29/11/23

Grafo de enlaces en Neurocracy

 


Ya en 2021, en esta entrada de Biblumliteraria, nos hicimos eco de un juego hipertextual por capítulos con un interface tipo Wikipedia, llamado Neurocracy.

Ahora, Younés ha creado un grafo en que se muestran todas las relaciones entre personajes y hechos aparecidos hasta ahora en Neurocracy. Puede hacerse zoom sobre cualquier parte de la red de nodos y, pulsando el botón derecho del ratón, puede moverse la escena de un lado para otro. 

Puede accederse al grafo desde este enlace.





27/11/23

Búsqueda sobre datos de un libro

 


Enotes es una aplicación destinada a estudiantes y profesores de literatura que permite buscar información sobre un libro dado. La pantalla de inicio habla de "any", "cualquier", libro pero está limitado a libros publicados en inglés y con cierta popularidad. 

Una vez introducida la pregunta (¿De qué trata Moby-Dick? ¿Cuál es el principal personaje de El conde de Montecristo?, etc.), el programa responde con una lista de enlaces, algunos propios de Enotes, otros externos, que nos darán la información deseada.

Funciona en inglés y esto significa que los títulos de los libros, por ejemplo, deben usarse con su traducción en inglés. 

Es un programa que, a pesar de ese "pregunta lo que quieras" de su pantalla de inicio, no pretende emular a los generadores de texto tipo ChatGPT pero que, en su sencillez, ofrece unos resultados muy interesantes.

Puede accederse desde este enlace.








26/11/23

Electronic Beowulf, 4ª edición

 

La cuarta edición de la versión electrónica de Beowulf permite un estudio a fondo del poema épico medieval más importante de la literatura anglosajona primitiva. 

En este edición, no sólo puede leerse una transliteración actualizada de los más de 3000 versos que componen el cantar, sino que los estudiosos tienen acceso a multitud de versiones, análisis, comparativas y referencias. Las páginas de los facsímiles están escaneadas con gran calidad en 70 imágenes convencionales, 130  escaneados ultravioletas y 750 imágenes tomadas con luz de contrate que permiten observar los palimpsestos a que dieron lugar ciertas restauraciones.

Por supuesto, el buscador es muy potente para poder localizar un verso o un documento de manera rápida. Existe, también, un diccionario embebido con el cuál es posible ver la definición de palabras ya obsoletas o sintaxis anticuadas. 

El navegador se puede configurar de diversas formas para que cada persona pueda situar cada ventana de contenido de acuerdo a sus necesidades.

Su uso es completamente libre y puede accederse a tan magnífica web desde este enlace.

 








25/11/23

II Congresso Internacional LITDIGBR

 


Se anuncia la convocatoria del II Congresso Internacional LITDIGBR, que se celebrará entre los días 14 y 16 de mayo del próximo año 2024. Como su nombre y acrónimo indican, se trata del Congreso de Literatura Digital en Brasil que tendrá lugar en la Universidad Federal, en Cuiabá, Mato Grosso. Se plantea como un foro de encuentro de teóricos, escritores y programadores de literatura electrónica producida  en Brasil y América latina.

En este momento, se abre el plazo de presentación de ponencias para su análisis por el comité evaluador. Pueden enviarse las propuestas hasta el 10 de marzo del 2024 si son teóricas y hasta el 10 de abril si incluyen trabajos prácticos.

Todos los detalles específicos pueden verse en el portal del evento.



23/11/23

Claude

 


Aunque los generadores de texto que más importancia y celebridad han tomado en los últimos años son ChatGPT (este, con todos los cotilleos de la guerra de familia en Open AI), Bing Chat y Bard, existen otros entre los que cabe destacar CLAUDE, creado por la firma Anthropic

Claude, como los otro sistemas, es un chatbot, una red neuronal que puede generar conversaciones a partir de interacciones en lenguaje natural con el usuario. La versión utilizable de modo general se ha lanzado en este año 2023 y desde este web puede uno registrarse y utilizarlo.

Claude tiene mucho menos recursos y nodos que sus hermanos mayores pero su entrenamiento está más enfocado a cuestiones técnicas y matemáticas y, además, desde el comienzo, tiene una mayor capacidad de seguir el contexto, algo que por ejemplo ahora está implementando la nueva versión de ChatGPT. Aún así, según Anthropic la ventana de contexto admite 100K tokens, que es muy grande en relación a sus competidores. Una capacidad así permite introducir un texto de unas 70.000 palabras, una novela corta, y preguntarle cualquier cosas sobre ella o pedirle que haga resúmenes completos de la misma.

El enfoque técnico hace que se base muy estrictamente en datos probados con lo que, de paso, se obtiene un mejor control de las "alucinaciones" (respuestas falsas), o textos no éticos. Sin embargo, carece de un elemento fundamental en asuntos técnicos cual es proporcionar los enlaces a las fuentes que ha utilizado para generar las respuestas.

La interface es muy similar a la de Bing Chat, con una barra de scroll y simples cajas de texto, alineadas a derecha e izquierda, según quién "hable".

El tiempo de respuesta es más largo que ChatGPT 3




21/11/23

Recordando a Marjorie Luesebrink

 


Marjorie Luesebrink fue una de las escritoras pioneras de literatura digital. Nacida en 1943, desarrollo obras hipertextuales bajo el seudónimo de M.D.Corveley. Destacó con sus novelas multimedia Califia y Egypt: The Book of Going Forth by Day.

