8/3/08

Junto al mar


Era mediodía, era verano, era un día azul cobalto y ventoso. Nos detuvimos en la desembocadura del río, frente al puente. Había mar y la marea estaba alta. Te asombraste de las olas poderosas golpeando las enormes rocas del dique. Te gustaba verlas. Tú que eras de tierra adentro, acostumbrada a prados de cereal sembrado y campos de amapolas, quedaste entusiasmada frente al azul del mar roto por cien mil dibujos de espumas y reflejos de sol. Llevabas un suéter rojo y unos pantalones blancos que te llegaban a media pierna. Intentabas recoger tu pelo pero el aire lo hacía volar en torno a tu rostro, enmarcándolo, embelleciéndolo. Estabas hermosa mirando el horizonte y el orzar de un pesquero que salía a faenar mientras batallabas por domeñar el cabello.

- No me hagas una foto- dijiste- voy a salir mal con estos pelos.

No te hice caso y la tomé. Hoy me acompaña y te hace presente. Todo lo que vivimos está en ella y en el viento que todavía sopla buscándote, y en los arabescos que la espuma sigue dibujando en un mar que te extraña tanto como yo lo hago.