30/6/08

Las crónicas estelares - 11

El sistema de control central de cada recinto conoce bien nuestros gustos. Aunque es libremente programable, sus sensores de estado de ánimo son, por lo general, más exactos que nuestra propia intuición y, por ello, yo suelo dejar que sea el sistema el que elija los sonidos de los muchos almacenados en la memoria central.
La transmisión de información se realiza por canal cósmico a una velocidad de 100 trillones de luces (llamamos ‘luz’ a la constante física universal de la velocidad de la luz en el vacío). Se entiende que para lograr semejantes velocidades no podemos transmitir la información por el vacío ya que la velocidad de transmisión sería inusitadamente lenta. Usamos una mezcla de tretoruon y 7-dikonstanto, dos gases superpesados que se descubrieron ya hace más de 1200 años. Es curiosa la historia de este descubrimiento. Desde hace milenios se conocía que la velocidad de la luz en el vacío era una constante universal pero se creía, en tiempos muy antiguos, que la luz siempre viajaba más despacio en otros medios. Se pensaba, además, que cuanto más grandes fuesen los átomos del medio de propagación, mas lenta iría la luz. Cuando nuestros antepasados estaban experimentando con el tretoruon y el dikonstanto pensaban que la luz iba a ser ralentizada muy sensiblemente.