Luesebrink falleció el pasado 4 de octubre de este año.

Se ha convocado a todos los que la conocieron a aportar sus recuerdos y comentarios sobre la escritora, plasmándolos en un documento colaborativo en línea que puede encontrarse aquí.

El documento estará abierto a las aportaciones hasta el 15 de diciembre y, después, quedará archivado en The Marjorie C. Luesebrink Collection en The NEXT (the-next.eliterature.org).





20/11/23

An Alarm of Fingers

 


An Alarm of Fingers, de Jessica Tremblay, es un generador poético automático que va creando versos, uno tras otro, mediante algoritmos de combinación. Una vez generados, se imprimen sobre un simple paisaje de atardecer que permanece estático. 

El generador de texto está programado en javascript y basado en el programa "Why 2K", de Stuart Moulthrop. 

Los textos que se combinan proceden de obras de Tremblay de la mejicana M. Paulino.

Puede verse desde este enlace.






19/11/23

Catálogo de modelos de lenguaje

 


Investigadores de la Universidad Jiao Tang de Shanghai, liderados por Ziyin Zhang, han publicado un muy interesante artículo científico en el que hacen un repaso y una catalogación de todos los modelos y desarrollos de generación de lenguaje, desde los primeros ensayos hasta los transformes pre-entrenados que han dado luz a GPT o BERT, con especial énfasis en analizar su código. Además, el grupo investigador mantiene el ensayo en curso, poniendo toda la información actualizada a disposición de otros grupos de trabajo, vía Github.

Se revisan sistemáticamente los avances recientes en el procesamiento de código con modelos lingüísticos, abarcando más de 50 modelos diferentes, más de 30 tareas de evaluación y 500 trabajos relacionados. Hay una catalogación de los modelos de procesamiento de código en modelos lingüísticos generales, representados por la familia GPT, y en modelos especializados que se pre-entrenan específicamente para una tarea especializada a medida. Se analizan  las relaciones y diferencias entre estos modelos, estudiando la transición histórica del modelado de código desde los iniciales modelos estadísticos y las RNN a los modelos pre-entrenados y de estos a los Transformers y los LLM pre-entrenados. Finalmente, se analizan las características específicas del código de programación, como AST, CFG y tests específicos, junto con su aplicación en el entrenamiento de modelos de lenguaje de código y el desarrollo futuro de los mismos.

El artículo da un repaso, ligero en profundidad pero ilustrativo, de las bases matemáticas de los modelos, particularmente del cálculo estadístico y probabilístico que permite generar el texto más razonable a generar en base a los parámetros de consulta establecidos.

La figura 2 del artículo es muy interesante porque muestra la enorme aceleración que la profundidad y éxito de los códigos desarrollados en los últimos 2 años. Después de décadas de lento avance técnico, desde el 2021 la capacidad de las redes neuronales generadoras de lenguaje han mejorado exponencialmente.

Puede leerse el artículo completo, con la suficiente calma y profundidad, desde este enlace.



 



17/11/23

Una aventura

 


Había hecho calor durante todo el día. Quizá por eso ahora llovía, intensamente, bajo un cielo mucho mas oscuro que lo que correspondía a esa hora de la tarde. Seguía haciendo calor. Susana se envolvió en la gran toalla verde que había comprado la semana anterior y salió de la ducha. Su mente giraba y giraba , sin poder concentrarse en nada. Había evitado, durante semanas, que aquel momento llegara pero ahora ya no cabía vuelta atrás. Iba a pasar la noche con él, sin importarle las consecuencias que ello acarrearía para su familia. No, no era cierto...sí le importaban las consecuencias. Mucho más de lo que cualquiera pudiera imaginar. Pero su anhelo y su deseo por Marc eran tales que no podía detener sus ansias de amarlo, de tenerlo entre sus brazos, de besarlo y de hacer el amor .

Se secó y dejó caer la toalla hasta el suelo. Sin quererlo, su vista se fijó en el espejo. Allí, reflejado por los tres pequeños focos, vio su cuerpo. ¿Le gustaría a él? Aunque ya tenía 39 años y dos partos en su vientre, su figura era esbelta, sus pechos firmes y sus piernas no habían acumulado aún mucha grasa. Se recorrió a si misma, tocándose en ocasiones para cerciorarse de que su piel estaba tersa. No podía evitar sentir una cierta excitación pensando que, en unas horas, él estaría sobre ella, dentro de ella; pensando en como sus labios se fundirían en el deseo mutuo, como sus dedos recorrerían todas las esquinas de aquel cuerpo amado y deseado. Intentó tranquilizarse. Oía los latidos de su corazón, acelerados, resonando allá dentro de sí misma, en un ritmo mezcla de excitación y amor. ¿Amor?, se le escapó una sonrisa de realidad. Era deseo.

Buscó en el armario su ropa interior. Dudó. No sabía qué ponerse. Quería estar excitante cuando él la desnudara pero tampoco quería presentarse de manera muy distinta a ella misma. Eligió las braguitas azules pálido y un sujetador también en tonos azules. Su marido siempre le había dicho que le sentaban muy bien. Joder, se avergonzó al pensar en Tomás, su marido, justo en aquel momento y pensó que no debía estar bien de la cabeza. Él no sabía nada. ¿Lo notaría mañana? ¿Su cara reflejaría lo que iba a hacer? Sintió temor pero, nuevamente, su anhelo borró todo miedo en pocos segundos. 

