, como veremos, en alterar artificialmente la distribución aleatoria normal de unas cuantas palabras en unas cuantas posiciones prefijadas por un algoritmo. Aunque se corte y pegue ese texto, aunque se reescriba parte, si el analizador ve que aún y todo quedan todavía un, digamos, 80% de alteraciones en sus posiciones programadas, cabrá deducir que el texto ha pasado por la IA o ha sido generado por ella ya que es poco probable que un humano haya acertado a rellenar ese 80% de lugares con las palabras o caracteres calculados.
Como se ha citado anteriormente, Anthropic lanzará en el futuro herramientas para ayudar a detectar esas marcas y también actualizará los modelos ya existentes para que también puedan incluir estas marcas. La UE exige en su directiva la posibilidad de verificación independiente, por lo que, de alguna manera, los desabolladores de LLMs deben dar a conocer el sistema pero podría que sólo tuviesen acceso a los detalles organismos oficiales o académicos. Anthropic ha anunciado que creará una API, pero posiblmente el acceso también estará limitado y/o el coste quizá sea elevado.
Las dudas éticas y legales
Antes de entrar en los detalles técnicos (siempre, presuntamente), el anuncio de Anthropic ha desatado un debate profundo sobre sus implicaciones legales y éticas.
1.- Aunque no se esté en contra de manera visceral respecto a detectar textos generados por la IA, la primera cuestión que aparece es “¿qué es un texto generado por IA?”.
Uno puede estar de acuerdo en que pulsar un botón, obtener un texto de 200 páginas y subirlo a Amazon como novela propia es un engaño, aunque esto es discutible. Nadie piensa que es un engaño dar al botón de arranque de una máquina que fabrica llaves y luego vender esas llaves. Nadie piensa que la máquina pueda reclamar la autoría de las llaves o que el fabricante de la máquina pueda reclamar la propiedad del producto realizado.
Pero es que, en la mayoría de los casos, Claude – como los demás LLM- es utilizado como herramienta. Es decir, el autor humano podrá escribir él mismo un texto y pedirle, por ejemplo, al LLM que lo verifique en ortografía, en sintaxis, que pula el estilo, que proponga alternativas a una trama, que añada un detalle en dos páginas, o cien mil cosas que se le ocurren al ser humano al usar una herramienta, cualquier herramienta. ¿Por qué, entonces, debería Claude o cualquier otro modelo adjudicarse la autoría de un texto si sólo ha editado algunas palabras o frases; algunas páginas, servido como inspiración, o corregido errores ortográficos? ¿Es Word el autor de un texto cuando lo utilizamos para escribir o usamos su corrector? ¿Es Adobe el propietario de un texto escrito por nosotros y convertido a PDF? ¿Adobe marca las imágenes que mejoramos o editamos con Photoshop? ¿Es el constructor el propietario de una casa que nos ha vendido? Pagamos por la herramienta o el trabajo del proveedor. El resultado de su utilización es nuestro.
El uso de los LLM como herramienta no puede considerarse nunca un plagio, una copia, un engaño, porque ese es su uso real y lógico.
Sin embargo, ni Claude ahora, ni Google con SynthID hablan de nada de esto, como casi no lo explica ni matiza la directiva de la UE. Esto implica que las tecnológicas van a incluir una marca de agua que significa “hecho por IA” cuando en realidad no han hecho mas que tareas propias de la herramienta. Un escritor introduce una novela propia de 500 páginas para corregir errores, y queda marcada como hecha por el modelo de lenguaje. Suavizamos una sombra de una fotografía tomada por nosotros, y el sistema la cataloga como hecha por IA. O que pidamos combinar dos imágenes de dos abuelos nuestros e, igualmente, el resultado quede marcada como creado por IA.
Esta forma de introducir la huella digital es poco ética.
Y, sin embargo, parece que es lo que va a hacerse. Da la impresión de que SynthID y la técnica de Claude van a marcar que es IA tanto si el texto se ha generado desde cero como si solo se han revidado tres puntos y aparte. Ningún gris. Puede ser claramente, abusivo.
