The Drama Machine: Simulating Character Development with LLM Agents, un artículo de Liam Magee, Vanicka Arora, Gus Gollings y Norma Lam-Saw, propone una aplicación llamada “Drama Machine” para simular el desarrollo de personajes complejos y cambiantes, mediante múltiples agentes basados en grandes modelos de lenguaje.
La idea central es lograr la interacción de agentes que interpretan papeles psicológicos inspirados en la división de la psique que Freud hiciera (Ego y Superego), combinándola con la dramaturgia de Erving Goffman. Esto permite que el diálogo entre personajes se desarrolle en paralelo con un monólogo subjetivo, generando narraciones llenos de matices y que mantienen coheerencia a lo largo de los diálogo.
Los autores parten de la observación de que los LLM actuales generan artificialmente una “subjetividad” aparentemente propia, gracias a mantener cierta coherencia a lo largo de la conversación. Pero, sin embargo, el caracter del personaje siempre es estático y aburrido. No cambia con el propio diálogo, cosa que sí ocurre en una conversación real humana.
Estudios previos habían descrito analogías entre la estructura de modelos instructivos como ChatGPT y la topología freudiana (ego/id/superego). A partir de ellos, el presente trabajo amplía ese enfoque a escenarios multiagente, inspirándose también en la “Sociedad de la Mente” de Minsky y en arquitecturas de combinación de agentes, donde los componentes del sistema se conceptualizan como “actores” o “críticos”.
El artículo revisa el “character-building” en IA (alineación ética, o la Constitutional AI de Anthropic) y destaca las limitaciones de los rasgos estáticos. Recupera la metáfora dramatúrgica de Goffman (la vida social como representación teatral) y el psico-drama interno de Freud en El yo y el ello, donde el Ego negocia con el Id y el Superego.
El método creado consiste en una pequeña “compañía teatral” de agentes generativos. El protagonista es un sujeto compuesto por dos instancias del LLM: el Ego (orientado hacia el exterior, interactúa con los usuarios u otros agentes, vía un bot de Discord) y el Superego (interno, no visible, que interviene periódicamente como crítico y censor). Este Superego revisa los intercambioskas generaciones textuales del Ego y puede modificar respuestas en tiempo real o reescribir el prompt y la memoria del Ego. Asimismo, el Ego conserva cierta libertad para aceptar o rechazar esas sugerencias. Completan el elenco un Usuario simulado (que formula preguntas) y un Director (que observa e interviene ocasionalmente con instrucciones de escena). El resultado es un guion dramático que incluye diálogo, acotaciones y soliloquios autobiográficos del Ego.Se aplican dos escenarios experimentales,, comparando versiones con y sin intervención del Superego. Primero, una entrevista a un personaje. En este caso, sin Superego, las respuestas tienden a ser planas o excesivamente complacientes. Con Superego, aparecen matices de duda, autocensura, cambios de tono y desarrollo interno más rico. En segundo lugar, historia de detectives donde los personajes. De nuevo, la presencia del Superego genera una mayor complejidad psicológica, conflictos internos y evolución del personaje a lo largo de los turnos.
Los resultados, aunque muy preliminares, sugieren que el enfoque multiagente produce narrativas de mucha más calidad. El conflicto interno (la “tensión entre el yo y el ideal del yo”) facilita el desarrollo del personaje, de forma análoga a como lo hace la dramaturgia clásica (reversión, reconocimiento, cambio de fortuna).
En la discusión, los autores vinculan estos hallazgos con la noción de performatividad de Judith Butler ya que la identidad se construye mediante actos reiterados de representación. Drama Machine permite pensar la subjetividad de la IA no como un núcleo estático, sino como un proceso de negociación continua entre fuerzas internas y demandas externas.
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