El traje que eligió era sencillo y no excesivamente llamativo pero, ciertamente, estaba elegante. Se vio femenina, sensual, atractiva. Mejor. Así, Marc le haría el amor con más ganas. Se puso dos gotas de perfume bajo las orejas. Se miró por última vez al espejo, hizo un mohín de complicidad consigo misma y se dispuso a salir.

Llovía más y más. Seguramente lo haría toda la noche. Sin embargo, el ambiente era algo sofocante. La humedad mezclada con el calor hacía brotar nubes de vapor desde las aceras. Los transeúntes corrían de un lado a otro bajo sus paraguas y los coches salpicaban las aceras. Le costó encontrar un taxi. Temió que alguien le viera, allí, tan bien arreglada, buscando un taxi casi al anochecer. Se imaginó a alguna vecina o a alguna amiga hablando con su marido y contándole que su mujer salía tan tarde y apresuradamente.

El taxi frenó bruscamente ante el hotel ' Océano'. Un buen hotel. Susana pagó al chófer y salió rápidamente. Entró en el salón y miró, buscando ansiosamente a Marc. No lo vio. No debía haber llegado aún y, por un instante, temió que no viniera. Sería horrible. A la sensación de estar engañando a su familia se uniría la de haber sido engañada ella misma; o la de haber sido despreciada.

Un beso en la nuca la sacó de su angustia.

- Estás más guapa que nunca. 

Susana se volvió. Era Marc. Estaba mojado. No había encontrado un taxi y, para no llegar tarde, había recorrido un buen trecho bajo la lluvia. Susana lo vio hermoso con su pelo húmedo, su gabardina totalmente calada y su corbata mal anudada. 

Se besaron. En la boca. Ardientemente, tanto que algunos huéspedes del hotel los miraron y otros bajaron la mirada con incomodidad. 

Tardaron poco en hacer los trámites de inscripción. Susana creyó saber qué estaría pensando el recepcionista al ver las dos direcciones diferentes en el DNI pero tampoco debían ser ellos los primeros en hacer algo así y estaría curado de sorpresas. 

Tomaron el ascensor de la derecha. Nadie entró con ellos así que, allí mismo, Marc la abrazó y la volvió a besar. Marc agarraba su cara con ambas manos y Susana le mesaba la nuca. Cuando las puertas se abrieron, aún estaban juntos, besándose. No había nadie en el rellano. Marc la cogió en brazos. Fue una sorpresa para ella que rio con un chillido de colegiala mientras se agarraba la falda. Él anduvo por el pasillo, con ella en brazos, buscando la habitación. Era la 715. 

- Esto funciona bien en las películas pero no estoy yo para estos pesos – dijo, mientras resoplaba por el esfuerzo.

-      ¿Me estás llamando gorda? ... la verdad es que esto es un poco ridículo con nuestra edad, ¿no? - Susana se abrazó más aún a él.

-      Un día es un día. Ya falta poco. ¡Tenía que ser al final del pasillo, claro!

Fue Susana, la que aún en brazos de Marc, abrió la puerta. No se besaban pero se miraban fijamente, adelantando con la mente lo que sus cuerpos anhelaban mas que nunca. Entraron.

Ni siquiera se apartaron de la puerta. Nada mas cerrarla, ella rodeó con sus piernas las caderas de él y le besó. Le besó como nunca había besado a nadie. Como su marido ni siquiera podía imaginar que sabía besar. Apasionadamente, apretando sus labios contra los de él, su lengua recorriendo toda su boca. Él se apretó contra ella. Quedó prisionera entre aquel hombre y la puerta. Le gustaba sentirse prisionera de Marc. Haría cualquier cosa que él le pidiera y sintió que estaba abducida, idiota por el deseo. Seguía en brazos de él, con sus piernas rodeándolo. Sintió como las manos de Marc se deslizaban bajo su falda. Se dejó hacer mientras miraba a los ojos a aquel hombre. Sus manos, ahora, se deslizaban sobre su piel. Ella se sostenía prácticamente por la presión contra la puerta y el apoyo de las caderas de Marc, así que él tenía las manos libres. Le desabrochó el vestido. En su vientre sentía el roce del sexo de Marc y reconocía lo excitado que también estaba él.

No duraron mucho tiempo. Aún, en pie, junto a la puerta, le besó, le besó apasionadamente. Estuvieron así, en la misma posición, por unos segundos hasta que a él le flaquearon las fuerzas y tuvieron que ir hacia la cama. Se desnudaron en el camino entre la entrada y la habitación. No tenían tiempo para duchas. La ropa de ambos quedó esparcida por el suelo de la habitación.

Se abrazaron bajo la sábana. Afuera, seguía lloviendo y el golpeteo de las gruesas gotas de la lluvia de verano en el cristal acompañaba el encanto del momento.

Ella puso su cabeza sobre el vientre de él. La mesó los cabellos. Ella le besaba el torso, suavemente, con dulzura. Apenas hablaron ¿Para qué? Todo lo que podían querer decirse se decía a través de los sentidos y de su mirada. Aquella noche hicieron el amor otras dos veces. 

Volvió a su casa antes de amanecer. Le había costado mucho marcharse del 'Océano'. 