Curiosamente, en un mensaje en la red X, un ingeniero de Anthropic aceptaba, con buen criterio, estas limitaciones. ¿Por qué entonces, si está claro que no puede afirmarse que el texto sea una generación de un LLM, se marca como tal?
Limitations
Machine-readable marks provide important signals about content, but it’s worth understanding their limitations across all content types.
• A detected mark provides a signal that content was processed by Claude, but is not fully conclusive.
Detecting a Claude mark tells you that the content may have been processed by Claude. It does not, on its own, confirm the full provenance of the content. For example:
o Claude may not be the original author. People often use Claude to proofread, translate, summarize, or convert files. The output can carry a Claude mark even if the underlying ideas, text, or data originated from another source;
o The content may have changed after Claude processed it. Marked content may be modified, excerpted, or combined with other material after Claude processed it.
• Lack of a detected mark doesn’t mean the content wasn’t AI-generated or processed. Content generated by Claude may not carry a detectable mark if, for example:
o It was generated by a model released before marking was supported;
o The text has been heavily edited, paraphrased, translated, or mixed into other writing;
o The passage is very short, leaving too little text for a reliable signal;
o A file’s metadata was stripped through format conversion, re-saving, screenshots, or other means;
o It was produced through a platform, feature, or file type where a particular marking type wasn’t supported.
Así, la propia Anthropic reconoce que el sistema no distingue si lo escribió entero o si apenas corrigió tres tildes de un borrador humano. Ese matiz importa, porque del otro lado del detector va a estar un profesor o un jefe decidiendo qué tan tuyo es lo que entregaste.
Por el lado de la directiva, la única frase existente en la directiva apunta en esa dirección pero es tan genérica que es imposible de aplicar:
'Esta obligación no se aplicará en la medida en que los sistemas de IA realicen una función de asistencia para la edición estándar o no alteren sustancialmente los datos de entrada facilitados por el implementador ni la semántica de dichos datos, o cuando estén autorizados por la ley para detectar, …’
¿Cómo se detecta que es una edición estándar? ¿Pedir sugerencias a una IA – una función obvia- es alterar los datos?
2.- Ni que decir tiene que, de este modo, y transcurrido cierto tiempo, todo lo escrito en el mundo estará macado como generado por IA, convirtiendo la ley en inoperante y ridícula. Como todo tendrá marca de agua, será como que nada tiene marca de agua. Será como decir ahora que un texto ha sido creado con Word. Claro, obvio. No implica ni significa nada.
Tampoco parece que la UE está por la labor de mejorar y matizar ampliamente la ley, de modo que va a ser, con toda probabilidad papel mojado, y da la impresión de que los movimientos de los fabricantes son puros gestos de marketing y burocracia para ser homologados.
3.- Es bien sabido que los modelos son permanentemente entrenados, alimentándolos con ingentes cantidades de textos. Y que estos textos han podido ser creados, modificados o revisados por otros LLMs. Entonces, acabaremos entrenado un modelo con textos de otro ya marcados como realizados con IA, apilando marcas de agua una sobre otra. Podremos encontrarnos con un texto propio, ideado y escrito por nosotros, que pasado para revisión por Claude, ChatGPT y Gemini se clasifique como un texto creado por Claude, Gemini y ChatGPT. Resulta ridículo.
Si introducimos las veinte primeras páginas de El Quijote en Claude y le pedimos que cambie la ortografía para hacerla más contemporánea (Quijote por Quixote; dijo por dixo, etc), me devolverá el Quijote con la marca de agua de que está hecho por IA. ¡Increíble!
4.- Si esa marca de agua implica que la empresa que creó el LLM tiene el copyright del trabajo realizado, la situación legal es preocupante. No parece razonable que el fabricante de una aplicación tenga el copyright de mi creatividad sólo porque haya usado esa aplicación que, además, he incluso pagado eventualmente. Y difícilmente sostenible en un tribunal ya que “la prueba” de la generación IA es una distribución estadística de palabras. De acuerdo, puede ser difícil que un humano atine con dicha distribución, pero no es imposible, como no es imposible que nos salgan tres caras seguidas al lanzar una moneda al aire o que nos toque la lotería.
