16/10/08

¿Son los Blogs literatura digital?

La creencia generalizada es que los blogs pertenecen al campo de la literatura digital con pleno derecho. Pero, ¿son realmente literatura digital?

No me refiero al valor literario de los mismos. Como en todos los campos, el bien y el mal están repartidos. Hay bitácoras llenas de textos espléndidos, imaginativos, poéticos y otros – desgraciadamente quizá los más- plagados de escritos de muy escaso valor, cuando no repletos de faltas ortográficas o barnizados con todo tipo de insultos mutuos. Muchos son más un listín epistolar de mensajes breves intercambiados entre amigos o asiduos al lugar (es curioso como los comentarios de cualquier blog pertenecen a un colectivo de muy pocas personas por lo general) . Una especie de chateo decalado en que uno escribe algo y otro le contesta al cabo de cierto tiempo. Otros blogs, sin embargo, albergan los trabajos o los gérmenes de futuros trabajos, de escritores notables que por mala fortuna o escaso afán de gloria, no han logrado llegar al papel.

Centrémonos en estos últimos blogs. Los que atesoran textos literarios que hay que reconocer. ¿Son literatura digital? ¿o es literatura convencional plasmada en un medio digital?. Mi opinión es que se trata de esto último.

En casi el 100% de los casos, los textos de estos blogs no utilizan ninguna característica de las que la literatura digital, en cuanto a concepto, permite. No hay control del tiempo, no hay hipertextualidad literaria (como no sea la obvia de poder saltar entre un post y otro, cosa que es más calificable de índice que de hipertexto), no hay interacción (excepto la necesaria para que funcione la estructura de webpage) y los elementos multimedia incorporados se reducen, en la gran mayoría de los casos, a una foto de cabecera y alguna que otra llama a vídeos de Youtube o similares. Además, en muchos blogs parece que el sumun del éxito es cuando una serie de post acaban siendo recolectados y publicados en papel o en un PDF digital que sigue siendo, a todas luces, una obra convencional tan sólo editada en un medio soporte digital.
La gran mayoría de los blogs usan los pre-programados medios de edición de los servidores con escaso uso de las posibilidades del HTML (amén de las limitaciones enormes que, por seguridad, esos proveedores de servicio imponen).

Pienso que el blog auténticamente digital está aún por inventar y explorar.

11/10/08

Suspensión de pagos

La reunión del Consejo comenzaba a las once, de modo que no tuvo que madrugar. En realidad, Antonio Alonso de la Vega, presidente del banco, nunca lo hacía. Más que por pereza, ya que a su edad el sueño se acorta, por no tener qué hacer en el despacho. Desayunó tranquilamente un chocolate con churros que le sirvió Carlota, la chica que les atendía ya desde hacía varios años, y leyó los periódicos que, siempre a primera hora, le traía Justo, el chófer.

Las noticias eran las mismas en todos los titulares. El desplome total de los mercados financieros iba siendo ya irresoluble y, hoy una gran corporación, mañana una gran Caja, iban cerrando sus puertas mientras los Gobiernos, cada vez más agobiados y tensando sus presupuestos hasta límites irracionales, cubrían como podían los cráteres que dejaban las batallas perdidas. Hoy, les tocaba a ellos. Aparte de los ocho miembros que formaban el Comité de gobierno nadie lo sabía aún. Cierto que algunos rumores sobre una pobre situación patrimonial del banco se habían filtrado por algún parqué pero en aquellos tiempos en que todo eran malos rumores, no se les había prestado mucha importancia. Mucho mejor para ellos.