Entró despacio, intentando no hacer ruido. Su marido dormía. Creía que había ido a ver a su madre. Estaba confiado. Susana sintió una inexplicable mezcla de vergüenza y excitación pero, en contra de todos sus valores, no se arrepentía de lo que había hecho. Se desnudó en silencio, con la puerta del baño cerrada. Se miró desnuda en el espejo. Aparentemente nada había cambiado. Nada notaría él. Pero, tras la fina capa de piel, su cuerpo aún se estremecía pensando en aquella noche. Se desmaquilló.

Miró el reloj. Las 7 de la mañana. Fue al cuarto y se metió en la cama sin hacer ruido. Cerró los ojos, pero no durmió. Tan solo revivió, una y otra vez, su amor por Marc. No sabía que hacer de ahora en adelante. No lo sabía. ¿Olvidaría a Marc? ¿Lo llamaría nuevamente? ¿Por qué tenía que elegir entre el deber y el placer? ¿Era tan malo volver a enamorarse como una chiquilla? Esa sensación de aventura, de traspasar el límite, la atraía más que nada. Se sentía bien haciendo, por una vez en su vida, lo no correcto; lo que siempre le habían dicho que era una barbaridad; transgrediendo, mirando sólo por sí misma., no dejando pasar el tren que nunca volverá a pasar.

Al cabo, el sol entró con fuerza por entre las cortinas. Su marido se levantó para ir a trabajar. La besó en la frente, creyéndola dormida. Susana apretó sus párpados, no queriendo pensar. Ahora tenía el éxtasis entre sus manos y no quería perderlo. Se durmió sin saber qué quería o qué sentía, pero pensando en Marc. 


8/11/23

Novel Media/Media Novel: Theorising Digital Media Cultures in the Contemporary Novel

 


Se anuncia para la primavera del 2025, la publicación de un número específico titulado Novel Media/Media Novel: Theorising Digital  Media Cultures in the Contemporary Novel que incorporará artículos sobre los medios digitales en la novela contemporánea, es decir novelas en las que elementos que no sean texto puro constituyan componentes estructurales de la obra. Por ejemplo, la introducción de relatos en twitter u otras redes sociales, la inclusión de contenidos multimedia, e-mails o sitios web, juegos de vídeo, etc.

En este momento, y hasta el primero de diciembre, se solicitan propuestas de artículos. Los que sean seleccionados pasarán por una estricta revisión por pares a partir de septiembre.

Más información en este enlace.




7/11/23

GPT-4 Turbo

 


OpenAI, junto a Microsoft, acaba de anunciar, en un evento OPENAI DEVDAY, la nueva versión de ChatGPT 4 que ha recibido el nombre de GPT-4 Turbo.  Estamos entrando en una espiral de pequeños avances incrementales que no tienen tanta enjundia como pretende el marketing, pero que sirven para estar siempre en el candelero. De hecho, esto es un simple pasito hacia la versión ChatGPT-5 que será más rompedora.

Esta versión, según la empresa, tiene los siguientes avances respecto a la anterior:

- Es de pago, como ChatGPT-4 pero su coste es menor que el anterior.

- Se ha actualizado la base de datos hasta abril de 2023, pero continúa sin actualizarse on-time. Eso sí, los desarrolladores de aplicación usándolo, podrán añadir llamadas a bases de datos particulares, fuera de los conocido por la red neuronal inicial.

- Open AI creará una especie de tienda digital donde los desarrolladores podrán vender y monetizar las aplicaciones que realicen con GPT-4 Turbo.

- Capacidad de hacer resúmenes de textos largos.

- Mayor control de las respuestas por parte de los programadores con una librería JSON. Esto permite también una interacción más sencilla a nivel de interface de programación de APIs y una respuesta más rápida.

- Permite un manejo más amplio del contexto y ahora podrá manejar hasta 300 páginas de texto, lo que implica que no se perderá al poco tiempo de "conversar" con el usuario porque la red ya ha borrado el inicio de la conversación. La memoria dedicada a almacenar tokens de la conversación pasa de 32K a 128K.

- Admite imágenes de DALL-E3 y permite conversión de texto a voz.

- Nuevo reconocimiento de voz, llamado Whisper V3.

- Introducción en el modelo de respuestas reproducibles

De momento, se ha lanzado la versión para desarrolladores y la versión pública se propondrá dentro de unas semanas.


 

4/11/23

Grok

 


Aunque hace pocos meses que Elon Musk pedía una moratoria en el desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial que remedan conversaciones, parece que ha cambiado de opinión y propone ahora su propio sistema, llamado Grok.

Aunque existen pocos detalles técnicos, presumiblemente es una red neuronal que simula conversación y lenguaje artificial, muy similar a las ya existentes, como Bard, Llama 2 o ChatGPT aunque con menos nodos y datos de momento. Obviamente, Grok se conectará en tiempo real a X-Twitter con lo que es de suponer que sus respuestas sean más agresivas que las de los muy políticamente correctos anteriores sistemas citados. De momento va a estar accesible, en versión beta, para los usuarios de pago de la red social de Musk.

Musk consideraba a ChatGpT como demasiado "woke", de modo, que se ha señalado, Grok estará orientado a comprender y reproducir el sarcasmo y las sensaciones. De hecho, el nombre elegido, Grok se refiere, en lengua inglesa a la capacidad de comprender algo intuitivamente, sin atender a la razón.


Se pretende que las respuestas de Grok tengan, asimismo, humor. Habrá que ver en qué medida una red neuronal sabe hacer bromas y chistes en el momento adecuado, sin herir. Porque una misma frase puede resultar graciosa o hiriente según el contexto y la situación.

