15/3/08

Corazones en la tierra


El camino era escarpado y estrecho. Te solía dar miedo. Ten cuidado, mira bien por dónde vas, no me cojas de la mano, ponla al volante, me decías mientras mirabas de reojo a la barranca que se desplomaba sobre el río. A medio camino, en un pequeño trecho que se hacía más ancho para permitir que se cruzaran dos vehículos, paré de pronto. ¿Qué haces?, me dijiste. Ven, no preguntes, sal y ven conmigo. Me tomaste por chiflado. Te tomé de la cintura y te hice caminar hasta la pendiente de arcilla cortada en el lateral del camino. Estaba húmeda y maleable. Con la llave del coche, dibujé un gran corazón y nuestras iniciales. Te reíste y dijiste que estaba loco pero me diste un besazo precioso y enorme. Las lluvias del otoño borraron las letras marcadas en la tierra. La lluvia del destino no las borrará jamás de mi corazón ni de mi recuerdo.