Veinte días antes, los ocho consejeros y una docena de directivos de confianza habían vendido todas sus acciones. El precio obtenido en aquel mercado que colapsaba no había sido bueno pero suficiente para vivir espléndidamente por varias generaciones. Si, a ello, se unían las propiedades que habían adquirido durante las buenas épocas el resultante era un patrimonio más que suficiente para reiniciar nuevos negocios cuando la tormenta pasara. Por supuesto, todos los movimientos patrimoniales se habían hecho con discreción, lo cual por otro lado no era muy necesario ya que las fortunas estaban bien distribuidas entre empresas intermedias, países exóticos y personas de la familia que tenían apellido distinto a los propios. Antonio Alonso de la Vega no sentía remordimiento alguno. Primero, porque él había hecho todo lo que honestamente había podido para llevar a la entidad por el buen camino. Pero él no podía prever las guerras con los árabes, la escasez de petróleo, el parón de la economía china tras los Juegos o que, de pronto, los incautos compradores de casas cedieran en su loco empeño de ser propietarios a toda costa. El desenlace había sido inevitable pero no por su mala gestión. De hecho, creía que el vulgo medio debía estar agradecido al banco por el esfuerzo crediticio que había hecho. Porque, verdaderamente, habían corrido riesgos que ahora se veían como alocados e irresponsables. Pero, ¿no había sido para que decenas de millares de desafortunados hubieran soñado con comprar una vivienda? Estaba convencido que si hubieran sido más obstinados en mantener las garantías exigidas a los hipotecados, se les hubiera criticado por no dejar que la masa del pueblo accediera a los niveles de bienestar que la boyante economía propiciaba y hubieran sido acusados de quedarse con todas las ganancias. Era consciente de que, en su posición, siempre iba a ser censurado de modo que era mejor velar algo por su propio interés.

Justo le condujo en el Audi 8 de empresa hasta la central. EL otoño había ya cruzado su ecuador y las hojas amarillentas cubrían las aceras en una metáfora de lo que estaba ocurriendo con el mundo. Vio algunas filas de personas que esperaban frente a las oficinas de desempleados pero ni se percató de la infinidad de mendigos que pedían unas monedas a lo largo de la avenida.

Entró en la sala de juntas cuando ya los demás consejeros le esperaban. Se saludaron con el afecto que dan los años de trabajo juntos, la ventura compartida y los enredos cómplices. La reunión fue cordial y breve. Estaba claro lo que era preciso hacer y el bufete jurídico ya había preparado todos los documentos para la presentación de la suspensión de pagos. Todo estrictamente legal. Sería un juez el que repartiría lo que el banco valía entre los acreedores que, en su mayoría, eran pequeños accionistas y ahorradores. Las grandes cuentas habían sido también previamente advertidas, una acción que consideraron adecuada para garantizar las buenas relaciones en el futuro, cuando todo aquello hubiera concluido y hubiera que reiniciar negocios atractivos para todos. Entonces, se precisaría otra vez el dinero y era preciso ponerlo a buen recaudo. Una medida que alguno podría ver como deshonesta pero que, en realidad, era la que dictaba el buen gobierno de la economía a largo plazo.

Tras firmar todos los papeles, brindaron con una copa de cava por el futuro y, como Antonio Alonso de la Vega dijo en sus palabras de despedida, “nuestro saber, nuestro patrimonio y nuestra capacidad de trabajo tendrán nuevas oportunidades en un futuro que no es lejano”.

A las doce, estaba convocado el Comité Nacional de trabajadores de la Empresa. En él estaban representados los empleados y los sindicatos. Algo conocían ya de las “pequeñas” dificultades por las que la empresa transitaba, no ajenas a las turbulencias generales de la economía mundial. Aún así, y como muestra de la confianza que la dirección tenía en el Banco, un buen paquete de acciones había sido repartido entre los miembros del comité durante los últimos meses. Acciones que, aún habiendo bajado considerablemente en cotización por la mala marcha de la bolsa, todavía suponían un buen dinero para todos ellos.

Antonio Alonso de la Vega explicó brevemente la situación y dejó que, durante diez minutos, los del Comité mostraran su estupor, sus quejas, sus amenazas y su frustración. Siempre era lo mismo. Después, cuando lo consideró oportuno, resaltó que la noticia no se haría pública hasta el siguiente lunes y pidió discreción para no desatar el caos y el pánico. Estaba convencido, les dijo, que todos estaban en el mismo barco y de que, dentro de la mala situación, todos intentarían que la zozobra fuese lo menos dolorosa posible. El presidente pidió al Comité Nacional que informara a los comités locales y les pidiera la misma devoción y fidelidad que hasta ahora habían tenido. Les animó a que prepararan lo mejor posible los eventos que, a partir del lunes, - y recalcó la fecha- deberían acaecer: cierres de sucursales, listas de parados, potenciales disputas con ahorradores que desearan que les abonaran un dinero que ya no existía, etc.