Más información en este enlace.





2/11/23

Enterrad las cadenas

 

Enterrad las cadenas (Península, 2006), del historiador Adam Hochschild es un ensayo sobre los comienzos del movimiento abolicionista de la esclavitud en Inglaterra, allá por 1787, cuando doce hombres comenzaron a informar a la sociedad, sacudir conciencias, distribuir pasquines, promover enseñas, apelar a los periódicos, y boicotear los productos que llegaban de las colonias esclavistas, particularmente el azúcar. Una lacra criminal por la que 25 millones de seres humanos fueron arrancados de sus tierras, de sus familias y de sus vidas para ser convertidos en esclavos, humillados y tratados peor que animales.

Es una obra que espanta por lo terrible de lo que se cuenta, del sufrimiento de millones de seres humanos, de la impiedad y maldad de los terratenientes y políticos, y del siempre infierno de la codicia del hombre. Pero, a su vez, es un libro que destila esperanza porque, frente a todos los poderes, a todos los intereses, a todo lo establecido, frente a las leyes injustas, aquellos pioneros lograron convencer rápidamente a millones de personas hasta que unas décadas después se abolió la esclavitud en Gran Bretaña, al menos en su forma más cruel, ya que la discriminación y el racismo perduran aún en nuestros días en todo el mundo.

Hochschild pone bajo los focos unos hechos poco conocidos pero realmente relevantes en el progreso moral humano, además de evitar el olvido de aquellos luchadores que obraron el milagro, como lo fueron John Newton, Granville Sharp y toda su familia, Olaudah Equiano, James Stephen, Joseph Woods,  Alexander Falconbridge, y Thomas Clarkson, entre otros héroes que permanecían en el anonimato. Como el autor nos cuenta, los comienzos fueron modestos, casi anodinos: una reunión en la tarde del 22 de mayo de 1787, cuando 12 hombres se juntaron en la imprenta del número 2 de George Yard para compartir su horror ante la esclavitud. Unos hombres que trabajaron durante decenas de años sin compensación alguna, si no fuese la satisfacción de su victoria. Cómo deberíamos aprender hoy en día de ellos. 

Hochschild pone de manifiesto, también, que muchos de aquellos hombres compartían su religión. Eran cuáqueros y no solamente dieron libertad a los esclavos, si es que los tenían o habían colaborado en su trata con anterioridad, sino que los compensaron económicamente, algo que resultaba una locura para el resto de la sociedad inglesa. Por otro lado, las estrategias que elaboraron para triunfar, siendo David frente a un gran Goliat, siguen siendo las que se han seguido usando hasta nuestros días. 

El análisis histórico de Hochschild es riguroso y termina en 1807 cuando las dos Cámaras del Parlamento británico aprobaron un proyecto de ley que abolía la trata de esclavos. Sus colonias, para entonces, se habían declarado independientes y necesitaron una sangrienta guerra civil, más de 50 años después, para abolir la esclavitud en Norteamérica. En Brasil, se necesitaron también décadas y en Cuba sólo se abolió formalmente en 1886. 

No todo fueron victorias ya que la abolición fue formal pero se aprobaron duras leyes del trabajo que mantuvieron a millones en condiciones laborales infrahumanas sin llamarlas esclavitud (incluso en la metrópolí británica) y los propietarios de esclavos recibieron cuantiosas compensaciones y, en definitiva, la injusticia siguió. 

Y sigue. 





1/11/23

Crimen de Halloween

 


Se despidió afablemente de los compañeros de oficina, deseándoles una buena noche de Halloween y mostrándose sonriente y visiblemente feliz. Como en todas las vísperas del día de Todos los Santos, la empresa cerraba a las 13:00 para que sus empleados pudieran preparar la fiesta con los niños y hacer las compras de última hora, particularmente los caramelos que repartirían entre los chiquillos que tocarían su timbre en su casa en Holland Avenue.

¿De qué te disfrazas, Harold? – le preguntó Martha.

De fantasma. Mary ha estado una semana cortando y recosiendo una sábanas para preparar los trajes de los niños y de mí. 

¿Todos iguales?

Sí, la familia unida – hizo una expresión burlesca mientras elevaba sus brazos, imitando a un alma en pena −. Mary dijo que tenía que ser fácil de confeccionar. Y, para mí, fenomenal, así nadie me ve haciendo el fantasma, nunca mejor dicho. – rio sonoramente.

Apuesto a que lo pasaréis muy bien. ¿Cenáis en casa?

Iremos al Palace Garden, a la fiesta que ha organizado la Empresa. Para qué gastar dinero si paga la Magellan & Co.

Creo que Jasper también va – Martha sintió que había metido la pata y calló antes de continuar – Vaya, espero que eso no te arruine la cena.

¿Nos van a poner en la misma mesa? – quitó hierro al asunto, y sonrió.

Bueno, ya sabes…

No te preocupes, es agua pasada. Mala suerte. Ya está olvidado.

Pásalo bien, de verdad.

¿Y tú, qué haces esta noche? ¿Vienes también al Palace?

No, voy con Mike a ver los fuegos artificiales a la orilla del lago. Comeremos un sándwich en el camino. Mejor que aguantaros a todos vosotros, que ya os veo suficiente aquí, cada día – hizo un mohín burlón.

¡Disfruta mucho!

Al salir, Harold aún saludó, ondeando su mano, a John, mientras dejaba el abrigo en el asiento trasero de su Taurus del 2008. 

