26/3/08

Nadie nos unió






Nadie nos unió hasta que la muerte nos separara y, sin embargo, la muerte no nos ha separado ni podrá hacerlo, al menos la tuya.  
Tiene mucho trabajo la muerte si quiere separarme de ti, no le bastará con quitarme la vida.  Debe asegurarse que no exista nada después, que no haya Dios, que la memoria y los sentidos y la nostalgia y las sensaciones que aun guardan el tacto de tu piel y la imagen de tu sonrisa y el aroma de tu piel desaparezcan conmigo, que se diluya el color de todas las fotografías de tu cara hermosa, que se borren mis cartas y tus mails, que todos olviden que dije tu nombre como última palabra, que exploten los servidores informáticos que guardan mis correos, que no exista ningún más allá, ni reencarnaciones ni resurrecciones, que no haya túnel de luz, que no haya cielo, que no haya infierno, que no haya cosmos ni polvo de estrellas, que se olvide la historia, que desaparezca tu nombre del recuerdo de los hombres, que no exista energía alguna todavía no encontrada, mucho menos espíritus o fantasmas, almas o auras; debe asegurarse que se evapore mi polvo enamorado.  Mientras todo eso no ocurra, te amaré compañera dulce, aunque deba hacerlo con un único átomo de mí que permanezca vibrando en el espacio.