En mi opinión, el problema fundamental es que los fabricantes de LLMs pueden reclamar un marcaje de autoría cuando sólo han tocado el texto o sólo han sido usados como herramienta.
5.- Otro asunto de gran calado ético es el siguiente: el entrenamiento de todos los modelos ha sido realizado utilizando vastas cantidades de información generada por humanos durante siglos sin haber pedido permiso (la polémica al respecto ha estado continuamente en los medios de comunicación). Entonces, la situación es que unas empresas que han creado un producto con documentos que sí pertenecían a humanos, sin pedir permiso ni pagar derechos, usan ahora esa información para modificar más información humana y, encima, se apropian de los derechos. Es un evidente abuso.
6.- En países fuera de la UE, y particularmente en los EEUU, se está criticando el porqué debe aplicarse esta huella digital a todos los usuarios del mundo y no sólo a los europeos. Dudo mucho, por otro lado, que puedan hacerlo en China u otros países.
Hay muchos usuarios americanos que piden que Claude, o Gemini u Open AI no permitan funcionar sus sistemas en Europa y punto. Y a ver que harían entonces los europeos que van totalmente atrasado en el campo de la IA.
Asimismo, se argumenta que si el mensaje de marketing principal de la IA es que aumenta la productividad, ¿por qué se penaliza el que se escriba más rápido, el que se use la herramienta para acelerar la tarea de la escritura? Si la IA se usa mal, si el humano no pone de su parte, el resultado será malo, será poco creativo, anodino, banal. Ese es el filtro, el resultado. No el uso de las herramientas.
7.- Existe asimismo el temor de que la marca de agua (que, como hemos ya apuntado, se basa en introducir palabras de manera forzada) disminuya la calidad del texto generado. Las empresas dicen que no, pero deben probarlo. Especialmente, en tareas de ciencia o de traducción esperamos que se usen las palabras correctas, las mejores. No que se diga, por ejemplo, “la viga rompió por un excesivo giro” en vez de “la viga rompió por una excesiva torsión” que es el término más técnico.
La técnica probable para implementar estas huellas digitales.
Ya desde hace varios años, investigadores independientes han analizado el cómo podría crearse esta huella digital en textos. Por ejemplo, el artículo técnico publicado el año 2024 por investigadores de la Universidad de Maryland, titulado A Watermark for Large Language Models estudiaba el problema y proponía una solución basada en listas de palabras seleccionadas que parecía cumplir con los requisitos sin alterar la calidad del texto. Igualmente, puede citarse el paper del año 2023 titulado Robust Multi-bit Natural Language Watermarking through Invariant Features (por investigadores de la Universidad de Seúl). Muy probablemente, Anthropic se habrá inspirado en trabajos como estos.
Como hemos dicho, la marca de agua sobre un texto no es un carácter especial, invisible, Unicode, etc. o grupo de caracteres que se adhieren al texto sin que sean vistos y que desaparecen al pegarlo como texto plano.
La marca de agua sobre texto es el resultado de aplicar un patrón estadístico a la generación de tokens, que sólo el proveedor del modelo conoce o, al menos, mantiene secreta la clave que genera el patrón.
En el funcionamiento normal del LLM, paso a paso, se va calculando cuál es la siguiente palabra más probable en función de lo ya escrito y del contexto, De todas las palabras posibles para ese contexto ya escrito, se elige la más probable según los datos del entrenamiento.
Por ejemplo, si tenemos ya escrito 'La transición hacia ciudades más peatonalizadas y arboladas representa uno de los desafíos más...' Opción A: 'urgentes' (60% de probabilidad) Opción B: 'prioritarios' (30% de probabilidad) Opción C: 'críticos' (10% de probabilidad). En la realidad, habrá muchas más opciones, incluso cientos.