Borró su sonrisa en cuanto entró en el coche y metió la llave en el contacto. El motor tardó en responder y Harold maldijo el que todavía no hubiera podido cambiar de automóvil. Dio un manotazo al volante y, como cada noche desde ya hacía seis meses, le vino a la mente el momento en que Mr. Nortton, un hombre alto y elegante, le había comunicado que no sería Jefe de Planta. Quince minutos de perorata imbécil para decirle que habían elegido a Tony Jasper. 

No lo haces mal − le había dicho Nortton −, y en el futuro contamos contigo como sabes, pero Jasper tiene más dinamismo y, en la actual situación de mercado, es lo que la Magellan & Co, necesita. Pero, créeme, tú eres un gran empleado, un miembro importante de esta gran familia que es la Magellan

Contaba con ese ascenso y contaba con la paga que conllevaba. Cuatrocientos dólares más al mes le hubieran solucionado la vida. Podría haber cambiado el auto, llevar a los niños de vacaciones a San Francisco y haber regalado a Mary esa remodelación del porche que tanto deseaba. 

Mierda – musitó, mientras el motor por fin se decidía a coger potencia.

Como había pensado, colocó, dejó caer más bien, una hoja interior del diario sobre el asiento del acompañante.

Con su jefe, Nortton, no había tenido desde aquel día apenas contacto. Claramente, el tipo le rehuía. La única vez en que cruzaron algunas palabras fue cuando alguien dejó una gran tela verde sobre la mesa del director. Estaban cambiando las lámparas de todo el piso y Nortton pensó que era un hule para proteger del polvo su mesa de trabajo pero, tras comprobar que nadie se lo llevaba y echar algunas maldiciones, recogió la tela y la apretujó dentro de la papelera sin lograr meterla del todo. Harold, que había presenciado la escena, se brindó a llevar el trapo al contenedor de reciclado de la planta baja.

Gracias, Harold. – secó sus manos sudorosas con la misma tela −. Se lo agradezco. Se lo he dicho, se lo he dicho ya. Usted pertenece a nuestra gran familia.

Harold bajó al sótano llevando la papelera, sin tocar para nada la tela. Al verlo así de servicial, muchos pensaron que se humillaba a sí mismo. 

Él no pensaba así.

Como esperaba, al llegar a casa, no había nadie. Los chicos, Lucie y Junior, no llegarían en el autobús escolar hasta las tres, y Mary salía de su trabajo en el Mall hacia las cuatro. Aunque no tenía hambre, abrió el refrigerador y tomó un poco de pollo frito que había quedado del día anterior. Se vio reflejado en el espejo y se notó demacrado. Siempre había sido flaco, larguirucho, pero sintió que se le notaban los huesos y creyó ver que su piel se había amarilleado. Comió sin sentarse mientras cogía las llaves de la pequeña cabaña prefabricada que había situado en el jardín y que usaba como taller. Salió con su abrigo habitual, el gris marengo, entre las manos. 

Entró en la casita de fibra que ya empezaba a deteriorarse por la lluvia y cerró tras de sí. Tomó unos guantes de plástico, de los que los enfermeros usan en las consultas, y se los colocó, asegurándose que le cubrían hasta casi los codos. Ya con ellos, con una segunda llave, agarró el candado de un cajoncito disimulado bajo herramientas y tablones abandonados, y lo abrió. 

Comprobó que todo estaba en orden, extrajo las dos cosas que contenía, y dejó su abrigo en la mesa. Cogió otro, de color beige oscuro, que había comprado en Macy’s unos días antes y, siempre con los guantes, colocó los dos elementos disimulados bajo el nuevo abrigo. 

Volvió a salir. Entró en el coche, dejó lo que llevaba sobre el periódico que aún estaba sobre el asiento y condujo hacia la calle. Fueron unos quince minutos de trayecto. No usó el navegador. Sabía el camino de memoria. Al llegar, como siempre, no había nadie. Era un lugar apartado, casi abandonado, justo en la trasera del muro de un restaurante. Se colocó el abrigo recién comprado y dejó lo que había traído en una oquedad entre los escombros que llenaban aquel lugar.

Regresó bastante antes de que llegasen los niños. Cuando lo hicieron, la casa se inundó de risas y gritos.

En cuanto venga mamá, iremos a comprar los caramelos a Walmart – les dijo, mientras se sentaba en el sofá frente al televisor y seleccionaba la cadena de noticias de la CNN.

¿Compraremos también Oreos? – preguntó, Junior – Jimmy me ha dicho que en su casa reparten también Oreos.

Bueno, no sé… −balbuceó −, lo que diga vuestra madre.

Un rato después, Mary dijo que no y compraron solo unas grandes bolsas de caramelos, que les costaron unos veinte dólares.

¿Todo bien en el trabajo? – Mary frotó con cariño su mano sobre el antebrazo de él − ¿Alguna novedad?

Todo bien, todo bien. – respondió Harold, un tanto distraído.

Yo estoy molida. Había muchos clientes hoy en la tienda y Miss Thompson, ya la conoces, no da tregua. Esa bruja está siempre detrás de una, hasta cuando tienes que mear. Voy a tumbarme un poco. ¿Tú vistes a los niños para que vayan a pedir los caramelos a las casas de los vecinos?

Sí, yo me encargo.