La reunión acabó en una hora más con un lacónico silencio. Todos los presentes sabían lo que debían de hacer en los cinco días que restaban. Al cabo, si es irremediable que el barco se hunda, es mejor que se salven algunos que ninguno.

El lunes, como estaba previsto, la noticia saltó a todas las portadas de los periódicos. Miles de personas hicieron cola ante las sucursales buscando al menos un pequeño reembolso de sus ahorros y se encolerizaron con los empleados que les informaban de que no había ni un solo euro y que sólo podían ofrecerles una hoja de reclamaciones que deberían presentar ante el juez.

Los consejeros no necesitaron hacer cola. Los miembros del Comité Nacional, de los comités locales y del sindicato bancario tampoco.


9/10/08

Aún


Es posible que cada uno tenga ese lugar
en que los recuerdos afligen,
en que las memorias gritan que el tiempo pasado fue mejor,
en donde deseamos que el agua de la clepsidra trepe hacia el cielo,
en donde el susurro del viento es siempre triste.

El mío es aquel malecón, bajo la noche sin luna y llena de luceros titilantes…
¿recuerdas?
No, no puedes. No estás ya.
Te robó el tránsito negro que a todos nos unge.
Te robó sin que yo pudiera evitarlo.


Aún las olas baten las rocas que velan el muro,
aún la brisa es la misma,
aún las estrellas fulguran y te buscan sin hallarte,
aún te veo, enlazado tu brazo en el mío,
reclinados frente al mar sin mirarnos,
sin decirnos lo que ya sabíamos.
Aún te veo, esbozada tu silueta amada sobre el fondo oscuro,
aún siento tu aliento,
aún puedo recordar el aroma de tu agua de colonia,
aún oigo el ronroneo suave del mar que nos envidiaba.
Aún existe el malecón,
y las grandes piedras te recuerdan,
y las galaxias te añoran,
y el cosmos se pregunta por qué ella vino a buscarte.

Y, al cabo, ¿qué queda sin ti?
firmamento sin sentido,
sentimiento desvalido
que clava su daga en mí.
Hado adverso que me roba
lo que amo, lo que admiro,
el alma de tu suspiro
en la dicha de la alcoba.

Aún existen las sábanas colmadas del calor de tu piel
y aún vaga tu risa, escondida entre habitaciones furtivas.
Aún las nubes del crepúsculo se encarnan como cuando,
sentados en la alameda, esperábamos a que la noche
se hiciera cómplice de nuestro deseo.

Aún cae la lluvia algunas tardes
pero ya no moja tu pelo ni tu rostro.

Aún deseo tu vientre, tus senos y tus labios
que marcharon con tu alma al otro lado.

Y nada tiene sentido.

No debería existir el mundo tras de ti y yo no sé por qué respiro todavía.
Quizá sólo sea para que tu recuerdo perviva.
Aún tengo memorias que revivir cada noche
cuando los astros titilan como aquella noche en la escollera.

Y aún tengo lágrimas que verter.



Premio Andrómeda

Mi relato “El entierro del Presidente Celso Usabiaga” ha sido elegido para ser publicado junto a otros once relatos del PREMIO ANDRÓMEDA DE FICCIÓN ESPECULATIVA 2008 que este año se dedicaba a la Política ficción.

Al concurso se han presentado 174 obras, repartidas por países de las iguiente manera: España (84); Argentina (44); México (12); Colombia (11); Cuba(4); Venezuela (3); Brasil, Chile, Francia, Perú, Uruguay (2); Alemania, Australia, Bolivia, Emiratos Árabes Unidos, Israel e Italia (1).

El ganador del Certamen ha sido Andrés Cardiel con el relato "Muerte súbita en Fármanon".