En esta simplificación, normalmente, el LLM elegiría “urgentes” a menudo, algunas veces “prioritarios” y pocas veces “críticos”.
Pero, ahora, para introducir la huella digital invisible, para definir esa nueva palabra (ese nuevo token), el contexto ya escrito se combina con una contraseña secreta que sólo conoce el fabricante. Esto origina una semilla pseudoaleatoria, que se usa para dividir el vocabulario total posible en dos grupos de tokens, en dos grupos de palabras: el grupo verde (del que queremos que nuestro modelo elija) y el grupo rojo. Las palabras del grupo verde son entonces artificialmente mejoradas en su probabilidad de aparición.
Por ejemplo, continuando con el ejemplo, si el contexto de lo escrito hasta el momento es “La transición hacia ciudades más peatonalizadas y arboladas representa uno de los desafíos más...”, al combinarlo con la contraseña, podría hacerse que la probabilidad de que sea elegida “críticos” suba un poco respecto a las otras.
Pero si el contexto de lo escrito hubiese sido “La transición hacia ciudades más humanas y arboladas representa uno de los desafíos más...”, quizá la contraseña haga que sea “prioritarios” la más probable.
En nuestro ejemplo, tras la aplicación de la contraseña al contexto que teníamos, podríamos cambiar artificialmente las probabilidades a Opción A: 'urgentes' (50% de probabilidad) Opción B: 'prioritarios' (25% de probabilidad) Opción C: 'críticos' (25% de probabilidad). La palabra “críticos” aparecerá, ahora, más veces de lo que realmente le correspondería y, además, lo haría en lugares determinados por la contraseña.
Así, si una vez cada X elecciones el LLM omite deliberadamente escoger la mejor opción para escoger otra, crea un patrón. Un patrón que un humano no detecta porque es mínimo pero que matemáticamente es calculable. Y si se copia y pega, lo probable es que se arrastre ese patrón con la copia.
Para hacer que sea más difícil detectar estas palabras del grupo verde que van a ser “ayudadas” a aparecer más veces, la actualización de ambos grupos se hace en función de cada contexto diferente. De este modo, las palabras “verdes” están cambiando continuamente de acuerdo a un patrón determinado por la contraseña. Si no se hiciera esto, podríamos ver en el resultado que algunas pocas palabras se repiten en demasía siempre, deduciendo cuál era el grupo verde fijo. Para evitar esta deducción, el grupo verde (y, por tanto, el rojo) va cambiando continuamente. Sólo conociendo la contraseña podríamos reconstruir la evolución de ese grupo de palabras seleccionadas en cada momento.
El sistema sabe en todo momento que en ciertas posiciones ha “ayudado” a ciertas palabras a aparecer más frecuentemente.
Luego, basta revisar esas posiciones con la contraseña que sólo el desarrollador conoce. Muy probablemente, no aparecerán todas las “ayudadas” pero sí muchas. Si, por ejemplo, aparecen un 80% de las palabras “verdes” privilegiadas en cada posición prevista, hay muchas posibilidades de que ese texto haya sido escrito por la IA y no por un humano. Una coincidencia suelta puede ser casualidad, pero miles seguidas dejan un patrón que solo el detector sabe leer.
Pero son posibilidades. El humano podría haber acertado por casualidad, como si le tocase la Lotto y ganará 100 millones de euros. Improbable, pero no imposible.
En el método, antes citado, SynthID-Text (llamado KGW por las siglas de sus autores), no se divide el vocabulario en un grupo verde y rojo para cada diferente contexto, sino que se aplica un método llamado “de torneo medieval”. Se toman múltiples tokens elegidos normalmente por el modelo como aptos para ese contexto y se emparejan dos a dos. Con una clave secreta se decide cuál de los dos tokens gana el duelo, repitiendo el proceso muchas veces hasta elegir uno. La marca de agua es la correlación estadística que se va acumulando en el texto entre los tokens elegidos y sus puntuaciones en los torneos.