Aunque parecía sencillo, colocar el traje de fantasma a los chavales no fue tarea fácil. Lucie se quejaba de que se le veían los pies y Junior de que no podía ver a través de los agujeros en la sábana. Finalmente, con paciencia y buena voluntad, todos se dieron por satisfechos. 

Sed respetuosos, ¿vale?

Sí, ¡pero somos fantasmas!

Los fantasmas no tienen por qué ser unos maleducados. ¡Ah! A las seis y media aquí, como más tarde que tenemos que ir a cenar.

Los despidió en la puerta con un beso y se sentó, resuelto a no hacer absolutamente nada hasta que empezase a sonar el timbre.

Eso sucedió hacia las cinco. Los primeros fueron unos Frankesteins de metro veinte de alto que gritaron el “trato o truco” con entusiasmo. 

Aquí tenéis – dijo Harold, al llenarles una bolsita de caramelos −. Pero, Sonny, no los comas todos de golpe.

Sonny, a sus ocho años, se sintió decepcionado al ver que le habían reconocido pero contestó con fuerza.

No lo haré, Señor Reynolds. Gracias. Feliz Halloween.

El timbre sonó más de diez veces en la hora y media que siguió y Harold, solo primero y luego con Mary, repartieron sonrisas y golosinas. A las seis y media, llegaron Lucie y Junior con su buen botín de caramelos. Se les notaba felices.

Venga, vuestra madre y yo vamos a ponernos las sábanas y nos vamos.

Un rato después, una familia feliz de cuatro fantasmas se montaba en el coche mientras saludaban a otras felices familias de lagartos, alienígenas, jorobados de Notre Dame, Dráculas y Superhéroes que dejaban sus garajes a la misma hora.

Tardaron en llegar apenas un cuarto de hora. Les mostraron su mesa y se acomodaron. Se quitaron los disfraces y llamaron a uno de los camareros para que los guardara en el guardarropa que el restaurante había dispuesto para la ocasión. 

Disimuló pero, de reojo, vio que Jasper estaba ya sentado, afortunadamente lejos de donde les sentaron a ellos. Estaba conversando con una mujer de edad indefinida de la que no supo imaginar con qué disfraz habría entrado. Jasper ya había dicho a todo el mundo que iría vestido de Drácula, pero a ella no le pegaba añadirse colmillos y capa negra. 

Él no los vio entrar. Mejor así, porque hubiera sido un momento un tanto incómodo. Por el contrario, Harold fue saludando a muchos compañeros que ya ocupaban sus mesas.

Feliz Halloween, Phil… ¿Conoces a Mary, mi esposa? – Harold apretó la mano del otro con fuerza.

No, es un placer – Phil, se levantó, cortés. 

Han venido muchos. No esperaba a tantos en la cena de la Magellan

Con los sueldos que nos pagan, hay que aprovechar las cenas gratis – el compañero de trabajo parecía divertido.

Estaremos unos cien, ¿no?

Bueno, el jefe Nortton, no ha venido. Preferirá quedarse a comer salmón con caviar en su casa de Westmont Court – bromeó Phil.

Tiene mucha pasta, que para eso es el director supremo.− contestó Harold.

Demasiada, diría yo. Ya sabes lo que se dice…. – y calló sin atreverse a hablar más de los rumores que, un año atrás, se habían cuchicheado respecto a algunos errores en el Balance, demasiado extraños para el Fisco.

Bueno, bueno – cortó Harold −, es día para disfrutar con los peques.

¡Claro! Buena cena.

Cenaron Chicken fetuccini Alfredo, unos entrantes muy gustosos y bebieron Coca-Cola, los niños, y un Merlot los mayores. De postre, tiramisú y unos dulces de calabaza que el restaurante regalaba por ser la fecha que era. Para los adultos, hubo también un whiskey o un Cointreau, según los gustos de cada cuál. 

Harold no quitaba ojo de Jasper pero lo hacia tan solapadamente que ni Mary ni sus hijos se percataron de ello. Cuando Jasper llamó al camarero para pedir que le trajeran los disfraces y marcharse, sintió que el momento había llegado. Debía ser rápido. Apenas tenía unos minutos. Lo había imaginado tantas veces y con tanto detalle en su mente que sabía de memoria qué debía hacer.

Voy al servicio – dijo Harold– Tanta Coca-cola y vino, ya se sabe.

Lo había calculado con precisión. El camarero tardaría dos o tres minutos en traer los disfraces y ellos otros tres o cuatro en colocárselos y salir.

Cerró el baño por dentro y se puso los guantes que llevaba en el bolsillo. Saltó por la ventana que daba a la trasera. Corrió dos manzanas y llegó a la escombrera. Del agujero, extrajo un disfraz de fantasma, pero este de color verde, un remedo del Flubber de la película, con el que se cubrió. Luego, sacó lo más importante. Una Langley de 4.5 mm con silenciador. Le había costado conseguirla, pero en el mercado negro del South Quarter no se hacen preguntas si se enseñan 300 dólares. 

Volvió a correr hacia el restaurante, pero esta vez al frente. Aún hubo de esperar un minuto hasta que Jasper apareció por la puerta, vestido de Drácula, como había anunciado. Menos mal que no había cambiado de disfraz a última hora. Aparecía ridículo, o mejor dicho, disfrazado lo que más encajaba con su carácter porque era un chupasangre. Ella, iba de Reina de la Noche de Mozart. Harold pensó que encajaba en su figura.