Kosmopolis

Del 22 al 26 de Octubre, se celebrará en Barcelona la Fiesta Internacional de la Literatura KOSMOPOLIS bajo el motto “palabra oral, palabra escrita, palabra electrónica”, dedicada a analizar los cambios que la modernidad está ejerciendo sobre la forma de hacer literatura. Aunque básicamente centrada en el estudio de cómo la literatura aborda los temas de hoy, revisará asimismo el impacto de los sistemas multimedia y la literatura digital. El domingo 26, por ejemplo, Bruce Sterling disertará sobre Cuando lo impreso muere. Los autores y los medios de producción . También Laura Borrás, impartirá un taller sobre poesía digital.

8/10/08

Rusalka

Era una gran aficionado a la ópera. Sus pocos ahorros eran, siempre, para comprar una buena localidad en el teatro. Para él, aquello era un rito, un entrada en el Walhalla que le liberaba de su vida anodina. Cuando los violines elevaban sus acordes y las arias sublimaban las miserias, él se acordaba de ella – todo, ya tan lejano- y de cuando le acompañaba a las funciones.

La tarde de otoño era fresca pero aún no anunciaba los rigores del invierno. La noche había ya caído sobre la ciudad y las farolas de la alameda que bordeaba el río se encendían perezosas con una tenue y triste luz amarilla. Arriba, una enorme luna llena. Entró en el teatro pronto, como siempre lo hacía. Le gustaba sentir los preparativos, aspirar el aroma de las maderas afinadas, oír el crujido de las butacas que se desperezaban de su letargo y admirar los candelabros que titilaban en lo alto. Unos aplausos y las luces que menguaban indicaron que la sesión se iniciaba. Quedó admirado. En el escenario, bellísima, Anna Netrebko. Afrodita cantando con acordes de diosa. En su voz la Canción de la Luna de Rusalka. La misma luna que, afuera, acunaba la ciudad.


Luna, desde las profundidades del cielo
tu luz ilumina todo,
tu vagas por la superficie de la tierra,
bañas con tu mirada el hogar de los hombres,
tu vagas por la superficie de la tierra,
bañas con tu mirada el hogar de los hombres


Ella no era ella, pero se le parecía tanto. No le cantaba a él pero deseaba que lo hiciera. La plegaria del aria no se dirigía a nadie pero él deseaba tanto que fuese a donde quiera que ella estuviese



¡Luna, párate un momento,
dime dónde se encuentra mi amor!
tu vagas por la superficie de la tierra,
bañas con tu mirada el hogar de los hombres,
y dile, luna plateada,
que es mi brazo quien la estrecha,
para que al menos un instante
piense en mí en sus sueños.



Párate , párate- pensó- dile que piense en mí en sus sueños.

Al acabar el concierto miró a lo alto y rogó para que la gran luna hubiera escuchado su aria.

Anna Netrebko recibió un enorme ramo de rosas con una nota sin firmar dándole las gracias.





http://www.youtube.com/watch?v=96iaZreNPCY

7/10/08

Hologramas con memoria

En el post http://biblumliteraria.blogspot.com/2008/07/futuro-lejano-de-la-literatura-digital.html hablábamos de la holosala como la frontera más alejada que puede vislumbrarse hoy en día en literatura digital. Una realidad 3D inmersiva en la que la historia envuelve al lector de manera verosímil. Pues bien, esto que hasta ahora sólo se había visto –vía efectos especiales- en películas puede no estar tan lejos (pero, aún, mucho).

Científicos de la Universidad de Arizona han logrado desarrollar hologramas con memoria refrescable. Al contrario que los pequeños hologramas actuales que son fijos una vez creados, este nuevo sistema puede refrescar la imagen. Es inmediato pensar que si este refresco es lo suficientemente rápido, el ojo verá una imagen 3D perfectamente verosímil moviéndose a la velocidad correcta.

Desgraciadamente, los pasos dados son aún incipientes. Se trata de hologramas pequeños, monocolor y con un tiempo de refresco que es aún de minutos. Se espera poder desarrollar en un plazo relativamente breve pantallas holográficas de unas 15” o 19” y que sean en color (mezclando tres hologramas en canales rojo, verde y azul) pero el que el refresco sea de 25 veces por segundo para engañar a nuestra vista aún está lejano. El jefe del proyecto, Nasser Peyghambarian, estima que se precisarán aún otros 10 años para disponer de los primeros sistemas comerciales.