Hay que señalar que, en cualquier caso, la longitud del texto resulta muy significativa. En textos muy cortos, es difícil cambiar palabras suficientes sin que se note. Si el texto generado es muy largo, habrña mayores posibilidades de incorporar la marca de agua de manera efectiva.
También importa la creatividad del texto. Un documento técnico, uno legal o un código de programación dan pocas opciones a cambiar el texto y, por tanto, dificultan la introducción de la marca de agua. Particularmente, en el código, no se puede cambiar nada porque no funcionaría el programa. Se supone, entonces, que se usarán los comentarios o los nombres de variables que aceptan flexibilidad. Igualmente, modificar palabras en un texto legal puede ser muy problemático porque los matices importan y el sistema debería centrarse en aplicar la marca de agua en parágrafos de relleno o que no impliquen obligaciones legales o variar conectores lingüísticos inocuos como alguna preposición, conjunción o artículo.
Por el contrario, un texto de ficción, un relato, un poema, permiten más flexibilidad lingüística y, por tanto, la inclusión de la huella digital que pase desapercibida.
Los cálculos probabilísticos del patrón que forma la huella digital se realizan con trozo del texto, no con todo él. De este modo, si se corta y pega, es más que posible que el trozo pegado siga manteniendo el patrón dentro de él y por ello la marca de agua textual siga existiendo.
Hecha la ley, hecha la trampa
Si Anthropic da a conocer públicamente los detalles del algoritmo y, sobre todo, la clave, entonces bastarán pocos días para tener aplicaciones que eliminen la huella digital. Y, en cierta medida, como ya se ha comentado, la UE lo requiere para que terceros puedan verificar independientemente el resultado.
Si no lo hace, ya hay ideas variadas (aún no probadas porque no hay modelos de Claude con la marca de agua implementada) para eliminar o modificar significativamente el patrón.
1.- una idea es pasar el texto por varios LLMs secuencialmente, especialmente por alguno que no contemple huellas digitales, como Grok o sistemas de código abierto. En este caso, la reescritura que cada modelo hará puede acabar por desfigurar el patrón lo suficiente como para que ya no sea posible. Probablemente, se precisarían, varios pasos porque, como se citó, el copiar y pegar pedazos no funcionará. Además, puede ocurrir que anulemos un patrón para cargar el del nuevo LLM usado.
2.- Traducir, por ejemplo, del español al francés, y vuelta al español.
3.- Modificar manualmente varios párrafos de manera bastante agresiva (es decir, cambiar bastante más que dos sinónimos o tres adjetivos). Pero cambiar un texto significativamente sin alterar el estilo o el mensaje, no es sencillo. Y, además, merecería la pena, en tal caso, escribirlo desde cero.
4.- Normalizar el texto, cambiando los espacios y símbolos de puntuación, uniendo párrafos o cambiándolos de lugar si es posible sin afectar al contenido.
5.- Ya hay anuncios en las redes sociales de aplicaciones que borran la marca de agua textual pero no pueden probarse de manera efectiva hasta que haya un modelo Claude con la huella ya implementada.
6.- En el caso de generación de código, reescribir los comentarios, remplazar nombres de variables o refactorizar el propio código.
7.- Para imágenes, usar aplicaciones que borran los metadatos, cambiar resolución, copiar pantalla…
En los meses venideros:
Una vez que haya un modelo Claude implementado, miles de usuarios comenzarán a hacer pruebas y se sabrá más.
También, en Biblumliteraria, analizaremos el asunto.
ÚLTIMA HORA
Ayer mismo, Anthropic publicó un documento explicando que su sistema es una variante de SynthID, tranquilizando a los usuarios, asegurando que no consumirá tokens (importante para los suscriptores de pago) y señalando que, como ya hemos indicado más arriba, la marca de agua digital sólo puede afirmar que hay posibilidades, indicios, de que el texto haya sido escrito por Claude, pero no asegurarlo.
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