24/6/26

Que el amor verdadero no le olvidan ni el tiempo ni la muerte

 





Resuelta en polvo ya, mas siempre hermosa,

sin dejarme vivir, vive serena

aquella luz que fue mi gloria y pena,

y me hace guerra cuando en paz reposa.


Tan vivo está el jazmín, la pura rosa,

que blandamente ardiendo en azucena,

me abrasa el alma, de memorias llena,

ceniza de su fénix amorosa.


¡Oh memoria cruel de mis enojos!

¿qué honor te puede dar mi sentimiento,

en polvo convertidos sus despojos?


Permíteme callar sólo un momento:

que ya no tienen lágrimas mis ojos

ni conceptos de amor mi pensamiento.



Un soneto de Lope de Vega



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