Existen otras aproximaciones técnicas como la de crear hologramas proyectando imágenes estáticas a altísima velocidad sobre espejos (hasta 5000 imágenes por segundo) como puede verse en
http://www.youtube.com/watch?v=FF1vFTQOWN4&eurl=http://tec.nologia.com/2007/08/29/sistema-holografico-3d/ o las pantallas que simulan agua de Microsoft (http://www.youtube.com/watch?v=Zxk_WywMTzc&feature=related).

También son interesantes los experimentos de Tatsumi Kimura del Instituto Nacional de Ciencias Avanzadas Industriales de Japón, con la cooperación de la Universidad de Keio y la empresa Burton, una filial de Kawasaki, aunque las formas que pueden manipular son muy sencillas de puntos en el espacio. El TachiLab (
http://tachilab.org/) investiga ya en realidad artificial de manera muy profunda.

Pero, como siempre defendemos en este blog, la técnica no significará nada en literatura si la historia no merece la pena.

Literatura digital colaborativa por teléfono celular


Aunque es un fenómeno apenas conocido en Occidente, la escritura y difusión de "novelas" por medio de teléfonos móviles data de principios de este siglo. Una forma de distribución y creación que tuvo su origen en Japón que es el país donde se ha desarrollado significativamente. Por aquel entonces- como ahora- muchas personas estaban escribiendo novelas (cualquiera que su calidad literaria fuese) en sus blogs. Jóvenes emprendedores se percataron de que muchos japoneses desperdiciaban gran parte de su tiempo en los traslados en metro desde sus domicilios a sus trabajos. Nació así la web Maho no I-rando ( http://company.maho.jp/ cuya página de entrada se ve en la imagen) que creó un software que permitía ir escribiendo más capítulos de las novelas en el móvil durante esos trayectos para, posteriormente, subirlos al blog propio. Le siguió Goma Books ( http://www.goma-books.com/ ) y algunas otras webs similares. Con el tiempo, este software fue usándose más y más, sobre todo entre jóvenes quinceañeros, que lo utilizaban más como juego o diario personal de adolescente que como herramienta literaria. Con lo que pudo pasarse a la creación colaborativa en que cada usuario aporta un texto que es seguido, bien en su trama principal o en ramas de personajes secundarios, por otras personas de modo que la novela va creciendo indefinida e indeterminadamente.

Son “novelas” de calidad literaria reducida, melodramas de amor al estilo de las telenovelas, en general adolescentes, telegráficas, cargadas de emoticonos, con una estética textual manga, y escritas con una prosa pobre, hecho obligado por el medio usado para la edición cual es el teléfono móvil. Si se quiere, minimalistas. Sin retórica, con un abuso de la primera persona, con un estilo que es más un epistolario personal y sin desarrollo de escenarios. La escasez de sitio (la pantalla es pequeña aún cuando en Japón son más grandes por lo general que las usadas en Europa), la tendencia a escribir con una ortografía abreviada e incorrecta (tipo SMS o telex antiguo) y el abuso de frases hiperbreves dan a estas obras un estilo muy particular. En realidad, incluso en Japón, se considera un subgénero menor que sólo interesa a los muy jóvenes, en la mayoría mujeres, y más como divertimento que como literatura. Ciertamente, estas chicas aficionadas al keitai shosetsu (en japonés, novelas celulares) han desarrollado una destreza dactilar para teclear rápido en el móvil, envidiable.
Hay que señalar que este tipo de escritura a base de frases cortas de mensajes SMS tampoco es nueva. Ya el francés Phil Marso escribió la obra Pa SAge a TaBa (una novela contra el tabaquismo) en base a coleccionar miles de mensajes SMS. Para los interesados, puede visitarse la página http://www.mobilou.info/compasage.htm .