Con una frialdad de la que nunca se hubiera creído capaz, se acercó a él despacio y le vació el cargador completo. Echó a correr ante el estupor de la multitud y volvió a la escombrera. Se quitó la sábana verde y se sacó los guantes, que guardó en su bolsillo. Corrió a la ventana, volvió a entrar y, ya sin aliento, salió y regresó a su mesa. Miró el reloj. Apenas, seis minutos entre todo. Justo como lo había programado en sus planes, en tantas noches de insomnio. 

Cuánto has tardado – dijo Mary. 

La próstata, ya sabes. La edad no perdona. – guiñó el ojo a su esposa y le apretó la mano. Tomó un dulce de calabaza y se lo metió en la boca. 

Mary iba a contestar cuando notaron que había un revuelo en la entrada. Algunos gritaban y los camareros corrían hacia la puerta.

¿Qué ocurre? – preguntó Harold, volviendo su cuerpo hacia allá. 

Comenzaron a escucharse sirenas y reflejos azules y rojos se filtraron por las ventanas. 

No les dejaron salir hasta pasada una hora. La policía anotó el nombre de todos los presentes aunque era evidente que los comensales que estaban dentro del restaurante no podían haber visto nada. Por si se necesita en algún momento, les dijeron. Al cabo, el crimen se había cometido en presencia de muchos testigos que dieron toda clase de detalles y no era preciso investigar mucho más.

Bien, señora Wester, así que confirma usted que el asesino iba vestido de verde. – preguntó el inspector Sanders.

Lo juro por lo más sagrado −confirmó la mujer −. Todos aquí lo hemos visto. De fantasma verde. Venía corriendo de allá y volvió a huir hacia el mismo lugar.

¿Era un fantasma alto?

Sí, yo diría que sí, pero ocurrió todo tan rápido que es difícil asegurarlo.


Volvieron a casa con los disfraces tirados en el maletero, con sollozos de Lucie y un Halloween arruinado, al menos para tres de ellos.

Mary y Harold acostaron a los niños que estaban muy asustados e inquietos. Ellos se tomaron dos copas sin decirse nada, intentando calmarse, cada uno de ellos por motivos distintos. Por fin, se fueron a la cama y durmieron mal. 

Harold, por la mañana, de camino al trabajo, tiró los guantes en un contenedor cualquiera de la 69, bien alejado de todo. Regaló un abrigo beige, en buen estado, casi nuevo, a un mendigo que pedía monedas en la fachada del Sam's Club, que lo agradeció en el alma.

En los días que siguieron, los policías entrevistaron a los empleados de la Magellan pero todos ellos tenían coartadas perfectas. En un día tan señalado, sus vecinos los habían visto salir de casa, entrar, qué coche utilizaron y qué disfraz llevaban. Les vieron sentados en sus mesas, con sus familias, riendo, comiendo y felices. Todo había sido feliz, anodinamente feliz. El asesino no podía estar allá.

Evidentemente, los agentes investigaron también a todos los empleados del restaurante. Todos ellos, asimismo, tenían coartadas, no conocían a Jasper de nada y todos aseguraron que el criminal llegó de la calle, que nadie salió del recinto. La brigada se convenció de que deberían investigar la vida personal de Jasper, no su vida laboral. Tendrían que hablar con su acompañante, quizá.

La policía no tardó en encontrar la capa verde y la pistola en los aledaños del restaurante, mal escondidas en un patio trasero desolado. Un testigo aseguró haber visto horas antes a un tipo merodeando por el lugar y describió que llevaba un abrigo beige pero lo había observado de muy lejos y, como ese abrigo, habría miles en la ciudad. Así pues, se centraron en el disfraz verde y en el arma homicida. El capitán del distrito mandó ambas pruebas al laboratorio.

¿Y bien? – preguntó el jefe Keynes.

La pistola estaba limpia, jefe. Ni una huella. Como si hubiesen utilizado guantes. Un profesional, vamos. Habrá que revisar a los convictos que hayan salido a las calles hace poco y si alguno tenía conexiones con Jasper. Es una pistola vulgar que puede comprarse por unos cientos de pavos en cualquier sitio. Hemos revisado las estrías de la bala y no coinciden con ningún otro caso en los archivos.

Pues estamos bien jodidos.

No tanto, jefe. La pistola no da pistas, pero la capa de fantasma verde…

¿Qué?

Está llena de huellas de deditos culpables. El asesino parece que la manoseó bien. 

¿Has comprobado la base de datos?

Sí, y hay una coincidencia al 99%. Un tipo que sólo tiene unas multas de tráfico, como cualquiera, pero que quizá oculte mucho más.

¿Tenemos el nombre?

Sí, Julius Nortton…. Y no se lo va a creer, capitán.

¿El qué?

Es el jefe del muerto, del tal Jasper. Y, además, es alto. Y, ¿sabe, capitán, qué más?

Suéltalo ya.

La capa tiene gotas de sudor. Secas ya, pero de las que todavía se puede sacar el ADN. Apostaría que coincide con el de uno que yo me sé.

Vaya, vaya. Habrá que preguntarle algunas cosas al tal Julius.

Y llamar al grupo de delitos fiscales. En estos casos, siempre hay mierda financiera de por medio.

Pues, manos a la obra. 





 

Num deserto sen água





Num deserto sem água
Numa noite sem lua
Num país sem nome
Ou numa terra nua
Por maior que seja o desespero
Nenhuma ausência é mais funda do que a tua.


Un poema de Sophia de Mello Breyner Andresen