Sin embargo, y a pesar de la calidad literaria más que discutible, este tipo de libros (se calcula que hay más de un millón de textos en curso en las webs dedicadas a ello) han supuesto un éxito comercial importante. De los diez best seller del año 2008 en Japón, cinco tuvieron su origen en este tipo de novelas digitales que, dada su popularidad, acabaron imprimiéndose en papel. Así, por ejemplo, se han vendido más de veinte millones de copias de Koizora Setsunai Koi Monogatari (Cielo de amor), una historia romántica escrita por una anónima joven japonesa que escribe con el alias de la protagonista de su obra, Mika. Un párrafo de esta novela es, por ejemplo:

- Oh, Jesús, tengo tanta hambre! No puedo esperar más. Mika abrió su fiambrera (bento-box en el original, una especie de fiambrera muy usada en Japón para llevar el almuerzo al trabajo) que estaba como siempre en su pupitre. Odio la escuela. Lo único bueno que tiene la escuela es comer con Aya y Yuka. Son mis nuevos amigos en clase.

Y así durante cientos de páginas.

Valor literario escaso. Negocio, mucho. Aburrimiento en el metro, aún más.

6/10/08

Tenerte cada mañana



Cada mañana recuerdo la piel caliente de tu ternura.
Te extraño en todo.
Añoro todo lo tuyo.
Añoro el despertar viéndote, ahora que ya no puedo verte,
aunque siga viéndote cada día...

…tan nítidos son aún los recuerdos.


Cada mañana tengo miedo de que un día tu imagen se me haya borrado,
que no recuerde tu voz y tus ojos entreabiertos de madrugada,
que las sábanas se hayan enfriado para siempre.

Y, entonces, juramento que eso jamás ocurrirá.
Porque ni busco ni quiero consuelo. No, no lo quiero.

Por el contrario,
me esfuerzo en traerte nuevamente a la memoria con cada sol
y redibujar en el aire vacío tu rostro con mi dedo,
como si la muerte jamás hubiera venido a buscarte.



Cara a cara con la vida, la mente y el universo

Cara a cara con la vida, la mente y el universo (ediciones Destino, 2004, para Círculo de Lectores) de Eduardo Punset es una aproximación divulgativa – pero no por ello menos profunda- a las grandes preguntas científicas a través de entrevistas amenas con una serie de primeras espadas en el mundo de la ciencia y la técnica. Un ensayo en que son convidados sabios como Stephen Jay Gould o Steven Pinker, pasando por Sabater Pi, Deepak Chopra, Sheldon Glashow, Edward O. Wilson, Antonio Damasio o Lynn Margulis.

Punset aborda las grandes cosas (el universo, el progreso technológico), las diminutas (la teoría cuántica, los virus), los conceptos fundamentales de la vida ( el cerebro, la genética) y las bases de nuestra humanidad (el amor, la belleza, la agresividad). Y todo ello con el fondo siempre presente de preguntarse qué es la realidad en realidad (valga la redundancia), cuánto conocemos de ella y cómo podemos estudiarla. Al acabar la lectura, siempre amena, tenemos una idea clara de los grandes retos del intelecto. Un barniz ligero, si se quiere, pero completo.

Un viejo que leía historias de amor

Un viejo que leía historias de amor ( Tusquests, 2001) de Luis Sepúlveda es una obra tierna pero crítica con el mundo a la vez. Un texto que, en cierto modo, puede encuadrarse dentro de la crítica ecológica tan en boga aunque probablemente su autor no lo haya buscado.

Narra la historia de un hombre, perdido en la selva ecuatoriana, cuya única escapatoria de un mundo que no le gusta es la de leer novelas de amor, dulces, sensibleras, quizá cursis, pero siempre mejor que la bárbara realidad.

Escrito con un lenguaje pulcro, medido, parco a veces. Un texto sencillo, melancólico, incluso juvenil, pero comprometido con la esperanza de otro tipo de mundo. Como la aldea en donde la acción se desarrolla, que se llama - ¿por qué será?- “El Idilio”. Puede achacársele, eso sí, un cierto maniqueísmo ya que ni todo lo que proviene de la civilización es malo ni todo lo que es primitivo es bueno.